| Artículos | 01 JUL 1997

Ricoh MP6200S

Tags: Histórico
Unidad que puede utilizar los nuevos discos reescribibles para CD-ROM
Jaime Taboada.

Coincidiendo con la reciente presentación de los nuevos lectores DVD-ROM, también han llegado al mercado las primeras unidades CD-ROM reescribibles. Se trata de unidades que pueden trabajar como lectoras de CD-ROM, grabadoras CD-R (Compact Disc Recordable o disco compacto grabable) y, utilizando los nuevos discos CD-RW (Compact Disc ReWritable o disco compacto reescribible), grabar y borrar discos.

Este enredo de siglas, y cuya exposición sólo pretende que el lector sepa de qué se habla en cada caso, se puede resumir en la característica de los nuevos discos CD-RW de poder ser borrados, total o parcialmente, para volver a grabar nuevos datos. (En los CD-R no era posible eliminar las marcas de las superficies una vez realizadas.)

Los discos CD-RW están realizados con un substrato de policarbonato (el plástico transparente que sirve de base al resto de discos compactos), con una capa reflectante realizada con una aleación de metales (plata, indio, antimonio y telurio), que reacciona ante los haces láser de la unidad cambiando su fase (orientación de las partículas). En definitiva, lo que se puede hacer es, variando las características del láser (frecuencia e intensidad), modificar la orientación de las partículas de forma que éstas sean reconocidas por el lector CD-ROM como unos o ceros lógicos, o para dejar la superficie como si no estuviera grabada.

La unidad de Ricoh MP 6200S es la primera de este tipo que tenemos ocasión de probar en nuestro laboratorio. Se trata de una unidad interna con conexión SCSI-2 y alimentación de discos mediante bandeja. La unidad es de velocidad séxtuple en lectura y doble en escritura, aunque en las pruebas que hemos realizado en el laboratorio no llegaba a 800 KB por segundo en lectura (con discos CD-ROM normales) y se quedaba en 150 KB por segundo en grabación (aunque esto es una cuestión del método de grabación utilizado por el software).

La unidad cuenta con conexiones para salida de sonido y para la alimentación, a parte de la conexión SCSI y la toma de auriculares que hay en la parte frontal. Además tiene puentes para configurar el identificador SCSI. En la parte frontal, además de la toma de auriculares mencionada, tiene el botón de expulsión del disco, dos botones para control de volumen (digital) y una luz que indica el encendido de la unidad (verde) y su actividad (rojo).

Hemos probado la unidad como lectora y grabadora de CD-ROM y su funcionamiento no ha presentado ningún problema. Eso sí, la unidad presenta todas las características de las más modernas grabadoras de CD-R, tales como la grabación bloque a bloque (IPW).

Pero el aspecto más importante de la unidad es la posibilidad de manejar discos CD-RW, y para ello no basta con utilizar un programa normal de grabación de CD-ROM, sino uno que sea capaz de sacar ventaja de poder borrar bloques del disco. El programa que se entrega con la unidad es DirectCD en su primera versión. Se trata de un programa de Adaptec que permite utilizar la unidad como si de un disco de lectura/escritura se tratase. Eso sí, con una diferencia, y es que no es capaz de ir borrando bloques a medida que se liberan.

Por tanto lo que se tiene es un depósito de 650 MB (la capacidad del disco), que se va llenando pero que no se puede vaciar parcialmente. Si se quiere recuperar la capacidad del disco, se tiene que hacer totalmente, utilizando un programa adicional que borra todo el disco. (La unidad también se entregará con el software Gear-RW que permitirá recuperar el espacio de los ficheros que se borran, pero en la unidad que probamos no estaba disponible, por lo que no podemos comentarlo.)

El programa se instala de forma sencilla, y lo que tenemos es una serie de controladores de dispositivo que gobiernan la unidad, así como una entrada en el menú de programas llamada Adaptec DirectCD. El programa DirectCD nuestra un asistente que permite abrir un disco CD-RW para su escritura en formato DirectCD. Con este formato, la unidad aparece como un icono de CD-ROM, pero cuando copiamos algún fichero sobre él, no aparece el mensaje habitual de estas unidades sobre la imposibilidad de escribir en ellas. Tendremos una unidad de lectura y escritura, pero recuerde que si se borran o sobreescriben ficheros, el espacio anteriormente ocupado se pierde. Todo lo anterior se podría hacer también con un disco CD-R convencional. Durante el procedimiento anterior la bandeja de la unidad queda bloqueada, pues si se sacara el disco, la información se podría perder irremediablemente. Para extraer el disco se debe ejecutar el asistente DirectCD que nos ofrece la posibilidad de expulsar el disco dejándolo en formato DirectCD, o convertirlo a formato CD-ROM (para utilizarlo en unidades lectoras). Si se deja en formato DirectCD, la próxima vez que insertemos el disco, se pondría automáticamente en modo de lectura/escritura. Si se expulsa en modo CD-ROM, la siguiente vez que introduzcamos el disco no será de escritura, aunque podremos hacerlo mediante el programa DirectCD o mediante el menú contextual del icono de la unidad. A cambio, perderemos capacidad de almacenamiento (algo más de 20 MB cada vez que hagamos este proceso). Por último, si al expulsar como CD-ROM decidimos que sea de sólo lectura, el disco en cuestión no podrá volver a ser de escritura.

Los discos cerrados como CD-ROM se pueden leer en unidades lectoras que cumplan la especificación multiread. Esta característica no está muy extendida, y se encuentra normalmente en unidades recientes (digamos que al menos de velocidad óctuple).

Recordemos que todo lo anterior se puede hacer tanto con discos CD-RW como con discos CD-R, por lo que se pueden obtener ventajas de la unidad y del software sin necesidad de gastarse las 5.000 pesetas que podrán llegar a costar los discos CD-RW.

Para finalizar hay que advertir tres cosas. La primera es que los discos creados con DirectCD no se pueden leer desde DOS o Windows 3.1, ya que utilizan un formato para soportar los nombres largos de Windows 95. La segunda es que si al cerrar un disco como CD-ROM indicamos que sea sólo de lectura, entonces el disco en cuestión no podrá recibir nuevos ficheros pero tampoco ser borrado completamente. La última es que los discos se pueden reutilizar (borrar y escribir) un mínimo de mil veces.

En definitiva, nos encontramos ante la última tecnología en formato CD-ROM antes de la definitiva llegada del DVD-ROM. Una tecnología mucho más flexible que la disponible y que se completará en breve con versiones que permitan utilizar los CD-RW como auténticos disquetes.

MP 6200S

4 estrellas

FABRICANTE: Ricoh DISTRIBUIDOR: Kao Corporation, S.A. Tel. (93) 739 94 19 Fax (93) 739 94 66 IDIOMA: Castellano PVP: 101.000 pesetas

taboada@idg.es

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