| Artículos | 01 MAR 2002

Subastas online: dar tiempo al tiempo

Tags: Histórico
Piedad Bullón.
La escasa tradición que hay en España de la compraventa no tangible, ya sea por correo o por Internet, puede ser una de las causas culturales por las que las subastas online tienen tan poco éxito aquí, hasta el momento. La inseguridad en el uso -y abuso a veces- de los datos personales, la ausencia de tradición de las empresas que están detrás del negocio y, sobre todo, el aún insuficiente uso de Internet entre nosotros, son causas añadidas al poco arraigo de este modelo, que sin embargo es uno de los pocos que en la galaxia Internet se ha demostrado muy rentable... en Estados Unidos.

Hace tan sólo dos años, las subastas por Internet se presentaban como una modalidad capaz de desbancar incluso a las firmas más sólidas. Argumento tópico, claro está, que se empleaba a la ligera para todo lo que hacía referencia a la Red y a sus infinitas posibilidades. La realidad ha venido a demostrar que España, al igual que otros países europeos, carecía de la homogeneidad cultural del mercado americano -inventor de lo global a su medida- y de la masa crítica necesaria para dar cabida a tantos sitios creados inicialmente bajo ese epígrafe.
En abstracto, el negocio no puede fallar. Al comprador se le ofrece una variedad de productos, las transacciones se pueden hacer a cualquier hora y la dinámica de los precios es tal que puede reducirlos en beneficio del comprador. De otro lado, al vendedor se le promete un enorme número de compradores potenciales, con lo que podría vender su artículo a un precio muy superior al de salida, además de eliminar el papeleo. Sin embargo, la realidad de los hechos se ha impuesto.
Tras la crisis de crecimiento de las puntocom, y a pesar de que el negocio de la subasta online sigue un modelo bien definido, la propia volatilidad de la Red hace que surjan dudas de que, en las condiciones actuales, sea un negocio sostenible per se. Es posible que tienda a integrarse como modalidad de comercio electrónico -sobre todo para la liquidación de existencias- y que, como tantas otras, tienda a la concentración. La entrada en Europa de la americana eBay, con armas y bagajes, así lo indica. El consultor José Ramón Nieto, gerente de Accenture (www.accenture. com) opina que el modelo será factible siempre que alcance una masa crítica, de manera que la comisión por intermediación que percibe la plataforma de subastas sea poco relevante en la transacción final. “Es de prever que se produzca una cierta integración entre este tipo de plataformas y los sitios convencionales de e-commerce, pues en muchos casos comparten público objetivo y tienen las mismas necesidades de infraestructura. Por otra parte, el éxito de los sitios de subastas requiere contar con una elevada o al menos “selecta” audiencia, y esto se logra bien en los portales generalistas o bien en los verticales muy especializados (gremiales, comunidades de interés, etc.). En lo referente a la liquidación de existencias, el modelo americano de los outlet mall en la “economía física” se puede trasladar al mundo electrónico, siempre que se tenga en cuenta que es un negocio de menos margen y que necesita vender masivamente”.
Hasta diciembre del año pasado, iBazar era uno de los negocios más rentables de subastas online en Europa. El pasado diciembre ha sido absorbido por eBay, en un proceso de integración de una marca en otra, la dominante, en todos los países donde operaba la primera. El modelo de negocio es el mismo, aunque con nuevos servicios. Inmaculada Solís, responsable de comunicación de eBay (www.ebay.com/es) para España, ha confirmado a PC World que se van a introducir algunos servicios y fórmulas nuevas. “Por ejemplo, en iBazar una subasta podía durar hasta 30 días, que ahora se ha reducido a 10. En eBay, además del sistema de subasta, se utiliza la compra directa, en la que no existe la puja. Otra novedad es que las PYMES van a tener su propia tienda en las páginas de eBay, para dar salida a los stocks de mercancías. En España, esta última modalidad se introducirá paulatinamente”. Es decir, que si el líder americano es un modelo a seguir, las previsiones de los expertos aciertan al señalar una evolución hacia formas mixtas de venta, entre las que la subasta es una más.

El fraude y el miedo al medio
Al problema cultural al que se hacía referencia al principio, se une en España un temor al medio, porque toda compra por Internet supone transmitir datos con información financiera. De poco ha valido hasta ahora insistir en que no hay más riesgo objetivo al dar el número de tarjeta de crédito por Internet que al entregarla al camarero de un restaurante o al dependiente de un comercio. En todo caso, este “miedo al medio” es una realidad que Miguel Pérez, presidente de la Asociación de Usuarios de Internet (www.aui.es) coloca en lugar relevante, muy por encima de la escasa familiaridad del público con el mecanismo de las subastas. Deduce Pérez que todavía no es el momento idóneo para que florezcan las subastas online en España. “Además -dice- ya hay una cultura del mercado de segunda mano que está funcionando bien y con el que la subasta online tiene que competir. Por otro lado, las leyes que garantizan los derechos de los usuarios frente al fraude no son tan severas en España como en Estados Unidos [véase el sitio www.fraud.com]. La cultura y la desconfianza en el medio impiden que evolucionen las estructuras del modelo y que el volumen de transacciones crezca, porque los usuarios no acaban de ver las ventajas. En todos los países meridionales el fenómeno es similar, lo que podría explicar que todos los negocios lanzados en Europa vayan cayendo en manos de eBay, porque a escala nacional no son rentables. Sólo las subastas de arte, que ya usaban el teléfono y el fax para las pujas, han abierto el nuevo canal de Internet, aunque el número de usuarios sea minoritario por la naturaleza del negocio”.
Es posible que sean múltiples las causas a las que deba atribuirse el aparente eclipse de las iniciativas nacionales en favor de las de alcance internacional, aun cuando la mayor parte de las transacciones se hace dentro de las fronteras nacionales. Quizás haya que tener en cuenta también aspectos tales como los condicionantes tecnológicos y la seguridad, unida a la reputación de ciertas marcas “globales” que han reducido los fraudes a la mínima expresión. En Accenture opinan que es muy probable que se deba a razones de tamaño: las iniciativas que no alcanzan una cierta masa crítica cesan su actividad o se integran en otras mayores, en un fenómeno de concentración típico de industrias en desarrollo. Por el contrario, “las razones culturales favorecen que la mayor parte de las transacciones se realicen en un ámbito local o nacional, especialmente en Europa. El prestigio o reconocimiento de marca de las plataformas es sin duda una garantía para el cliente, dado que la reducción completa del fraude es difícil al completarse la transacción en el mundo offline. En cualquier caso, las valoraciones del vendedor que realizan los diferentes compradores contribuyen a dar más crédito a aquellos vendedores que cumplen escrupulosamente las normas, lo que contribuye a reducir el fraude”.
Las empresas del ramo dicen ser las primeras interesadas en evitar el fraude. Para ellas, el fraude es mínimo, pero cuando se produc

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