| Artículos | 01 MAY 2002

Restauración del sistema en Windows XP. Guía de uso correcto

Tags: Histórico
José M. Alarcón.
La restauración del sistema de Windows XP permite devolver el PC a un estado estable tras haber sufrido un problema. Aunque puede ser un salvavidas en muchas ocasiones, conviene comprender bien cómo trabaja para no llevarnos sorpresas desagradables.

Una de las características más interesantes de entre las novedades ofrecidas por Windows XP es, sin duda, la restauración del sistema. Esta utilidad monitoriza constantemente nuestro PC para tomar nota de los cambios importantes que éste puede sufrir, con el objeto de permitir que los evitemos más tarde. Gracias a esta herramienta, por ejemplo, tras instalar un programa nuevo que nos inutiliza el ordenador podemos dejar todo como estaba justo antes de haber llevado a cabo la instalación respetando, eso sí, nuestros documentos personales. De este modo, la estabilidad del sistema está casi asegurada.
Conviene resaltar que, aunque podemos crear puntos de restauración bajo demanda, en la mayor parte de los casos no es necesario, ya que es el propio sistema el que se encarga de hacerlo por nosotros ante determinados cambios potencialmente peligrosos que vaya a sufrir Windows. Concretamente, se crean puntos de restauración automáticos antes de efectuar instalaciones de programas o controladores de dispositivos, y además se crean también cada 24 horas de funcionamiento seguido de la máquina.
Aunque el sistema no arranque con toda normalidad, se puede recurrir a la restauración del sistema desde el modo a prueba de fallos, volviendo a tenerlo en perfectas condiciones tras haber reiniciado el equipo. Eso sí, la única forma de usar la herramienta es arrancando Windows XP. No se puede restaurar el sistema desde un disquete o una copia de seguridad. Esto es algo a tener muy en cuenta, pues si algún programa malicioso deja el sistema en un estado tan lamentable que ni siquiera podemos reiniciarlo, la restauración del sistema no nos va a servir de nada.

1- Devolver el sistema a un estado anterior
Partamos del hipotético caso de que hemos instalado una aplicación o un controlador extraño y, tras haberlo hecho, el sistema se nos vuelve inestable, produciéndose errores y obligándonos a trabajar lentamente. Vamos a volver a dejarlo todo como estaba antes de la nefasta instalación.
Ejecutamos la restauración del sistema desde el menú InicioProgramasAccesoriosHerramientas del sistemaRestaurar sistema. En la figura se puede observar el aspecto, al más puro estilo web, de la aplicación.
Seleccionamos, por el momento, la opción Restaurar mi equipo a un estado anterior y pulsamos el botón Siguiente.

2- Seleccionar el punto de interés
En la pantalla siguiente disponemos de un calendario por el que nos podemos mover para encontrar los diferentes puntos de restauración del sistema que se han creado (automáticamente o bajo demanda, como luego veremos). Aunque se pueden emplear las flechas que están sobre el calendario para ver qué días de cada mes ofrecen puntos de restauración, es mucho más recomendable utilizar las flechas análogas ubicadas sobre la lista de puntos de restauración del día, que se encuentra a la derecha del calendario. Cuando nos movemos de este modo el calendario va cambiando en consonancia, yendo directamente a los días en que existen datos para restaurar el equipo.
Observamos también que para un mismo día pueden existir varios puntos de restauración, algunos manuales y otros automáticos. En el ejemplo de la figura se observan tres eventos distintos: uno manual y dos automáticos, estos últimos generados respectivamente antes de instalar una aplicación y un controlador de dispositivo que no estaba firmado por Microsoft.
Tras escoger un punto en el que sabemos que el sistema funcionaba perfectamente, pulsamos el botón Siguiente.

3- La restauración va a comenzar
Como ilustra la figura adjunta, en este tercer paso se nos avisa de varias cosas interesantes antes de comenzar con el proceso.
La primera de ellas es que no vamos a perder ninguno de nuestros archivos personales, como pueden ser el correo electrónico u hojas de cálculo, presentaciones de PowerPoint, etc. Ello se debe a que este tipo de archivos no son tenidos en cuenta por el subsistema de monitorización, ya que su existencia no influye en la estabilidad del equipo.
Otra cuestión importante es que, como veremos enseguida, las restauraciones en sí son también reversibles por lo que, curiosamente, si no nos ayuda el hecho de utilizarlas podemos volver al estado inestable anterior si fuese necesario.

4- Restauración terminada
Continuando con el proceso de restauración, al ir al paso siguiente se cierran todas las aplicaciones abiertas, la pantalla indica que se va a reiniciar el sistema, y una barra de progreso nos va mostrando el porcentaje completado de la tarea total. Finalmente, el equipo se reinicia y, tras empezar la sesión de usuario, el proceso continúa brevemente y muestra, finalmente, una pantalla análoga a la de la figura adjunta.
Se puede invertir la restauración si no nos satisface. Normalmente es un poco prematuro tomar esta decisión desde esta pantalla inicial tras el reinicio, ya que aún no hemos tenido oportunidad de probar el sistema restaurado. De todos modos, en cualquier momento se puede tomar esta decisión abriendo la herramienta otra vez. Obviamente, también podemos escoger otro punto de restauración previo al que hemos utilizado si queremos llevar el sistema a un estado más antiguo todavía por no haber solucionado el problema.

5- Configurar el comportamiento del monitor
Es posible configurar muy parcamente el comportamiento del monitor de restauración del sistema. La única posibilidad que se nos ofrece directamente es elegir la cantidad de disco que queremos reservar para guardar copias de archivos importantes modificados. También podemos desactivar el monitor en cualquiera de las unidades de disco. Conviene tener bastante espacio libre en el disco duro, ya que cada vez que se crea un punto de restauración muchos archivos se duplican (aunque comprimidos). Así, al desinstalar una aplicación que ocupa 100 MB para actualizarla a la nueva versión que ocupa 125, tendremos mucho menos espacio que 25 MB menos, pues se crearán dos puntos de restauración.Si estamos completamente seguros de lo que hacemos al desinstalar o instalar una aplicación y no queremos que se borren antiguos puntos de restauración más necesarios, lo que debemos hacer es desactivar momentáneamente la monitorización del disco donde estemos instalando para que no se guarde información de los cambios. Cuidado: no se olvide de volver a activarla o no podrá sacar provecho de sus grandes ventajas, así que extreme su atención.

6- Crear puntos de restauración bajo demanda
No todas las aplicaciones de instalación cumplen los requisitos que el subsistema de restauración de equipos necesita para distinguirlos de la ejecución de un programa normal. La mayoría no lo hacen por ser antiguas o no estar preparadas para ello. Las de Microsoft, por ejemplo, sí lo tienen en cuenta y no dan problemas, pero la mayoría de las que no utilizan Windows Installer no actúan como es de esperar y la restauración no trabaja óptimamente. Debido a ello, en ocasiones es útil crear un punto de restauración manual justo antes de instalar una aplicación o de hacer algún tipo de cambio grande en el equipo. Desde la ventana mostrada en la primera figura de este artículo escoja la opción

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