| Artículos | 01 FEB 2004

SUSE 9 Professional

Tags: Histórico
Alvaro Ortiz.
Como el propio Linus Torvalds afirmaba en una reciente entrevista, el sector de servidores está ampliamente dominado por Linux. Ahora, lo importante es centrarse en el entorno de escritorio. Ésta es la política que sin duda debe seguir este sistema si quiere consolidarse como alternativa real a Microsoft. Pues bien, SUSE está sin duda en primera línea de este frente.

Ya está aquí. Con la última versión de SUSE, la conquista del escritorio es una realidad perfectamente alcanzable. Han sido necesarios más de diez años de funcionamiento como sistema operativo alternativo, sólo al alcance de los usuarios con mayor vocación técnica informática. Más de diez años en los que cualquier intento de acostumbrar al usuario medio a este sistema libre acababa en saco roto con las típicas respuestas de “este entorno no es amigable”, “sólo un informático puede realmente manejarlo”, “no es buena esa filosofía Linux de háztelo-todo-tú-mismo”, etc. En todo este tiempo, ha sido necesario que, aun distanciándose en cierta medida de la idea original de GNU, empresas como SUSE (adquirida por Novell poco después del lanzamiento de SUSE Linux 9.0) o Red Hat se hayan ido constituyendo como claros exponentes del desarrollo de un sistema operativo serio y al alcance de todos como el que tenemos hoy en día. En el caso que nos ocupa, desde su serie 7 SUSE representa el más claro ejemplo a la hora de sustituir a las plataformas de Microsoft tanto en estaciones de trabajo como en los ordenadores domésticos. Pese a tener una clara vocación por los servidores, dado todo el software que incluye en sus siete CD y el carácter propio de Linux, SUSE resulta tan amigable para el usuario no avanzado como lo han venido siendo últimamente las distintas versiones de Windows. De hecho, para la elaboración de este texto, la distribución se ofreció en un portátil a usuarios sin formación técnica de ningún tipo que vienen manejando Windows desde hace tiempo y la frase más repetida fue: ¿éste es el último Windows?
¿Cuál ha sido el panorama hasta ahora? Pues por una parte contamos con Debian, que ha representado siempre la solidez, pero al mismo tiempo la total lejanía del usuario medio. Desde otra perspectiva, Red Hat ha ido equilibrando con mejor o peor fortuna la orientación profesional con su sencillez de uso apta para casi todos los públicos. Y por último SUSE, tal y como la conocemos hoy en día, aúna todas esas características y, con su última versión, coloca a Linux en línea de salida para comenzar a realizar todas las migraciones que sean necesarias. Desde luego existe un sinfín más de distribuciones Linux, pero en ningún caso representan actualmente vías claras para la conquista del escritorio. La mayoría de ellas, basadas además en dos de las tres mencionadas, acaban siendo escogidas para usos específicos y en realidad por usuarios técnicos.
El entorno de escritorio Linux es ya una opción real. El principal escollo para este logro venía siendo principalmente el hecho de lo complejas que para la mayoría de los usuarios resultaban personalizaciones tan básicas como la adición y configuración de nuevo hardware o simplemente la instalación de aplicaciones extra. Lo segundo, habiéndose simplificado en gran medida, resulta además menos relevante si se tiene en cuenta que SUSE 9 Professional viene con 6 CD de aplicaciones entre los que encontraremos prácticamente cualquiera de las herramientas que necesitemos, desde navegadores y gestores de correo hasta suites ofimáticas, pasando por utilidades multimedia tanto para la edición como para la simple y llana reproducción. Lo primero, la añadidura de nuevo hardware, gracias principalmente al punto fuerte de SUSE, Yast2, también se ha convertido en una sencilla tarea resoluble a golpe de ratón y totalmente independiente del terminal y de la edición de archivos de configuración. Incluso se ha incluido en esta última versión un visor de hardware al estilo del Administrador de Dispositivos de Windows. Lo cierto es que estando acostumbrado a manejar ambas plataformas, uno puede en ocasiones no tener claro en cuál de las dos se encuentra en cada momento. Por supuesto esto se restringe a los aspectos propios de la interfaz de usuario porque, por debajo de ésta, contamos con un sistema operativo que nada tiene que ver con las distintas variantes de Windows.

La nueva versión
La anterior versión de SUSE fue numerada como 8.2. La filosofía de esta numeración ha venido atendiendo en esencia a los siguientes parámetros: para pequeños cambios (sobre todo debidos a actualizaciones de software) se generaban releases que no variaban su número principal. Así tuvimos por ejemplo la serie 8, con sus evoluciones 8.0, 8.1 y 8.2. Cuando este número principal varía se supone que estamos realmente ante una nueva versión en la que los cambios son más sustanciales y pasan por aspectos como la adición de un kernel nuevo o modificaciones serias en la propia distribución. Este ejemplo lo pudimos ver claramente al pasar de la serie 7 a la serie 8, cuando por fin obtuvimos el tan esperado kernel 2.4 totalmente estable y además la principal herramienta de SUSE, Yast, cambió también hasta el punto de pasar a llamarse Yast2. En este caso el salto no parece tal como para haber cambiado de versión ya que, entre otros, no se ha añadido más que una nueva release del kernel 2.4 y en Yast2 tampoco ha habido cambios sustanciales. Es cierto que se incluye una versión del todavía inestable y, por ahora, sólo recomendable para expertos núcleo 2.6. También es cierto que en algunas de las aplicaciones más comunes ha habido un salto de versiones. Así, por ejemplo, se ha pasado de Mozilla 1.2.1 a Mozilla 1.4, de OpenOffice 1.0.2 a OpenOffice 1.1, y de MySql 3.23.55 a MySql 4.0.15, por citar algunas. Sin embargo, teniendo en cuenta la filosofía antes mencionada y los cambios reales ofrecidos, este último lanzamiento parece más bien producto de estrategias de mercado que de un salto sustancial en la distribución.

Instalación
Por increíble que pueda parecer, SUSE 9 Professional puede instalarse en apenas un cuarto de hora, desde el momento en que arranca el proceso de instalación hasta el primer login. Por supuesto, esto es siempre variable y dependerá principalmente de la selección de paquetes de software a instalar, es decir, de la cantidad total de MB a instalar, y de las características de nuestro equipo. Para la prueba realizada, la selección total de software fue de 1,1 GB y, en cuanto al hardware, se contó con un Pentium 4 a 2,66 GHz con 512 MB de RAM y un DVD 4x. Sin tener por qué contar con lo último del mercado en ordenadores, de lo que se trata es de la simplicidad y rapidez que aporta a la instalación la funcionalidad de Yast2, ya existente en SUSE 8.2. Dicha funcionalidad, tras una exploración de nuestro hardware, y por tanto basándose en ella, nos ofrece una instalación recomendada. A partir de ese punto, en la lista de aspectos que se irán tocando al instalar podemos ir acomodando la propuesta de Yast2 a lo que nosotros realmente queremos. Esta lista, mostrada en la parte central de la pantalla, se comporta como una interfaz web en la que varios epígrafes, con una pequeña descripción debajo, actúan como enlaces o hipervínculos que nos conducen a las di

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