| Artículos | 01 ENE 1998

Saturno 2004

Tags: Histórico
Jose Mª Fernández Rúa.

Coincidiendo con el cuarenta aniversario del lanzamiento del primer ?Sputnik?, que abrió las puertas a la carrera espacial, la sonda norteamericana ?Cassini-Huygens? ha puesto rumbo a Saturno. Empieza así el proyecto internacional planetario más ambicioso de fin de siglo, para explorar ese planeta y sus anillos durante cuatro años. Este ingenio lleva el nombre de ?Cassini? en recuerdo del astrónomo Jean Dominique Cassini (1625-1712), y es la principal aportación de la Agencia espacial norteamericana que, junto con la europea, marcan un nuevo proyecto de colaboración con el módulo de descenso ?Huygens?. El periplo es largo, siete años antes de alcanzar su objetivo. Así y siempre según los cálculos de la NASA el 6 de noviembre del año 2004 el ?Huygens?, se separará de su nave nodriza para dirigirse hacia Titán, sobre cuya atmósfera descenderá el 27 de noviembre para descubrir la verdadera naturaleza de este objeto, el más enigmático del Sistema Solar. Los investigadores apenas si conocen datos sobre la mayor Luna de Saturno, a pesar de los datos informáticos tomados por la sonda ?Voyage 1? y entre estas incógnitas destacan las relativas a cómo adquirió su densa atmósfera, rica en nitrógeno como la de nuestro planeta, pero también en compuestos carbonatos.

Los astrofísicos creen que este satélite, situado a un millón de kilómetros de Saturno, tiene una química atmosférica parecida a la de la Tierra poco antes de que surgiera la vida. Cabe recordar que uno de los hallazgos de mayor relieve de la ?Voyager 1? fue la detección de metano y, desde entonces, se han sucedido hipótesis contradictorias sobre supuestos océanos de metano o reservas de este gas bajo la superficie de Titán.

El módulo europeo que debe su nombre al holandés Christian Huygens, descubridor de este satélite de Saturno en 1655, está previsto de seis instrumentos científicos. Con ellos tiene capacidad para averiguar cómo estas moléculas de carbono pueden surgir de una reacción química entre gases simples. Con ellos se podrán conocer los ingredientes básicos de la sopa primigenia donde se ?cocinaron? los primeros seres vivos en la Tierra. En busca de estos precursores químicos de la vida, uno de los instrumentos del módulo, diseñado por investigadores norteamericanos, podría identificar las complejas moléculas existentes en función de sus masas. Esta compleja labor, siempre apoyada en sistemas informáticos de última generación, se complementará con un equipo que tiene el objetivo de recolectar partículas atmosféricas que, una vez confinadas en un horno se vaporizarán.

El módulo deberá resistir un descenso a través de la atmósfera, que durará entre 120 y 150 minutos para, si toda la maniobra es correcta, descender sobre esa superficie. En el caso en que sobreviva unos minutos el éxito se habrá logrado. Hay que recordar que todo esto sucederá el 27 de noviembre del año 2004, con una precisión milimétrica. Así, a unos quince minutos de su entrada en la atmósfera la ?Huygens? será despertada. Su velocidad entonces será de veinte mil kilómetros por hora. La enorme presión y fricción se atenuará con ayuda de un potente escudo térmico que ayudará también a la desaceleración. Luego se desprenderá el escudo, y el módulo (2,7 metros de diámetro y 343 kilogramos) reducirá su velocidad con ayuda de paracaídas. Al hilo de lo expuesto la gran amenaza son las bajas temperaturas. De acuerdo con los datos facilitados por los equipos de investigadores norteamericanos y europeos se alcanzarán, allí lo menos ciento veinte grados centígrados por lo que el ?cerebro? electrónico del módulo activará 300 vatios de energía, para proteger parcialmente los sensores y transmisores. El viento será otro de los grandes enemigos. Corrientes de aire de hasta 250 km/h de velocidad envolverán los flancos de la ?Huygens?. Y durante la espectacular caída libre, un altímetro determinará hasta que punto es accidentada la superficie que espera al final del descenso. Paralelamente, otro equipo recopilará información meteorológica de la atmósfera mientras se suceden velozmente las lecturas barométricas y de temperatura. En el caso en que durante el descenso se produjeran relámpagos, un instrumento registraría los impulsos de radio asociados. Incluso un micrófono grabaría el sonido de los truenos. El paisaje entre la neblina anaranjada de Titán será retratado en todas las direcciones gracias a dispositivos que harán rotar al módulo mientras desciende. Sólo a muy poca distancia de la superficie se resolverá la incertidumbre sobre su naturaleza.

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