| Artículos | 01 MAR 2005

RIS

Tags: Histórico
Servicios de Instalación Remota
Juan Blázquez.
Una de las tareas más costosas para los administradores en una red es la instalación de ordenadores, De usuario o servidor. Un trabajo ingrato y tedioso que consume demasiado tiempo y esfuerzo de los técnicos de soporte. En este artículo hacemos una breve descripción de los Servicios de Instalación Remota, RIS, de Microsoft, herramienta que simplifica y reduce el esfuerzo de gestión que supone esta ardua tarea.

Para el usuario doméstico, la instalación y configuración de su ordenador es un trabajo pesado en el que tiene que invertir mucho tiempo y que nunca está exento de problemas y traspiés. Una operación que seguro se ve abocado a realizar más de una vez por distintos motivos: infección de virus, manipulación inadecuada de la configuración, mal funcionamiento de programas y un largo etcétera. El usuario profesional tampoco se libra de este problema, con el agravante de verlo multiplicado por el número de ordenadores a su cargo.
Con esta perspectiva, cualquier técnico de soporte echa en falta algún método o herramienta que le permita simplificar la instalación y configuración de ordenadores en redes de pequeño o gran tamaño. Microsoft se ha hecho eco de esta evidente necesidad y desde la aparición de Windows 2000 ha incluido distintos mecanismos con los que facilitar y simplificar el despliegue de equipos con sus sistemas operativos. Son distintas herramientas que pueden cubrir diferentes necesidades de este aspecto de la gestión informática.
Una de estas herramientas es RIS, Remote Installation Services o Servicios de Instalación Remota, cuya misión es automatizar la instalación y configuración del ordenador Win-dows, de servidor o de usuario, mediante un servicio basado en una arquitectura cliente/servidor. Con este programa es posible almacenar en un servidor una copia exacta de un ordenador, con todo su software instalado y configurado, que luego puede ser volcada a otros ordenadores para que sean funcionales con la misma operatividad que el ordenador de referencia. Por tanto, permite “clonar” ordenadores, con la ventaja añadida de eliminar la problemática asociada a esta operación con equipos Windows, como es el inconveniente de la duplicidad de nombres e identificadores internos de los clones que se produce con otras herramientas más sencillas de funcionamiento o mal utilizadas. Con RIS, El proceso de instalación y configuración de un ordenador se realiza una vez y se automatiza para poder repetirlo cuantas veces sea necesario, de manera simultánea sobre varios ordenadores y con una intervención mínima del operador que la lleva a cabo.
Esta instalación remota que propone Microsoft se basa en conjugar diversas tecnologías estándares de red implementadas por este fabricante en sus sistemas operativos. De manera muy esquemática, el proceso de instalación remota comienza con el inicio del ordenador utilizando la opción de arranque en red, según el protocolo PXE (Pre-Boot Execution Enviroment) presente ya en prácticamente todas las tarjetas de red actuales. Este protocolo se encarga se conseguir una dirección IP válida de un servidor DHCP, para operar en la red y, apoyándose en este mismo protocolo, intenta localizar un servidor de arranque, un servidor que le proporcione un programa que permita iniciar el ordenador. Este es RIS que, como programa de inicialización, proporciona a los clientes PXE, mediante el protocolo TFTP (Trivial File Transfer Protocol), el programa de instalación de sistema operativo. A través del Directorio Activo se controlan diversos aspectos de la configuración del servicio y se regula la seguridad sobre las instalaciones permitidas a los usuarios.

Más beneficios
Esta herramienta es interesante, no sólo por simplificar la rutina cotidiana de instalación de ordenadores, sino porque también es un servicio que aporta otros beneficios, tal vez no tan inmediatos, pero sí importantes dentro de la estrategia de administración que se pueda implantar en el sistema. Sin ir más lejos, puede y debe ser una herramienta para integrar dentro del plan de seguridad, como mecanismo de recuperación frente a desastres. En el caso de que la red sufra algún percance que obligue a reinstalar ordenadores, sin contar con RIS es seguro que sobreponerse a estos incidentes costará Dios y ayuda. Valga de ejemplo la amenaza constante y real que suponen los virus o el malware, que hacen que estas situaciones no resulten improbables y obligatoriamente deben estar previstas. Habilitar los servicios de instalación remota también resulta útil para dar una respuesta efectiva en esos momentos puntuales en los que se necesita realizar instalaciones ajenas al entorno de producción, como pueden ser eventos de distinta índole: formación, reuniones, laboratorios y similares. O afrontar la sustitución de todo o parte del parque de ordenadores. Al disponer de este servicio, los medios humanos, materiales y tiempo necesarios para atender estas situaciones se reducen a la mínima expresión.
Ahora bien, todas estas ventajas requieren unos medios adecuados para poder sacarle todo su partido a RIS. Hay que considerar que sólo es válido para operar con plataformas Microsoft de última generación, Windows 2000, 2003 ó XP, versiones de escritorio o servidor. No puede ser empleado en el despliegue de ordenadores que monten sistemas operativos obsoletos del mismo fabricante u otras plataformas, como puede ser Linux. Aunque este comportamiento resta potencia al servicio, resulta lógico si se tiene en cuenta que está diseñado para servir de apoyo a la gestión de las redes de este fabricante y que no está pensado para ser utilizado como un programa independiente.
También resulta importante contar con una buena infraestructura de red para decidir incorporar este servicio. El consumo de ancho de banda que supone la instalación remota de los ordenadores, según lo realiza RIS, es elevado y no vale cualquier conexión de red. No es que la instalación remota no vaya a funcionar si la red no proporciona unas óptimas condiciones. Se trata de que los rendimientos que puedan obtenerse hagan que merezca la pena montar la instalación de equipos con este mecanismo frente a otros métodos alternativos. Así, interesan 100 Mbps frente a 10 Mbps y en los dispositivos de interconexión, es de obligada preferencia el switch frente al hub. Sin estos mínimos, los rendimientos y tiempos de instalación pueden ser realmente decepcionantes. Lógicamente, también influye el tamaño de las imágenes que se vayan a distribuir y el número de equipos sobre los que se actúa. Por tanto, la posibilidad de simultanear la instalación de varios ordenadores, estará en relación directa a la calidad de la red y el tamaño de las imágenes, siempre teniendo en mente que no es una herramienta pensada para la instalación masiva de equipos, sino sólo de apoyo a la gestión.
Si de lo que se trata es resolver la instalación masiva de ordenadores, hay otras herramientas más efectivas y potentes que este servicio. También de Microsoft y de terceros, como puede ser el archiconocido Ghost de Symantec. No obstante, todas estas herramientas no tienen por qué ser excluyentes entre sí y pueden ser integradas, con lo que, en el mismo servicio RIS, pueden insertarse y, en paralelo, pueden estar disponibles distintas herramientas que cubren diferentes necesidades.

Puesta en marcha
La puesta en marcha de RIS

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