| Artículos | 01 NOV 2001

Supercuerdas y velocidad de la luz

Tags: Histórico
José Mª Fernández Rúa.
La velocidad de la luz no es inmutable, según ha demostrado un equipo de astrofísicos e informáticos estadounidenses que han revolucionado las teorías de la física.

La teoría de las supercuerdas ha obtenido un nuevo espaldarazo con el estudio ealizado por un equipo multidisciplinar de científicos de Estados Unidos, en el que han tenido especial protagonismo expertos en informática. Aunque hay que llevar a cabo más estudios para su total confirmación, algunas constantes físicas como la velocidad de la luz no serían inmutables, esto es, cambiarían con el tiempo.
En el apasionante campo de la astrofísica, los descubrimientos que se están produciendo en los últimos meses podrían hacer variar algunos conceptos fundamentales de la física. En esta ocasión, los expertos coordinados por el profesor John Webb, de la universidad australiana de Nueva Gales del Sur, han erosionado las leyes básicas de la física, que determinan las propiedades y el funcionamiento de la materia en el cosmos. Durante decenas de años, una serie de análisis teóricos demostraba la existencia de unas constantes con valores invariables, que explicarían la naturaleza de la Tierra y de los confines del cosmos observable. Las más conocidas son la velocidad de expansión del cosmos, la constante de gravitación universal y la velocidad de la luz. Pero no es así, como demuestra este trabajo multidisciplinar publicado en «Physical Review Letters» que ha causado cierta conmoción en la comunidad científica. De momento, hay cautela y mucha expectación por estos hallazgos, que han sido posibles gracias a la utilización del gran telescopio Keck, situado en Hawai.
Los investigadores analizaron el comportamiento de átomos metálicos presentes en nubes de gas situadas a doce mil millones de años-luz, revelando patrones de absorción de luz que únicamente son explicables si la constante física ha variado muy ligeramente a medida que el Universo ha ido envejeciendo. La magnitud de la variación observada es tan pequeña que no se descartan fallos en las observaciones, por ello todavía la comunidad científica no se ha querido pronunciar sobre las conclusiones de este estudio, aunque algunos investigadores de gran prestigio como el premio Nobel Glashow se ha apresurado a destacar la relevancia del mismo. Los objetos más antiguos, lejanos y energéticos del Universo, los llamados cuásares, han sido básicos para el profesor Webb, que analizó la luz emitida cuando era absorbida por nubes de gas en su periplo hacia nuestro planeta.
Como es habitual en estas investigaciones, sin la inestimable ayuda de potentes plataformas informáticas los investigadores no habrían podido descifrar los miles de datos obtenidos en estas observaciones, que tenían como finalidad determinar la luz de los cuásares situados a diferentes distancias que interactuaba con átomos metálicos, concretamente de aluminio y zinc, presentes en esas nubes de gas. Así, se han encontrado cambios en la velocidad de la luz, centrados en la constante alfa. La velocidad de la luz, por tanto, no es inmutable, aunque ahora queda todavía un largo camino por recorrer antes de que este hallazgo sea aceptado por todos.

José Mª Fernandez-Rúa es Periodista, Jefe del Departamento de Ciencias del diario ABC y Miembro de la Academia de Ciencias de Nueva York.

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