| Artículos | 01 MAY 2002

Soluciones portátiles

Tags: Histórico
José C. Daganzo.
Al oír el término informática portátil, muchos empresarios imaginan equipos más caros, más sensibles, y que realizan las mismas funciones que otros no portátiles de las mismas características. En algunos casos es cierto, pero afirmar que realizan las mismas funciones es un gran error.

Los ordenadores portátiles son una herramienta de mucha utilidad en la oficina, que ofrece a todos aquellos empleados que los manejan sensación de libertad e independencia. Son muy adecuados para entornos de trabajo donde el espacio sea muy reducido y el uso de un ordenador de sobremesa sea inviable. También contribuyen a que el empleado que los utiliza pueda estar permanentemente comunicado.
Utilizaremos a lo largo de este artículo un ejemplo basándonos en una empresa con dos comerciales o directivos que necesitan viajar constantemente, cada una de ellas con diferentes necesidades. Una de estas personas realiza salidas al extranjero y otra sólo visita clientes de ámbito nacional, ambos con bastante asiduidad.

Ordenador portátil
Para la persona que realiza salidas al extranjero el uso del portátil es inevitable, ya que si cierra acuerdos comerciales necesitará comunicarse con la central inmediatamente. Igualmente, podrá estar tan comunicado como cuando se encuentra en su lugar de trabajo, pues el correo electrónico y demás elementos le acompañan donde se encuentre, los hoteles disponen de líneas telefónicas para acceso a Internet e igualmente se podría valer de un teléfono móvil para realizar estas tareas. Este tipo de usuario no necesita disponer de un equipo de sobremesa, su único ordenador puede ser el portátil -se elimina un PC de sobremesa de la oficina-. Así, además de estar siempre comunicado, dispone de tanta información para realizar sus funciones como dispondría en su centro de trabajo.
La configuración de este equipo partiría de un procesador Intel Mobile Pentium III-M a 866 MHz, con una memoria SDRAM de 64 MB, pantalla TFT XGA color de 12,1 pulgadas, disco duro de 20 GB, una tarjeta de vídeo de 4 MB de memoria, tarjeta de sonido de 16 bits, módem v.90 y tarjeta Ethernet 10/100. Estamos hablando de un portátil de los denominados ultraligeros, cuyo peso es inferior a 2 kg y son los más indicados para personas que viajan continuamente. El precio de uno de estos ordenadores ronda los 2.750 €.
Otro tipo de ordenador portátil, ya de mayor envergadura, sería el basado en un procesador Intel Mobile Pentium III-M a 1 GHz, con una memoria de 128 MB SDRAM, tarjeta gráfica de 8 MB, pantalla TFT de 14,1 pulgadas, módem v.90, tarjeta Ethernet 10/100 y unidad Combo DVD/CD-RW. Un precio muy aproximado para esta configuración vendría a ser de 3.100 €.
No obstante, se le pueden añadir soluciones de comunicación inalámbrica como Bluetooth o WirelessLAN. Este tipo de equipos tiene un coste de adquisición elevado, y el precio aproximado en función del fabricante sería de 4.700 €.
En todos los casos -pero principalmente en el caso de los subnotebooks o ultraligeros-, es recomendable la adquisición de una unidad replicadora de puertos, de modo que podremos usar el equipo fuera de la empresa y, nada más conectar el portátil a una de las unidades, tendremos accesibles los recursos de red corporativos: impresoras, correo electrónico, Internet, etc.
Actualmente, muchas empresas disponen de departamentos en los que sus empleados trabajan sobre equipos portátiles -especialmente en áreas de marketing y lugares de cara al público-. Estos departamentos varían en función del tipo de negocio que desempeñe la empresa y el tipo de trabajador. Pero también consiguen crear una imagen de compañía solvente/potente si los clientes se percatan que los equipos con los que trabaja la empresa son de calidad; en este caso la imagen de una oficina con ordenadores portátiles es sin duda muy atractiva.
A la hora de elegir un portátil para nuestra empresa hay que tener en cuenta los siguientes aspectos:
-Pantalla. En este elemento no se deben escatimar gastos, cuanta más calidad tenga, mejor para la salud de nuestros ojos. Su tecnología ha de ser sin duda TFT, que ofrece un menor tiempo de respuesta y mayor ángulo de visión que otras tecnologías como HPA y DSTN. Lo mejor es que sea de 14,1 pulgadas -12,1 pulgadas si hablamos de subnotebooks-.
-Tarjeta gráfica. Actualmente existen soluciones de muy alto nivel con 32 y 64 MB -Radeon Mobility y GeForce4 mobile-, pero para el entorno corporativo son demasiado potentes. Si únicamente necesitamos los equipos para tareas ofimáticas, una tarjeta de 4/8 MB cubrirá con creces nuestras necesidades y nos ahorrará dinero.
-Batería. Se trata de un elemento de los más importantes de la configuración. Sin duda ha de ser litio, ya sea de iones o de polímero, y, como es lógico, que admita la mayor carga posible para que la autonomía sea mayor. También encontrará baterías de otros tipos, entre ellas las de níquel. Estas baterías sufren el conocido “efecto memoria” -que los usuarios de teléfonos móviles seguramente habrán sufrido- que hace que admitan cada vez menos carga y nos obligan a descargar completamente la batería antes de poner el equipo a cargar, acortando su vida útil. Aunque su precio es más económico, en un ordenador con mucho uso acabará resultando más cara (además de incómoda) una batería de níquel-cadmio que una de litio.
-Procesador y memoria. Un procesador Pentium III Mobile a 1 GHz nos permite trabajar con soltura con la mayoría de las aplicaciones. Si compramos un equipo ultraportátil, partiremos de un Pentium III Mobile a 866 MHz, y si hablamos de la versión Celeron, un 950 MHz. La memoria más adecuada para que un ordenador portátil funcione sin problemas parte de 128 MB, mientras que en el caso de los subnotebook esta cifra es de 64 MB.
-Peso. Si en nuestra elección prima la portabilidad extrema, se deberá elegir un subnotebook de no más de 2 kg. Para el resto de portátiles el peso no ha de superar los 3,5 kg, aunque en muchos portátiles este peso se sobrepasa.
Por otra parte, un ordenador portátil no ha de llevar incluida ninguna unidad óptica -en el caso de los subnotebbok- si se dispone de una red a partir de la cual introducir datos en él. No obstante, en los ordenadores más potentes puede ser adecuado el uso de una unidad CD-ROM o DVD-CD/RW. La unidad de disco de 1,44 MB puede eliminarse en la gran mayoría de las configuraciones.
En definitiva, el uso de ordenadores portátiles no supone un ahorro sustancial en el TCO de la empresa, queda claro que un PC de sobremesa con la “misma” configuración que un portátil es mucho más económico, y sólo han de adquirirse en casos muy específicos donde la movilidad es esencial
No obstante, reportan algunas ventajas adicionales. Una de ellas es el ahorro energético que suponen, pues el tándem monitor de tipo CRT y CPU de sobremesa necesita más corriente eléctrica para funcionar que un ordenador portátil con pantalla TFT. El espacio que necesitamos para poner 10 equipos portátiles es mucho menor que el que supone disponer de este mismo número de equipos pero en versión de sobremesa.
Pero de estas ventajas también derivan otros inconvenientes, como el coste de mantenimiento que suponen. La resistencia a los golpes es menor y las unidades con partes mó

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