| Artículos | 01 DIC 2006

SNMP, gestión de red sencilla

Tags: Histórico
Juan Blázquez.
La proliferación de dispositivos de distinto tipo, propósito y fabricante es una nota característica de las redes actuales de cualquier tamaño. La solución para conseguir gestionar de forma sencilla y barata estos entornos se encuentra en la propia red, el protocolo SNMP.

Una de las notas características de las redes informáticas actuales es la interoperatividad. Por muy sencilla que pueda ser una red no es extraño encontrar conectados ordenadores de usuario, servidores, impresoras, enrutadores, conmutadores y un largo etcétera. Dispositivos con distintas funciones y variada manufactura. Esta circunstancia genera para los administradores de sistemas una necesidad clara y perentoria de disponer de una herramienta y modelo de gestión unificado que les permita administrar toda la panoplia de dispositivos que se encuentran desplegados en sus redes, independientemente de la función de estos y quién los haya fabricado. Saber qué ocurre en la red resulta crucial para mejorar sus prestaciones y responder rápidamente a las situaciones de fallo. Una necesidad que ya se evidenció desde los primeros compases de la explosión de las redes de ordenadores.
Tomando como base la estandarización que fija el modelo de conexión TCP/IP, a principio de los años 80 se propuso un protocolo de red que permitiera una sencilla gestión de dispositivos que resultara universal. Esta propuesta cuajó en la implementación de SNMP, Simple Network Management Protocol. O lo que es lo mismo, Protocolo Simple de Gestión de Red. Como su propio nombre indica, un protocolo sencillo creado para llenar temporalmente el hueco de gestión de redes que usuarios y fabricantes necesitaban, a la espera de establecer un modelo de administración más elaborado en diseño y prestaciones. Este protocolo de gestión es, en esencia, una aplicación cliente-servidor que se apoya en la comunicación TCP/IP para establecer un modelo estándar de monitorización de sistemas, lo suficientemente flexible para soportar la convivencia de componentes dispares, sin tener que realizar operaciones traumáticas en el sistema y al alcance de cualquier operador.
La sencillez de su diseño, implementación y manejo fue la principal causa de la rápida propagación de este protocolo, que fue adoptado por usuarios que no querían excesivas complicaciones en su gestión diaria y apoyado por los fabricantes que debían responder a esta demanda. Éxito que se explica observando las especificaciones del protocolo, que permiten que cualquier fabricante pueda insertar en sus equipos los datos para su gestión que considere más oportunos y estos se integrarán dentro de la administración SNMP que pudiera haber desplegada en cualquier red, sin mayores contratiempos. Los administradores de sistemas no están atados a una tecnología propietaria de un determinado fabricante y su implementación resulta rápida y sencilla. Con SNMP es posible conocer los paquetes tratados por varios routers, de distintos fabricantes, desde un único punto de gestión, sin necesidad de programas específicos para cada router y, lo más importante, sin engorrosas operaciones de configuración e integración. Posibilidades que se extienden a servidores, impresoras, switch o cualquier otro elemento.
Aunque no es una solución perfecta, los beneficios que aporta este protocolo y la vigencia de su propuesta le han permitido soportar el paso del tiempo y que la industria se preocupe por modernizarlo para adaptarlo a las necesidades actuales. Desde su propuesta, han sido tres las versiones publicadas de este protocolo, la última la SNMPv3 es relativamente reciente, lo que da una idea clara de la vigencia y apoyo de los fabricantes a este protocolo como solución de gestión de red.

Estructura
El sistema de gestión de red que se propone con SNMP está compuesto por varios elementos. Por una parte, los nodos gestionados, que son los dispositivos que se administran, normalmente clasificados en tres categorías: Host, dispositivos finales, como un ordenador, una impresora o un servidor. Enrutadores, dispositivos para encaminar tráfico de red, como routers. Y dispositivos adaptadores al medio, como pueden ser los switch, hub y similares. Los nodos gestionados participan en la administración por SNMP al ejecutar un programa o agente específico, denominado proceso snmpd, que se encarga de recopilar la información que se monitoriza, comunica con la estación de gestión y ejecuta las instrucciones que recibe desde ésta. Lógicamente, estos dispositivos tienen que contar con una capacidad de proceso mínima que les permita ejecutar el agente SNMP. Y del suficiente espacio de almacenamiento, disco o memoria RAM, donde dejar los datos recopilados. Este agente, normalmente, es implementado, siguiendo las especificaciones del estándar, por el fabricante del dispositivo que es quien mejor conoce las cualidades del host final y quien define los datos que sobre él se pueden manejar. El proceso snmpd puede estar activado por defecto o bien puede ser necesario acceder a la configuración del dispositivo en cuestión para activarlo. Este proceso escucha en los puertos 161 y 162.
La estación de administración, obviamente, es la consola o el interfaz de administración. Es el programa que se encarga de recopilar los datos de los agentes SNMP en los nodos gestionados y de interactuar con ellos. Esta herramienta se ejecuta como cualquier otro programa en un equipo de usuario o en un servidor, según sea su diseño. Son escritos siguiendo las convenciones que marca el estándar y pueden relacionarse con cualquier agente SNMP de nodo gestionado, independientemente de quién sea su fabricante. El estándar permite que esta interfaz de gestión sea un programa específico para esta finalidad o bien, como es común, se encuentre integrado dentro de la consola de programas de gestión de red que los fabricantes desarrollan para administrar sistemas. Hay disponibles multitud de programas de estación de administración SNMP, tanto de distribución gratuita como bajo licencia, resultando los primeros algo parcos en funcionalidades y lo habitual es considerarlos sólo como punto de entrada a este modelo de administración, para familiarizarse con él o en sistemas con unas necesidades de gestión muy limitadas. A poco que se quiera explotar la gestión SNMP, los programas de libre disposición resultan claramente insuficientes.
Los datos que se monitorizan en los nodos gestionados están contenidos en una base de datos que reside en ellos, denominada Base de Información de Gestión, MIB, Management Information Base. Este almacén de información está organizado con una estructura jerarquizada en forma de árbol. Se compone del esquema o definición de los objetos, descripción de las variables que componen cada uno de los elementos que se pueden gestionar con este protocolo, y los valores que pueden adoptar dichas variables. En la MIB, los objetos están organizados por grupos, según el tipo de datos que monitoriza, y cada uno de ellos dispone de un identificador exclusivo. En MIB-I, estructura de las primeras versiones del protocolo, es posible encontrar hasta 114 objetos. Con la MIB-II, la revisión de esta estructura de datos, el número crece hasta los 185. Sin embargo, esta base de datos no es cerrada y los fabricantes tienen plena capacidad para incluir su propia definición de objetos para mejorar la información que se puede gestionar de sus dispositivos. Estas extensiones

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