| Artículos | 01 NOV 2001

Sectas en Internet: el peligro acecha en la Red

Tags: Histórico
Santiago Carro.
Internet, ese gran cajón de sastre donde todo tiene cabida, no establece diferencias. En la Red, las sectas han encontrado un “filón de oro”, pues permite llegar a los rincones más insospechados del planeta, permitiendo acoger en su seno un mayor número de correligionarios, discípulos, afiliados o adeptos.

La proliferación de páginas web donde usuarios con comportamientos sectarios han encontrado hospedaje es tremenda; y nada parece indicar que esta tendencia vaya a disminuir. Sectas de los más diferentes calados, asociaciones racistas y agrupaciones de nuevo cuño -con el Jedi como dios a adorar-, han encontrado en Internet el medio más óptimo de comunicación: rápido, seguro, guardando en el más absoluto anonimato a sus seguidores y, lógicamente, a sus líderes. Sin embargo, otro de los peligros latentes es el modo en el que se ocultan estas redes que, apareciendo como grupos culturales, religiones tradicionales o asociaciones humanistas, encierran dentro de sí una agrupación sectaria.
Cuando se habla, comúnmente, de navegar por la Red, se establece una afirmación nada lejos de la realidad, ya que se va en busca de información sin rumbo fijo, sin saber qué se va a encontrar. Y si el internauta, por problemas personales, laborales o de cualquier otra índole, navegando por Internet encuentra por casualidad una página web donde cree poder poner fin a sus males a través de una asociación cultural-humanista, el engranaje ya se ha puesto en marcha, de modo que el potencial miembro se encuentra inmerso en un proceso de captación.

¿Qué es una secta?
No obstante, y antes de entrar en el mundo de las sectas, conviene definir el término. La Real Academia de la Lengua Española las define como “un conjunto de seguidores de una parcialidad religiosa o ideológica. Como segunda acepción, una secta es una doctrina religiosa o ideológica que se diferencia e independiza de otras”. Por tanto, no solamente son aquellas vinculadas a un dios; también tienen cabida agrupaciones antisemitas sean del origen que sean (Ku Klux Klan, partidos neonazis, etc.).
Sin embargo, las dudas se abren sobre si Internet ofrece una flexibilidad tal como para atraer futuros miembros. Desde el punto de vista de la psicología, Internet, como medio de comunicación, proporciona gran cantidad de información resultando, en algunos casos, tremendamente útil aunque, en otros, los perjuicios también son innumerables. Una de las características de la Red es la facilidad que aporta a la hora de comunicarse guardando a la vez el anonimato. Silvia Sanz, psicóloga clínica de Psytel, explica los principales puntos que han de confluir para que el usuario de Internet sea susceptible de entrar en una secta: “desde una óptica psicológica Internet alivia la soledad, hecho que ayuda a navegar por la Red en momentos en que las personas se encuentran débiles, intentando buscar algo que les pueda ayudar. De tal modo, el perfil de un candidato a una secta es el adicto a Internet que se encuentre anímicamente deprimido”. Sin embargo, y antes de adentrarnos en el complejo mundo de las sectas, conviene aclarar que Internet también se convierte en un torrente de voz en contra de las sectas y que muchas de ellas han caído o bien han perdido fuerza gracias al poder de la Red para hacer público un movimiento o una idea.

Para todos los gustos
De este modo, las sectas que los internautas pueden encontrar en la Red se clasifican, principalmente, en religiosas, políticas y racistas. Encuadrado en este último apartado está el conocido Ku Klux Klan, más conocido por su abreviatura KKK. Otras sectas, bastante más pacíficas, como Hare Krishna han encontrado en Internet un buen medio de difusión, teniendo en cuenta las horas bajas que atraviesan. Aunque no es ninguna particularidad propia de este grupo, en su web invitan tanto a “socios” como a neófitos a introducirse en su religión así como a participar activamente en el movimiento, sin olvidar los pequeños pagos con los que financiar el sistema.
Otro tipo de sectas que el internauta puede encontrar por la Red son las relativas al yoga y al budismo en general. La mayoría de ellas se presentan como centros de meditación y relajación pero, debido a escisiones internas históricas, gran variedad de ellas han derivado en agrupaciones -sectas- que poco reflejan estas orientales enseñanzas. La redacción de PC World ha podido contactar con una persona que, desde hace 15 años, practica el yoga. Esta persona que, por motivos lógicos, no ha querido desvelar su identidad, narra desde su propia experiencia cómo Internet puede llegar a convertir a personas normales en sectarias a través de falsos centros de yoga. “No hace falta que estés deprimido, basta con que un día no encuentres en tus círculos próximos una respuesta y la busques por otros conductos. Ellos -refiriéndose a determinados grupos que utilizan el yoga para ganar adeptos-, te invitarán a que les cuentes tus preocupaciones y, muy rápidamente, te darán soluciones a la vez que te ofrecen que les hagas una primera visita, gratuita por supuesto. Sin embargo, cuando vean que el candidato responde favorablemente, se le invitará a unas jornadas que suelen denominarse intensivas, con un coste muy elevado. A partir de aquí, el sectario se convierte en una pieza más de la secta, manejado al antojo del líder”.
Sin embargo, Internet también contrarresta el poder -positivo o negativo- de las sectas. Esto se traduce en que por cada página oficial de una secta, el internauta puede encontrar otras tantas páginas donde antiguos miembros de diferentes sectas cuentan testimonios sobre presuntos maltratos físicos y mentales, blanqueo de dinero, problemas con drogas, tenencia ilícita de armas, etc.
La página de Ku Klu Klan (KKK), organización racista venida abajo en los últimos años debido a una falta de popularidad total que la aboca a su práctica desaparición, muestra consignas propias de los encapuchados blancos. Así, mientras en su página de inicio se enseña en un dibujo las figuras de unos padres mirando a su hijo con el siguiente mensaje: “es una simple realidad que haber nacido blanco es un honor y un gran privilegio”, en otra página de KKK se muestra el dibujo de un caballero armado al más puro estilo medieval cuyo grito de guerra es “salvemos nuestra tierra”. No obstante, el KKK, bien conocido por sus prácticas sectarias, teniendo en cuenta la edad media de sus adeptos -sexagenarios en su mayoría- ha modificado sus “reglas” de acceso al clan, prohibiendo terminantemente cualquier actividad que pudiera ser catalogada de ilegal, con la expulsión del grupo de manera inmediata como amenaza.

El poder de la política
Y como no todas las sectas tienen un origen religioso, o al menos una vinculación relacionada con lo espiritual, también son dignas de mención las agrupaciones cuyo eje de exaltación es la política. Hoy día quizás el grupo más conocido en todo el mundo sean los neonazis y, cómo no, también disponen de numerosas web donde pueden hacer apología de sus ideales basados en un odio extremo a ciertas razas.
A través de Internet estos grupos no necesitan recaudar fondos para su mantenimiento, sino que se sirven de la Red para expandir sus ideales, tan xenófobos como radicales. Para ellos Internet supone una nueva vía de

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