| Artículos | 01 OCT 2001

Sistemas para evitar el Buffer-Underrun

Tags: Histórico
Noé Soriano.
Los CD echados a perder por el vaciado del buffer de la memoria han pasado a la historia con los nuevos sistemas que evitan este tipo de errores. Analizamos y comparamos las tres tecnologías existentes actualmente en el mercado.

Todos los usuarios que han trabajado con grabadoras de CD, en algún momento han experimentado la desagradable sensación que produce escuchar el aviso de error de grabación producido por el llamado Buffer-Underrun. El proceso de quemado de un CD exige que llegue un flujo continuo de datos a la grabadora para realizar una copia correcta. Cuando por cualquier razón nuestro equipo no es capaz de suministrar este flujo continuo de información la copia se echa a perder, debido a que, en un CD, los datos se graban en pistas continuas que no pueden sufrir ningún corte. De esta forma, cuando la información no llega al dispositivo, el láser de escritura no puede seguir quemando la pista, produciéndose el error.
Una solución para evitar los fallos de grabación es aumentar la cantidad de memoria del buffer de la grabadora, pero esto eleva el precio final del dispositivo y tampoco asegura un 100% de efectividad, sobre todo teniendo en cuenta las altas velocidades de grabación que alcanzan los nuevos modelos aparecidos en el mercado. Una velocidad de 24x (el máximo valor que se comercializa actualmente), supone una tasa de transferencia de 3.600 kB por segundo. Esto significa que un buffer de 4 megas se vacía en poco más de un segundo cuando la grabadora deja de recibir datos por parte del equipo.
Los equipos actuales, tanto con interfaz SCSI como con IDE, son perfectamente capaces de mantener una tasa de transferencia suficiente para realizar copias de CD, incluso con las grabadoras más rápidas. El problema es que el usuario, en entornos multitarea, desea poder seguir utilizando su ordenador a la vez que graba un CD. De esta forma los recursos se dividen y las aplicaciones y el sistema operativo restan capacidad de proceso y velocidad en la transferencia de datos entre unidades. Esto puede provocar que durante cortos periodos de tiempo el buffer no reciba datos, peligrando la copia.
Sin embargo, en estos casos el flujo de información se restablece inmediatamente, aunque de poco sirve, ya que como hemos dicho la grabadora no puede esperar. Para evitar esto Sanyo desarrolló el sistema BURN-Proof, que permite a la grabadora estar cortos periodos de tiempo sin recibir datos, esperando a que el flujo se restablezca sin interrumpir la copia. Después del BURN-Proof de Sanyo, la empresa Ricoh diseñó una tecnología parecida, Justlink, y más recientemente Acer presentó su propio sistema, Seamless link.
Esta proliferación de tecnologías, más o menos similares, responde primero al deseo de los fabricantes de brindar a los usuarios unos modelos de grabadora que aseguren el mayor porcentaje de grabaciones exitosas posible, y como segundo objetivo está el beneficio comercial que supone para la marca licenciar el sistema para permitir su uso a otros fabricantes. En este sentido, BURN-Proof partió con ventaja, al ser el primero en aparecer, pero Justlink tampoco se ha quedado atrás y podemos encontrarlo en numerosos modelos de grabadora. La solución de Acer, Seamless link, está menos extendida, pero tiene una ventaja importante: puede instalarse en cualquier grabadora moderna, actualizando el firmware, previo pago de las licencias por parte del fabricante, claro está.

Cómo se evita el vaciado del buffer
Al realizar la grabación de un CD, cuando se produce un error en la lectura en la unidad de origen o se corta el flujo de datos por cualquier otra razón, el buffer de la copiadora se vacía, provocando el temido Buffer-Underrun que inutiliza el CD virgen. Para evitar este tipo de errores, los tres sistemas analizados se activan cuando el buffer de la copiadora se encuentra por debajo de un límite determinado, generando una señal que escribe un microhueco (micro gap) de unos pocos micrómetros (hasta 50, dependiendo de las versiones) en la superficie del CD virgen.
Esta marca permite parar la copia momentáneamente, dejando el proceso en modo de espera hasta que el buffer vuelve a llenarse. Una vez que hay de nuevo datos suficientes en la memoria, asegurando que la copia puede continuar de forma segura, se sincronizan los datos con los que ya habían sido grabados y se continúa con la grabación del CD, a partir de la señal realizada previamente.
Realmente, la marca que señala el momento justo donde se dejó de recibir datos produce un pequeño fallo en el CD, pero no llega a afectar al resto, gracias a la corrección CRC (Cyclic Redundancy Code, Código de Redundancia Cíclica) que se graba en los discos de datos (técnicamente, un error de menos de 100 micrómetros es siempre corregible mediante el CRC). El problema puede producirse en los CD-DA, ya que no incorporan corrección de datos, por lo que pueden producirse pequeños cortes -aunque casi insignificantes- en la pista de audio, que en algunos lectores pueden ser perceptibles. Este sencillo proceso (es raro que se tardase tanto en desarrollar), acaba con la mayoría de los errores de grabación, y sinceramente pensamos que a partir de ahora no compensará comprar un modelo que no incorpore uno de estos sistemas, ya que el aumento de precio es insignificante comparado con los beneficios que aporta.

BURN-Proof
Este sistema, desarrollado por la firma Sanyo, fue el primero de los tres analizados en esta comparativa que vio la luz y se empezó a comercializar. Sanyo, además de implantarlo en sus grabadoras, licencia su uso a los fabricantes que deseen incorporarlo en sus modelos, previa certificación de operatividad por parte de los laboratorios de Sanyo.
Actualmente BURN-Proof es el más extendido de los tres sistemas, ya que muchos fabricantes de grabadoras, como TDK o Waitek, incorporan el hardware de Sanyo en sus modelos. Su desarrollo ha supuesto el avance más útil para los usuarios de grabadoras desde la aparición de los regrabables. La efectividad del sistema es muy alta y acaba con los errores de grabación de forma casi definitiva. El usuario puede continuar su trabajo en el equipo a la vez que quema un CD sin preocuparse por el número de aplicaciones abiertas o la carga de trabajo del microprocesador. BURN-Proof detendrá la copia todas las veces que sea necesario, escribiendo una marca en el CD con una longitud máxima de 50 micrómetros, que servirá para poder detener el láser de escritura y retomar la grabación cuando el sistema lo permita. Todas las señales producidas en el disco durante la grabación se marcan como errores en la corrección CRC del CD.
Los resultados son perfectos. En copias desde el disco duro, al vuelo o de CD de audio, el quemado se realiza sin errores incluso en las peores condiciones. En algunas de las pruebas el sistema detuvo la copia hasta 300 veces, y aún así funcionó correctamente, aunque el tiempo de quemado se alargó notablemente. Sanyo puede presumir de haber creado el primer sistema para evitar los Buffer-Underrun que tantos CD han malogrado desde la aparición de las grabadoras.

Justlink
El sistema desarrollado por Ricoh, Justlink, respondía al desarrollo del BURN-Proof de Sanyo. El fundamento es exactamente el mismo, pero el fabricante japonés ha buscado que su sistema pueda valer para futuras unidades, sea cual sea su velocidad. Para ello, la marca de detención del láser escrita sobre la superficie del CD tiene una longitud de únicamente 2 micrómetros cuando se trata de una grabac

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