| Artículos | 04 JUL 2008

Seguridad biométrica. Prolifera la adopción de sistemas de seguridad biométricos

Tags: Histórico
Encarna González

Los continuos ataques que sufren los sistemas de seguridad existentes, así como la necesidad de proteger aún más y mejor los entornos de TI, está llevando a que se pongan las miras en nuevas alternativas que cobran fuerza frente a la actual oferta de hardware y software de protección. En este escenario, la biometría se abre paso como una opción que, debido a sus características, basadas en los rasgos biométricos de las personas, la hace más difícil, sino imposible, de robar o falsificar, validándola como una opción para la seguridad con un gran futuro por delante.



Los peligros a los que están expuestos hoy en día los sistemas de información, así como aquellos espacios que tienen el acceso restringido, están llevando a los responsables de la seguridad en las empresas a buscar nuevas fórmulas que solucionen esta problemática.

La fragilidad de algunos de los sistemas de protección tradicionales que se emplean hoy en día, como las contraseñas o tarjetas de acceso, entre otros, a menudo susceptibles de ser olvidadas, robadas o perdidas, ha llevado a que los expertos en materia de seguridad exploren con más detenimiento las posibilidades que brinda una tecnología que, aunque muy antigua, hasta ahora estaba relegada a un segundo plano: la biometría.

Basándose en las características físicas de las personas, algo en principio inherente a cada individuo e intransferible, los sistemas biométricos interpretan las muestras físicas para acceder a sistemas o ubicaciones sin necesidad de que la persona tenga que recordar claves de acceso o llevar consigo tarjetas con chips incorporados que pueden ser sustraídas, copiadas o extraviadas. Es decir, estos sistemas se basan en la comprobación, mediante un dispositivo de captación y un software biométrico, de que el individuo es quien dice ser, y no en lo que sabe (claves o contraseñas) o lo que tiene (tarjetas).



Ventajas

Son ya muchas las compañías y organismos los que han empezado a experimentar las posibilidades que conlleva la utilización de sistemas de seguridad basados en la biometría. Tal y como señala Emilio Martínez, director general de Agnitio, “la biometría ofrece una nueva manera de autenticarse basándose en lo que es la persona, utilizando algo que forma parte de su cuerpo, de su propia identidad. La posibilidad de robar una característica biométrica es prácticamente imposible y, en cualquier caso, hay maneras sencillas para detectar si esa característica ha sido robada”.

Además de esta seguridad, la comodidad es otro de los atractivos de esta tecnología ya que permite que el usuario prescinda de llevar tarjetas consigo o de tener que acordarse de las contraseñas o claves que le dan acceso a los sistemas o emplazamientos. Poner el dedo en un sistema de captación de huellas digitales, mirar a un dispositivo de reconocimiento de iris o hablar, es lo único necesario para poder autenticarse mediante los diferentes dispositivos de captación de patrones biométricos existentes en el mercado. Así, seguridad, comodidad y rapidez son tres rasgos propios de la seguridad biométrica que están acelerando la adopción de estos sistemas en pos de una seguridad total.



¿Seguridad cien por cien?

Toda esta serie de ventajas puede llevar a pensar que estamos ante una nueva tecnología que da un paso de gigante en la arena de la seguridad y que los sistemas biométricos pueden llegar a ser imposibles de alterar o copiar. Sin embargo, lo cierto es que, hoy por hoy, la biometría también tiene sus puntos a perfeccionar. “Es obvio que los sistemas biométricos todavía tienen que perfeccionarse pero, ya hoy en día, ofrecen niveles de seguridad y comodidad comparables o superiores a los sistemas tradicionales si tenemos en cuenta los fallos humanos, los robos y los olvidos, entre otros aspectos, algo que muchas compañías del sector de tarjetas de crédito no incluyen en sus cifras sobre índices de errores”, destaca el responsable de Agnitio.

Sin embargo, y partiendo de la premisa de que, según los expertos en seguridad, la protección total es una utopía, en el campo de la biometría sería necesario ponderar si el usuario busca más seguridad o una solución caracterizada por ser más económica.

Así, algunos expertos señalan que el éxito o la mayor adopción de los sistemas biométricos basados en la huella digital, frente a otras opciones disponibles en este campo, debe buscarse en el hecho de que resulta más económico que otros. No obstante, el responsable de marketing de productos de integración de Fujitsu Services, Jesús Cabañas, señala que, si bien existen otros sistemas basados en huella dactilar más sofisticados, es posible atentar contra aquellos que resultan más económicos pero, a su vez, con menos nivel de seguridad, ya que es fácil encontrar en internet vídeos sobre cómo fabricar un dedo de silicona o una capa para implantar en esos sistemas que detectan si un dedo está vivo cuando se procede a su escaneo. “La huella digital ha provocado que la gente mire a la biometría con rechazo porque es fácil de copiar, lo que hace que las personas desconfíen, aún más teniendo en cuenta que la huella es también una prueba pericial”, sostiene Cabañas.

No obstante, mirando el lado positivo de la utilización que los sistemas biométricos pueden aportar, algunas empresas abogan por su uso como complemento a los sistemas tradicionales de seguridad ya existentes. En opinión de Alfonso Enebral, director de la unidad de negocio de PC para empresa de HP España, “fórmulas de seguridad adicional se están adoptando, como la aceptación de huellas dactilares de ambas manos para evitar posibles inconvenientes que se puedan presentar por algún daño que el usuario puede sufrir en alguna de las manos y, de este modo, evitar problemas que impidan su acceso a la información”.

Aún así, parece claro que los sistemas biométricos siguen siendo más seguros que las formas tradicionales de seguridad. En este sentido, desde Oki Electric, Kazuaki Ebara, ingeniero de la división de sistemas de hardware (SHC) explica que “los sistemas de seguridad basados en contraseñas, cada día más, necesitan incrementar el número de letras que incorporan o cambiar completamente la contraseña para una mayor protección, lo cual es una carga para los usuarios. Sin embargo, cabe destacar que los sistemas de seguridad basados en la biometría disponen de más información que las contraseñas, para diferenciar unas personas de otras”.

Asimismo, prácticamente parece un consenso el hecho de que los sistemas biométricos suponen un gran avance respecto a los actuales sistemas de seguridad. Junto a estas prácticas, como la toma de huellas dactilares de ambas manos, la evolución de la biometría va de la mano de su perfeccionamiento y de la creación de toda una serie de tecn

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