| Artículos | 01 JUN 1997

Soplos de vida en "Europa"

Tags: Histórico
Jose Mª Fernández Rúa.

El tratamiento informático que se ha llevado a cabo en las últimas imágenes enviadas a la Tierra por la sonda "Galileo", ha revelado la existencia de una serie de "icebergs" sobre la superficie de esta misteriosa luna de Júpiter.

La posible existencia de vida en "Europa", una de las cuatro grandes lunas de Júpiter, ha revolucionado el mundo de la astrofísica. En las últimas imágenes que ha conseguido la sonda "Galileo" de un área de entre cien y ciento cuarenta kilómetros, se observan estructuras similares a "icebergs". Estos descomunales fragmentos de hielo están en movimiento sobre un mar helado, que es fruto de fracturas procedentes de fuentes de calor interiores. Los expertos de la Agencia espacial norteamericana están convencidos de que bajo esta superficie helada se encuentra una increíble masa líquida apta para albergar condiciones de vida.

Cuando los especialistas en tratamiento informático del Jet Propulsion Laboratory, en la localidad californiana de Pasadena, mostraron el resultado de su trabajo con estas imágenes, los geólogos planetarios no pudieron menos que exclamar: "allí tiene que haber vida". Gracias a esta complicada labor, muchas veces desconocida por el gran público, los científicos de la NASA que controlan la misión "Galileo" desde hace varios años, están consiguiendo imágenes totalmente renovadas del planeta rey de sus lunas. Y es que, además de que este ingenio se aproxima hasta cuatro veces más que las gemelas "Voyager" a estos satélites, la resolución de las fotografías ha experimentado un salto espectacular con el apoyo de avanzadas herramientas de procesamiento de imágenes por ordenador. Descubierta en el año 1610 por Galileo Galilei, la composición de la luna "Europa" es muy parecida a la de la Tierra, principalmente por la abundancia de rocas con silicatos.

Este satélite de Júpiter tiene una tenue atmósfera pero, sin duda, nadie había apoyado la posible existencia de vida en una luna aparentemente tan inhóspita. Cabe recordar que a finales de 1996 la sonda "Galileo" envió una serie de fotografías de "Europa" en las que, tras su procesamiento informático, los expertos tuvieron la ocasión de estudiar con detenimiento esas formaciones geológicas, de centenares de kilómetros de longitud que conforman su superficie.

Por esas fechas se dijo con ciertas dosis de cautela que podría haber una incipiente actividad volcánica, aunque lo suficientemente activa como para haber sido la causa de que los cráteres que producen los violentos impactos de meteoritos hayan desaparecido de la superficie a causa de la erosión.

Ahora las fotografías tomadas a finales de febrero y felizmente analizadas arrojan nuevos datos que han hecho saltar de entusiasmo a más de un investigador del Jet Propulsion Laboratory. Richard Terrile, uno de estos científicos, se apresuró a confirmar que se trata de unas fotografías espectaculares, "ya que suponen -fueron sus palabras- una evidencia de que allí existe un océano". Por su parte, Torrence Johnson, hizo hincapié en que son las "pruebas más claras obtenidas hasta ahora de que existe agua líquida y hielo que se derrite en la superficie de Europa". No, obstante, este investigador matizó que todavía no hay una evidencia directa de que exista vida en "Europa".

En este contexto de declaraciones no podía faltar Michael Carr, acreditado geólogo del US Geological Survey. En estas fotografías se observan, en su opinión, estructuras geológicas parecidas a "icebergs", cuyas dimensiones visibles oscilan entre tres y seis kilómetros. Por el momento no se conoce cómo rotan y se desplazan, aunque los científicos del Jet Propulsion Laboratory sugirieron que habrían aparecido como resultado de un proceso geotérmico o convectivo existente bajo esa capa de hielo superficial, que podría tener un grosor de entre mil metros y noventa y cinco kilómetros.

Clark Chapman, del Instituto Southwest en Boulder (Colorado), ha señalado que el hielo de "Europa" es relativamente joven (un millón de años). "Es un signo más de que nos encontramos ante un objeto vivo en estado de transición", dijo al respecto mientras que John Delaney, del Departamento de Oceanografía de la Universidad de Washington subrayó que el agua del océano existente bajo el hielo es probablemente rica en sales y otros compuestos químicos originados por un milenario proceso geológico.

En este "puzzle" hay una pieza que, por el momento , no tiene sitio: la posibilidad de que el impacto de cometas aportase los componentes orgánicos necesarios para la existencia de vida.

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