| Artículos | 01 MAY 2002

Servidores

Tags: Histórico
Laboratorio PC World.
Una vez decididos los ordenadores y el software con que contarán los usuarios, debemos pensar en los servidores que vamos a necesitar, que configurarán la estructura de red de la empresa.

Para cubrir las necesidades de servidores se nos presentan dos posibles soluciones: centralización, a través de servidores dedicados; o anarquía, en la que cada puesto tiene el mismo poder en la red que el resto. Esta última visión es la que promulgó, hace años, Microsoft con su Windows 3.11 For Workgroups o para grupos de trabajo, en la que todos los puestos comparten recursos entre sí. Más adelante, la compañía de Redmond cambió su estrategia al lanzar Windows 2000, especialmente con sus versiones de servidor con el famoso directorio activo (Active Directory), en las que promulgaba que lo ideal es disponer de un servidor central Windows 2000 Server (o superior) y que los puestos deberían ser Windows 2000.
En una empresa de 25 puestos hábiles caben las dos posibilidades, pero estamos ya en el límite de lo que es fácilmente gestionable de una manera descentralizada, por lo que lo mejor es optar por servidores específicos para cada tarea. Analizamos cada necesidad en apartados diferentes.

Servicio de almacenamiento
El problema del almacenamiento de datos en una empresa de 25 empleados se puede resolver fácilmente usando un servidor de archivos en red, también conocido como NAS (Network Attached Storage). Estos dispositivos reducen notoriamente el TCO debido a sus escasos costes de mantenimiento, al funcionar de manera independiente.
Los servidores habituales basados en sistemas operativos estándares dedicados a administrar archivos siguen siendo una opción -ya que además ofrecen servicios alternativos-, pero los costes de mantenimiento del personal cualificado capaz de gestionarlos no son precisamente asequibles para todas las PYMES. En lugar de los sistemas tradicionales, se están imponiendo con fuerza los sistemas propietarios de almacenamiento en red, soluciones que aportan una elevada reducción en el TCO debido a que sólo requieren una configuración inicial y escaso mantenimiento para servir archivos a un número indeterminado de puestos. Un servidor NAS con interfaz Ethernet de 100 Mbps y discos duros montados en RAID 1 (espejo, redundancia total) con una capacidad de 120 GB de espacio hábil viene a costar unos 2.000 euros.

Servicio de impresión
En cuanto al servidor de impresión, tenemos las mismas dos opciones: usar un sistema tradicional o un sistema propietario. En este caso es más sencillo, ya que la mayoría de las impresoras láser -las más recomendables a largo plazo- de gama media/alta disponen de su propio servidor de impresión integrado, que ayuda a reducir costes.
Dependiendo del tipo de negocio será recomendable el uso de impresoras de inyección de tinta (color barato) o láser color. Si se eligen las de inyección, existen pequeños servidores de impresión a los que pueden conectarse en una sola toma de red varias impresoras que no dispongan de este tipo de puerto.

Servidor de aplicaciones
Éste es un tema que de por sí podría rellenar un libro de un millar de páginas, pero intentaremos indicar unas nociones básicas centradas en el tema de la reducción de costes de propiedad.
Un servidor de aplicaciones es básicamente un ordenador sobre el que recae toda la carga de proceso de todos los puestos a él conectados, es decir, los puestos de trabajo o clientes acceden al servidor a través de la red para iniciar una sesión donde realizarán todo su trabajo. Este trabajo se realiza exclusivamente en el servidor, el cliente sólo consume ancho de banda de la red para presentar el resultado en la pantalla de cada usuario (similar al protocolo telnet de UNIX).
Suponiendo que nuestra empresa tipo usa servidores basados en productos de Microsoft (lo más habitual) con los servicios de servidor de terminales (Terminal Server) instalados, sólo será necesario instalar en los puestos el software cliente de Terminal Server de Microsoft para poder acceder al servidor con cuentas independientes. Este sistema tiene unas ventajas ineludibles sobre el formato tradicional en redes cooperativas, entre las que cabe destacar una mayor centralización que facilitará la administración enormemente, ayudando a reducir costes de mantenimiento.
El tráfico de red de los clientes al servidor, normalmente, es encriptado automáticamente sin necesidad de configuración especial, lo que presenta un valor añadido en cuanto a la seguridad de redes.
El mayor problema de un servidor de aplicaciones es también su mayor virtud: la centralización. Está claro que el ahorro de costes es evidente, pero ¿y si se produce algún problema de hardware que no permita acceder al servidor para poder trabajar? En ese caso, nuestros 25 empleados estarían cruzados de brazos hasta que el servicio técnico localizase el problema. Por ello, es esencial que en la compra de un servidor de aplicaciones no escatime en gastos, y sobre todo en comprar una garantía adicional de 24 h que ofrecen la mayoría de fabricantes para solucionar posibles fallos.


Thin Client
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Terminales tontos, ligeros o simplemente terminales, son algunos de los nombres que obtienen estos dispositivos. Hace 4 ó 5 años hubo un importante revuelo en el mundo de la informática cuando se comenzaron a presentar los primeros Thin Clients para sistemas Windows (en sistemas UNIX o VMS bajo X Window System existen hace mucho más tiempo). Estos dispositivos contaban únicamente con un chasis de tamaño pequeño, una salida Ethernet, un teclado, un ratón y, en algunos casos, un monitor. Seguro que recuerdan aquellas megacampañas de publicidad de terminales basados en Java o en Windows CE, que se han quedado en poco más que en eso.
Su principal argumento de venta es precisamente el ahorro en la implementación informática en una empresa, pero la verdad es que les está costando más de lo previsto hacerse con una parte del mercado.
Entre sus ventajas cuentan con no disponer de partes móviles (la mayoría) como discos duros, ventiladores, disqueteras, etc., por lo que la probabilidad de que algún componente se estropee con el transcurso del tiempo es bajísima. Además, todas las actualizaciones de hardware posteriores, como ampliación de memoria, o de espacio en discos duros, se pueden realizar en el servidor principal sin necesidad de ampliar los puestos, es decir, los Thin Client no se quedan obsoletos a los 5 años como los ordenadores convencionales.
Pero claro, no todo son ventajas. La principal desventaja de los terminales tontos es la falta de dispositivos de almacenamiento interno, lo que hace necesario recurrir al servidor para, por ejemplo, realizar una copia de un documento a un disquete, haciéndolos a veces un poco torpes.
Otra es el precio. El precio de los terminales ligeros es una de las barreras por las que no han triunfado como deberían haberlo hecho. Habitualmente un terminal que soporte resoluciones de 1.024 x 768 en 16 bits con interfaz de red 100 Mbps (demás características estándares), puede costar sobre los 500 euros sin incluir el monitor. Un PC estándar con disco duro, disquetera, CD-ROM,… de gama media-baja ronda los 650 euros, por lo que la diferencia de precio casi nunca justifica el uso de Thin Clients. Pero es cierto que a la larga, en un plazo de 5 a 10 años, una inversión en Thin Clients le saldrá más rentable que una confi

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