| Artículos | 01 JUL 1997

Sonar 97

Tags: Histórico
Los luthiers y da vinci del siglo XXI
Joan C. Ambrojo.

Los luthiers, los artesanos de la música del siglo XXI, ya están aquí. Y los leonardo da vinci, también. Samplers, ordenadores y nuevos instrumentos sonoros son sólo algunos de los nuevos gadgets de los artistas del nuevo milenio. Sonar, el festival de la música electrónica y multimedia de Barcelona, ha sido un espectacular escaparate internacional.

Organizado por la Sociedad General de Autores y Editores (SGAE) y Advanced Music, la cuarta edición de Sonar ha atraído a 20.000 jóvenes entusiastas de la música avanzada y las tendencias multimedia. Grupos de música electrónica como Daft Punk, famosos djs (disc jockeys) como el hispano Roger Sánchez, obras poéticas de Masaki Fujihata, una de las figuras más representativas del computer art, o el microuniverso auditivo del español Víctor Nubla, han convivido junto a una feria discográfica. Una de las novedades ha sido la versión virtual del festival, Sonar On Line. La red se ha convertido en protagonista de excepción con el concierto de Sonarband, cuyos músicos han tocado simultáneamente a través de RDSI (red digital de servicios integrados) entre el New Media Festival de Montreal (Canadá) y los escenarios de Barcelona. Pero Internet también ha servido para establecer chats con diversos artistas antes de sus actuaciones, transmitir las sesiones diarias de los djs por Real Audio o visualizar las actividades diurnas cómodamente instalado en el sillón de casa por Real Video.

En su edición del 97, Sonar es ya un evento consolidado. Dirigido por tres jóvenes creativos expertos en instalaciones multimedia, se ha transformado en un festival internacional capaz de dinamizar un sector que estaba relegado a circuitos muy restringidos. Aquí no vale el dicho de "en casa del herrero, cuchillo de palo". Todo lo contrario: Sergio Caballero, codirector de Sonar, es un artista que utiliza tanto el pincel como la informática, "pero no la última tecnología, sino la más sencilla; es más cómoda, da menos problemas y es más barata". En Sonarmática, sección dedicada al multimedia, ha presentado la Carpa Rock, toda una ironía interactiva sobre los festivales rockeros de verano. Instalaciones multimedia, exposiciones gráficas, multimedia a la carta (CD-ROM, vídeos y música) han sido los principales motivos de la programación. José Manuel Pinillo, responsable de Sonarmática, explica que en esta ocasión tiene los mismos contenidos de otras ediciones, "hemos intentado dar al espacio en sí, aparte de los contenidos, una unidad para que tuviera más fuerza".

A pesar de recibir muchas propuestas multimedia, se han descartado las producciones en las que el arte multimedia "acaba siendo una demo tecnológica", asegura Caballero. "Son muy aparatosas, se utilizan grandes equipos y luego el resultado no es bueno". Hasta hace pocos años, las instalaciones artísticas eran creaciones provenientes de las artes plásticas. "Al introducirse multimedia en las instalaciones, hay personas que han sabido mantener la poesía o la mala leche, pero transmiten algo", añade.

Algo de esto tiene Masaki Fujihata, un histórico del computer art japonés, que ha traído del Extremo Oriente una auténtica poesía interactiva. Beyond Pages es una pieza muy sencilla, premiada en Ars Electronica, pero con una gran ejecución. En una oscura sala de Sonarmática, un gran libro proyectado sobre un tablero sensorial se activa al tocar la superficie con el lápiz electrónico. Son objetos cotidianos, combinados con sonidos y palabras, que interactúan con el lector. "Muerde", sonora y visualmente, una sabrosa manzana, "desplaza" un guijarro de río, observa cómo una brisa de aire mece unas hojas de un árbol, hace que una niña abra y cierre una puerta proyectada en la pared de la sala o aprende sonidos del japonés. "Sólo la imaginación, no las máquinas", dice Fujihata, "puede darnos la posibilidad de encontrar un propósito. Las máquinas están aquí para colaborar en la producción de una nueva historia. Pueden ser utilizadas como un objeto que nos permite usar nuestros cerebros y aguijonear nuestra imaginación".

La instalación Las cuatro estaciones del catalán Víctor Nubla es digna de un cine con dolby surround. Con sonido cuadrafónico, los visitantes estirados en una tarima, en una sala en penumbra, recibieron más de 700 impactos sonoros procedentes de la naturaleza, la ciudad y las máquinas.

Otros han roto el pacto de la sencillez y han utilizado tecnologías más sofisticadas para obtener resultados satisfactorios. El grupo Sonarband trabaja el tema de los interfaces musicales: "investigan diferentes herramientas de hardware y software y construyen sus propios equipos en los cuales alteran algoritmos o modifican filtros de sonido hasta que se encuentran a gusto con el instrumento", explica Sergio Caballero. Porque actuar desde diferentes lugares a través de Internet ya no es tan complicado como en el pasado, "las tecnologías son ahora más baratas y fáciles de utilizar y permiten que toquen como si estuvieran en la habitación de al lado", añade Pinilla.

Todo el mundo es consciente de que la tecnología ha cambiado los hábitos creativos. "Ahora es más fácil que tu hijo te pida un sampler que una guitarra, es lógico. La gente puede hacer grabaciones en casa con equipos de baja tecnología pero los resultados son vendibles; además se ha creado una red de distribución a partir de circuitos underground y grupos que son reconocidos en Europa", asegura Caballero.

Que se lo digan al famoso dj hispano Roger Sánchez. No contento con mezclar música de todo tipo, ha creado un grupo de cuatro especialistas que van a dar giras actuando al mismo tiempo y, también, a través de Internet. "No es lo mismo actuar delante de la gente que a través de Internet", dijo Sánchez en Sonar 97, "pero es algo que también nos interesa".

En cuanto a los CD-ROM multimedia, los organizadores afirman haber realizado una selección muy ecléctica. "Hemos intentado recoger", explica Pinilla, "desde CD-ROM de autor a otros que son casi magazines (los americanos Interactive Wave o los belgas Artifice), pasando por otros más vinculados a la música (el británico Header, los austríacos Mego o los alemanes Die Veteranen). E incluso algún juego, como Creatures, de vida artificial, "que es lo suficientemente interesante por los gráficos, o el de Monty Python".

Por ser excepcional, destaca el hecho de que ha sido el primer año en que los artistas han traído sus CD-ROM "planchados por ellos mismos y esperamos que, en la próxima edición, habrá más. El mercado estuvo muy ocupado en hacer dinero mientras que el trabajo de creación se dejó de lado", opina Caballero.

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