| Artículos | 01 FEB 2001

Teletrabajo: la alternativa laboral

Tags: Histórico
Conozca las claves del trabajo a distancia
Eva Calo.
Hace algunos años que se baraja la opción del teletrabajo como una alternativa interesante al empleo tradicional, pero aún no se ha popularizado suficientemente. Veamos cómo surgió, cómo se ha desarrollado y qué ventajas e inconvenientes presenta.

Si realizásemos una encuesta preguntando a todos los trabajadores si lo harían desde casa ¿quién daría una respuesta negativa? Olvidarse de coger el coche para meterse en un atasco cada mañana, de levantarse horas antes de empezar a trabajar... casi un sueño. Actualmente es posible, pero para ello hace falta ser consciente de lo que realmente supone ser un teletrabajador. Es necesario conocer lo que conlleva trabajar fuera de la oficina, ya sea en el propio hogar, en centros de teletrabajo o en cualquier otro sitio externo al edificio de la empresa. Para teletrabajar hay que contar con los medios tecnológicos necesarios, así como conocer específicamente el trabajo a realizar.
El concepto de “teletrabajo” no es algo que haya aparecido recientemente. Es lógico pensar que, a la vista de los acontecimientos, cada día se tienda más a evitar pasar por la oficina, cuando realmente no es necesario. Si esta práctica se lleva por buen camino, podría ser un buen método de ahorro, y un eficaz “desatascador” de ciudades, ya que habría que pensar en la cantidad de coches que no saldrían de casa (o al menos no lo harían todos a la misma hora). Pero para conseguir consolidar esta nueva forma de trabajar, primero hay que dejar muy claro ¿qué es el teletrabajo? y ¿quién puede “teletrabajar”?
Es lógico pensar que, al menos por el momento, un fontanero o un electricista, así como un carnicero o un zapatero, no puedan permitirse trabajar desde casa. Hasta la fecha, no se ha descubierto otro modo de trabajar más eficaz que las manos para este tipo de trabajo. Pero existen multitud de profesiones para las que no es necesario acudir al lugar de trabajo, ya que las nuevas tecnologías permiten en estos momentos mantenerse en contacto de forma continua, pudiendo comunicarse por medio de voz, datos o incluso imágenes.

¿Qué es el teletrabajo?
La Asociación Española de Teletrabajo (AET) no acierta a dar una definición concreta del teletrabajo. Tradicionalmente se ha asociado este término a la modalidad más descentralizada de trabajo, esto es, el trabajo que se realiza desde el propio domicilio. Entre las definiciones más acertadas se puede destacar la que hizo Jack Nilles en 1988, que hablaba de “cualquier forma de sustitución de desplazamientos relacionados con la actividad laboral por tecnologías de la información”. A esta definición habría que aplicarle distintos matices, aunque en general resulta el punto de partida de la idea que buscamos. Un teletrabajador, en definitiva, es una persona capaz de ejecutar sus tareas laborales sin necesidad de desplazarse al lugar de trabajo. Se trata de llevar el trabajo al trabajador, en lugar de llevar al trabajador al trabajo.
Buscar el origen del teletrabajo resulta una labor realmente difícil, puesto que en un principio la persona que realizaba su trabajo desde casa no era consciente de que años después sería encasillado bajo el nombre de teletrabajador. El primer proyecto piloto sobre teletrabajo documentado data de 1973. Existen experiencias anteriores a esa fecha, aunque no fueron concebidas inicialmente como teletrabajo, como por ejemplo la llevada a cabo por la empresa Fotosatz, en el sector de las artes gráficas y edición, que mantiene un esquema de teletrabajo desde 1968. Desde principios de la década de 1990, muchas empresas iniciaron esta práctica, sobre todo en Estados Unidos y Gran Bretaña. Las previsiones
de población trabajando a distancia fallaron cuando la economía de los años 1991-1993 flaqueó, pero poco a poco se ha ido recuperando el nivel.
A España no se sabe ni cómo ni cuándo llegó el teletrabajo, puesto que es un fenómeno de individuos y es imposible saber quién fue el primer español autónomo que trabajó siguiendo este método. En cuanto al teletrabajo por cuenta ajena fue posiblemente IBM la pionera en hacer trabajar desde casa a su personal en 1994.

Previsiones cumplidas
La Comisión Europea anunciaba entre sus previsiones que para el año 2000 habría 10 millones de teletrabajadores. Según los datos que se exponen en el estudio realizado por European Telework Online (ETO), el portal de Internet dedicado a los distintos modos de teletrabajo, aunque en 1994 sólo unos pocos millones de teletrabajadores podían ser distinguidos en Europa, esta cantidad creció hasta los 9 millones en 1999, por lo que se puede esperar que a lo largo del año 2000 se alcanzaran los 10 millones esperados, e incluso se superaran. La cifra de 9 millones que se obtenía en 1999 representaba el 6% de los trabajadores europeos. Desglosando esta cifra, se podrían diferenciar 2,9 millones de teletrabajadores en el propio hogar, 3 millones de teletrabajadores “ocasionales” (que también son conocidos como “suplementarios”), otros 2,3 millones que pertenecen al grupo de teletrabajadores móviles y 1,4 millones de teletrabajadores autónomos que trabajan en el entorno que se denomina SOHO (Small Office Home Office). Dentro de estos 9 millones también habría que destacar que sólo el 25% son mujeres.
Hacer un recuento exacto del número de teletrabajadores supone un gran esfuerzo, ya que hay que diferenciar entre la cantidad formal y total. Los teletrabajadores formales son aquellos que forman parte de una empresa, que se contratan siguiendo el régimen especial de teletrabajadores, pero que se sitúan dentro de la plantilla de la compañía. La parte de personal bajo contrato de teletrabajo supone en general un porcentaje muy pequeño respecto al total de los empleados de la compañía. El número total de teletrabajadores debe incluir a los autónomos, a los teletrabajadores informales que emplean parte de su horario de trabajo en casa con el consentimiento de sus superiores (pero sin ningún contrato que lo especifique), y a aquellos que lo hacen en centros de teletrabajo o lugares similares.
Según la Unión Europea, entre los sectores profesionales con mayor facilidad para adaptarse a esta forma de trabajo se encuentra el sector servicios, refiriéndose a los servicios de la vida diaria, culturales y de ocio/medioambiente.
También considera aquellos negocios profesionales informatizables y “teletransportables”.
Si hay algo claro es que la tecnología cada día va aportando más facilidades a esta forma de trabajo. Ha permitido que vendedores desplazados de sus oficinas, directivos y otros empleados que normalmente han desarrollado sus actividades lejos de sus puestos de trabajo puedan conectarse al correo electrónico corporativo y acceder a los sistemas de su empresa hasta tal punto que todas las organizaciones contemplan hoy la posibilidad dentro de sus planes de sistemas.
Analizando la forma de trabajo de lo que denominamos “trabajo de oficina”, actualmente la comunicación verbal de persona a persona prácticamente sólo se utiliza por entretenimiento. Con el correo electrónico, para transmisión de datos, el teléfono en todas sus modalidades, para transmitir la voz, y los diferentes sistemas de videoconferencia, para transmitir imágenes en directo en el caso de que se requiera, se podría decir que no es necesario na

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