| Artículos | 01 DIC 1999

Reproductores MP3 portátiles

Tags: Histórico
Diamond Rio 500, RFC jazPiper, Samsung Yepp y Thomson Lyra
Oscar G. Peinado.
Hablando de sonido digital no podemos olvidarnos de la última revolución: el formato MP3. Los reproductores portátiles nos permitirán disfrutar de este formato en cualquier parte, sin tener que estar atados al ordenador.

MP3 es la extensión de los ficheros grabados con un determinado formato de compresión y que, con el uso, ha dado nombre a toda la tecnología que le rodea. Así se habla de reproductores MP3, compresores y descompresores MP3 o incluso de formato MP3. El nombre completo a que hacen referencia estas siglas es MPEG-1 layer 3, pero, a su vez, MPEG también son siglas de Motion Picture Expert Group (Grupo de Expertos en Imágenes en Movimiento). Y el lector se estará preguntando qué tienen que ver las imágenes en movimiento con el sonido. Pues bien, el objetivo del MPEG es crear algoritmos de compresión para secuencias de vídeo que, normalmente, llevan asociada información de audio. Generalmente el tratamiento de ambas informaciones (audio y vídeo) se separa, de manera que las capas (layers) 1, 2 y 3 del MPEG-1 se dedican al tratamiento de sonido.
Todas las variantes de MPEG son algoritmos de compresión con pérdida, es decir, que se elimina información útil, basándose en que la percepción humana no es capaz de recibirla. La complejidad del algoritmo es creciente con el número de capa, y también la calidad ofrecida. De este modo, en la capa tres se utiliza el algoritmo de máxima complejidad y se consigue una calidad muy próxima a la de los CD, siempre que se aprovechen sus posibilidades al máximo, lo que supone comprimir a 128 Kbps. (es la denominada habitualmente Calidad CD, aunque realmente no lo sea). Con este modo de compresión la diferencia, haciendo uso de un equipo normal, no es audible, y la relación de compresión puede llegar a ser de 12 a 1, por lo que en un CD normal de 74 minutos (650 MB) cabrían casi 15 horas de música. Si piensa utilizar ficheros MP3 con un equipo de sonido profesional de muy elevada calidad, en una sala de audición debidamente acondicionada y tiene un oído fino, seguramente apreciará leves matices diferenciadores entre un tema en MP3 y el mismo reproducido desde el CD original, aunque probablemente sólo se percatará si escucha ambos de forma consecutiva.

¿Es legal?
Probablemente el formato MP3 no habría tenido ninguna importancia si no hubiese existido Internet. Pero el hecho de que cualquiera pueda “colgar” de sus páginas temas musicales para que se descarguen desde cualquier parte del mundo, lo ha convertido en una opción muy atractiva. Y no sólo es posible bajar los archivos en pocos minutos para guardarlos, sino que, si la conexión es rápida, se pueden reproducir directamente desde el servidor (los dos canales de un acceso básico RDSI ofrecen los 128 Kbps necesarios si funcionan a pleno rendimiento).
Esto plantea un problema legal, pues los autores de páginas web se han apresurado a colocar en las mismas aquella música que más les gusta, sin preocuparse o haciendo caso omiso de la existencia de unos derechos de autor. Cuando Diamond presentó el primer modelo de reproductor personal, el Rio 300, fue denunciada por las empresas discográficas, acusada de fomentar la piratería. En aquella ocasión Diamond ganó el juicio, pero se abrió un debate que ha movido a la industria discográfica a proponer diversas modificaciones del formato MP3, que permitan garantizar el uso correcto de los temas así grabados. Firmas digitales, codificaciones e incluso nuevos formatos, más avanzados que MP3, están apareciendo desde entonces, pero aún no hay un estándar claro al que tenga que atenerse la industria. En teoría, cuando exista este estándar, los reproductores sólo deberían poder usar ficheros que incluyeran la debida firma de autenticidad, pues si no, nada se hubiese logrado.
Ya existen en Internet páginas que venden música de forma legal, pagando por ella. Es a estas páginas a las que deberá dirigirse el lector si no quiere incurrir en prácticas ilegales. Otra posibilidad es la que está empezando a verse en Japón y los países nórdicos, en los que se están instalando máquinas expendedoras de música MP3 en lugares públicos de mucho transito, como plazas, aeropuertos o estaciones de metro.
Por su parte, Sony no quiere entrar en posibles conflictos por la legalidad de los MP3, por lo que está desarrollando un reproductor con un formato propio que evitará la piratería. Las tarjetas de memoria también serán de diseño propio, pues emplea los Memory Stick. Este reproductor, que pudimos ver en el SIMO, aún tardará algún tiempo en estar disponible y entre sus funciones incluirá las de grabación de voz.
En vista de que los formatos pueden sufrir variaciones en un futuro, Diamond ha previsto que el firmware de su Rio500 se pueda actualizar, de modo que si más adelante se deja de usar MP3, no sea necesario sustituir el reproductor. El Lyra utiliza un reproductor por software grabado en la misma tarjeta que los MP3, lo que también permite una sencilla actualización.

Sus propios MP3
Otra cuestión totalmente diferente es que el legitimo propietario de un CD, pase sus canciones a MP3 para oírlas con mayor comodidad en un reproductor de este tipo. No parece que esto suponga ningún problema, siempre que el uso sea personal, sustituyendo del CD por los MP3 y no se aproveche que se tienen los MP3 para dar otro uso simultáneo al CD o para copiarlos y “pasárselos a los amigos”. Para poder convertir sus CD en MP3 necesitará dos programas, aunque últimamente ambos se combinan en uno sólo, más sencillo de usar.
El primero de ellos debe encargarse de extraer la música del CD en formato digital. Para ello es imprescindible que el lector de CD-ROM soporte extracción digital de audio, pues en caso contrario habría que hacerlo por la salida analógica con la consiguiente perdida de calidad. Estos programas suelen denominarse rippers y proporcionan un fichero en formato wav de varias decenas de megabytes por cada tema del CD.
Un segundo programa se encargará de comprimir el fichero en formato wav para conseguir un MP3 del orden de 10 a 12 veces menor. Actualmente el mismo programa se puede encargar de hacer ambas operaciones y, además, de forma simultánea. Generalmente configuraremos el programa para que grabe un único fichero desde el CD, pudiendo elegir si lo hará en formato wav, MP3 u otros. Los programas más sofisticados grabarán al mismo tiempo la información en los campos ID3. Se trata de unos campos de información que permiten guardar datos como el nombre del tema, del autor, del álbum, la duración, etc. Esta información podrá luego ser leída e interpretada por los reproductores, para mostrárnosla en su pantalla.
En el CD-ROM Especial MP3 que acompaña a la revista podrá encontrar una selección de las mejores utilidades para trabajar con ficheros MP3. Como siempre se trata de versiones freeware o shareware, en cuyo caso pueden tener ciertas limitaciones que se suprimirán cuando se registre.

¿El final del walkman?
Hace unos años se escuchaba una canción llamada Video kill the radio star (el vídeo mató a la estrella de la radio). Ahora cabría preguntarse si los reproductores MP3 matarán a la estrella del walkman o el discman. Indudablemente estos reproductores tienen muchas ventajas sobre los de discos o cintas, pero tambi&

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