| Artículos | 01 MAR 2010

¿Revolucionará la tecnología SSDel centro de datos?

Tags: Histórico
Costes frente a rendimiento, claves en la velocidad de adopción
Miguel A. Gómez.
¿Podrán acabar los discos SSD con los cuellos de botella en los centros de datos? ¿Está justificada la inversión en una tecnología de mayor coste para reemplazar los discos convencionales? ¿Pueden otros factores como el rendimiento o el ahorro de energía compensar esta mayor inversión en infraestructura? ¿Ha llegado el momento de la tecnología SSD a nivel empresarial? Las respuestas a todas éstas y otras preguntas las dará el tiempo, pero las consultoras muestran las líneas que podría seguir esta evolución.

Los avances tecnológicos de los últimos años en el desarrollo de los centros de datos y el cloud computing no han hecho desaparecer un fantasma que viene apareciéndose frente a los responsables de TI de las empresas y que hace infructuosas las implementaciones para la incorporación de procesadores más rápidos o mejores infraestructuras para el tráfico de red: los cuellos de botella.
El problema radica en que los analistas consideran que la situación no va sino a empeorar, y las alternativas que se han ido planteando era especialmente caras, lo que no hace viable su extensión en el mercado.

¿La memoria flash una alternativa?
Y aquí es donde entra en escena la memoria flash, si bien su elevado coste inicial la hacía indicada sólo para dispositivos de escasa capacidad de almacenamiento, como cámaras de fotos o reproductores de MP3. Sin embargo, en los últimos tres años, este componente ha experimentado la mayor caída de precios en el mundo de los semiconductores, con una media anual de en torno al 60 por ciento, lo que, unido a la aparición del formato de disco de estado sólido (SSD), hacen que haya llegado el momento para incorporarla a los centros de datos.
De momento, es pronto, si miramos la curva de adopción en la empresa, pero los analistas confían en un mayor uso paulatino de discos SSD en el segmento. De hecho, recientemente, Gartner señalaba el almacenamiento de estado sólido basado en memoria flash como una de las tecnologías destacadas de cara a 2010.
Y no sólo es la opinión de Gartner, dado que desde Forrester también recomendaban su análisis en entornos empresariales antes de tomar cualquier decisión de compra.
Evidentemente, el coste de los discos SSD frente a los discos tradicionales sigue siendo superior, si analizamos el dato del coste por gigabyte. De hecho, según Objective Análisis, el precio medio de estos dispositivos puede oscilar entre 3 y 20 dólares por gigabyte, mientras que los discos pueden variar entre los 10 centavos por gigabyte, en los modelos de entrada de gama, y los 2 ó 3 dólares en los modelos empresariales, lo que lleva a afirmar a la consultora que el ratio de precio de una solución frente a la otra es de 20 a 1, un efecto que, es de suponer, se mantendrá en los próximos años.

Pero el coste no lo es todo
Sin embargo, desde Gartner estiman que el decrecimiento de los precios de SSD es diez veces superior al de los discos tradicionales y que, además, el coste por gigabyte no es el principal factor a tener en cuenta a la hora de dar servicio a aplicaciones de alto nivel de acceso dentro de los centros de datos. Así, se debería tener en cuenta también el coste por IOPS (input/output operations per second, operaciones de entrada y salida por minuto).
Tomando como media el rendimiento de los discos de 15.000 rpm, Scout Stetzer, director de productos SSD empresariales de STEC, el número de IOPS puede oscilar entre 350 y 400, mientras que en el caso de los discos SSD orientados a empresa podría situarse en 80.000 IOPS, “un mundo en términos de diferencia de rendimiento”.
Por tanto, esta diferencia de rendimiento podría dejar en un segundo plano el diferencial en coste, sobre todo en aquellos entornos donde también se tenga en cuenta el ahorro obtenido en energía, dado que los SSD consumen menos que los discos tradicionales. Por tanto, aplicaciones que requieran una elevada velocidad en la localización de datos, como las referidas a operaciones con tarjetas de crédito, vídeo bajo demanda o aplicaciones web de mucho peso, podrían beneficiarse de las posibilidades que ofrecen los discos SSD.
Esto podría suponer un todavía pequeño desarrollo de los discos SSD, numéricamente hablando, en la empresa, pero, sin embargo, un gran peso en función de la criticidad de los datos a manejar.

Una autopista con múltiples carriles
Pero la llegada de los discos SSD a los centros de datos puede producirse por diferentes vías. Una de ellas puede ser el reemplazo de discos tradicionales por unidades SSD. De hecho, Fusion-IO, una empresa norteamericana con sede en Salt Lake City ya está ofreciendo una unidad SSD con conexión PCI. Una segunda opción pasa por la incorporación de unidades SSD en sistemas como algunos modelos de Symmetrix o Clariion de EMC. Y, en tercer lugar, algunas empresas trabajan en appliances de propósito general que incorporan unidades SSD, como el sistema Memcached, para cacheo de información para datos alojados en bases de datos MySQL de Schooner Information Technology.
Lo cierto es que SSD está en el punto de mira de los operadores de centros de datos en los últimos 18 meses, pero es ahora cuando parece que se empezando a localizarse escenarios donde sería razonable utilizar tecnología SSD. El caso es que el uso de SSD para operaciones puntuales que lo precisen podría garantizar un incremento del rendimiento del mil por cien, sin elevar en la misma proporción los costes, que sería la consecuencia de ubicar toda la base de datos en RAM dinámica.
Esto podría suponer, con los datos de Gartner en la mano, que mientras que en 2009 se comercializaron del orden de 280.000 unidades SSD en la empresa, en 2013 este número podría elevarse por encima de los 5 millones de unidades.
Otro uso posible de esta tecnología sería para alojar la información en la caché. De hecho, NextStop reemplazó discos duros en sus RAID hace unos meses por unidades SSD y el decrecimiento medio del tiempo de descarga de una página se estima en un 50 por ciento. En definitiva, la adopción de unidades SSD podría ser, incluso, más barata que los discos duros en depende qué situaciones o contextos, por los ahorros generados alrededor.

¿Será la adopción un camino de rosas?
Una barrera que podría encontrarse este desarrollo es la imposibilidad de acelerar solo el uso de una parte de la base de datos, algo en lo que se está trabajando en los últimos meses pero para lo que todavía no se ha alcanzado una solución clara. De ahí que algunos proveedores de servicio estén ofreciendo infraestructura compartida a sus clientes empleando unidades SSD para acelerar las operaciones con la caché. Este uso compartido puede suponer una alternativa para incrementar el rendimiento sin necesidad de hacer lo propio con los costes, sobre todo pensando en clientes que pagan por acceder a servidores de baja gama.

Conclusiones
Lo que no podemos obviar es que, a largo plazo, la tecnología SSD cambiará la realidad de los centros de datos. De hecho, algunas voces se han aventurado a decir que, pensando a largo plazo, podría ser rentable rediseñar las arquitecturas de los mismos para adecuarse a las posibilidades que las unidades SSD podrían ofrecerles, en vez de añadir unidades SSD para tareas específicas. Obviamente, nadie está diciendo, por el momento, que las unidades SSD vayan a reemplaz

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