| Artículos | 01 JUL 2009

Réflex para el gran público

Tags: Histórico
Ramón González.
Cuando un aficionado a la fotografía decide dar el salto de su compacta a su primera DSLR, el enorme abanico de posibilidades entre las diferentes marcas y sus gamas puede hacer que la tarea no sea nada sencilla. En este artículo no se pretende tanto decidir por el usuario cuál es la mejor opción (quizá no exista una mejor opción) como ayudar a conocer los factores que debería tener en cuenta a la hora de hacer su propia elección. Las cámaras compactas de gama alta de las réflex de entrada es cada vez menor, tanto a nivel de prestaciones como de facilidad de uso, o incluso el precio. Por este motivo este mes abordamos a ambas posibilidades, con el fin de que el lector se forme su propia opinión en base a sus necesidades.

Lo primero que debe analizar un usuario interesado en este tipo de cámaras es el uso que le va a dar. Lógicamente ninguna de las cámaras analizadas ofrece una calidad como para satisfacer a un profesional de la fotografía pero cualquiera de ellas hará las delicias de un nuevo usuario de réflex digital. En ese análisis previo que todo comprador de este tipo de cámaras debería hacer hay que incluir temas tan importantes como si se piensa ampliar el equipo, si se van a necesitar nuevas ópticas o si se dispone ya de algún componente que deba ser compatible (flash, memorias, etc.). Una vez tenido todo esto en cuenta es el momento de examinar cada cámara para elegir la más apropiada a nuestra necesidades.

La construcción
Lo primero en que se fija un usuario al tener en sus manos una cámara de este tipo es en su construcción. No se maneja igual una cámara compacta, que una réflex de gamas bajas o una réflex profesional. No se trata sólo del tamaño sino de los materiales utilizados que proporcionarán una sensación de mayor o menor robustez. Comparten todas ellas, excepto la Lumix de Panasonic, una sensación similar a la hora agarrarlas. Mientras los cuerpos de todas ellas son relativamente ligeros aunque no parecen frágiles, las ópticas incluidas son extremadamente ligeras y aportan una sensación de poca calidad. La excepción a esto la marca la óptica de la Lumix, que llama la atención por su volumen y por su peso. Basta coger la cámara y tocar sus controles para apreciar una diferencia sustancial con el resto.

El sensor
Uno de los elementos decisivos para considerar una cámara mejor o peor es el sensor. Aunque los fabricantes de cámaras tienden a utilizar la resolución del sensor como reclamo publicitario, la verdad es que siendo algo importante, el tamaño de éste es, si cabe, más importante aún. De hecho, uno de los factores que determinan la calidad de un sensor es la densidad de píxeles, es decir el número de células fotosensibles que contiene cada milímetro cuadrado de sensor. Un sensor de una gran resolución permitirá (en principio) hacer mayores ampliaciones o mayores recortes de las imágenes capturadas. Sin embargo, el excesivamente pequeño tamaño que llegan a alcanzar algunas de esas células (sobre todo en cámaras compactas) hace que la calidad obtenida no sea mejor y por lo tanto que se pueda ampliar más una imagen que ya en origen tiene peor calidad. Entre los modelos analizados casi todos ellos tienen un tamaño similar (APS-C o Sistema Avanzado de Fotografía tipo C) que está en torno a los 25 x 16,7 mm. Con un tamaño de sensor similar y con unas resoluciones que van de los 10,2 megapíxeles de la Pentax hasta los 15,1 de la Canon, las densidades son realmente similares (de 3.32 a 3.72 cm2) exceptuando los sensores de la Olympus y la Panasonic que comparten un sensor 4/3 considerablemente más pequeño.
Además de eso existen varios tipos de sensores (CCD, CMOS y NMOS en los modelos analizados). No vamos a entrar en las diferencias entre ellos pero cada tipo tiene sus propias ventajas e inconvenientes.

La óptica
Una de las principales ventajas que ofrecen las cámaras réflex en comparación con las compactas es la posibilidad de intercambiar las ópticas. Eso permite en muchos casos que el usuario compre sólo el cuerpo y se decida por otros objetivos en lugar del incluido como opción por defecto. No está bien claro si esto es la causa o la consecuencia de que casi siempre los objetivos incluidos con una cámara de este tipo sea de una calidad bastante baja. Esto no quiere decir que no se puedan conseguir resultados de muy buena calidad, sino que normalmente los sensores que montan los fabricantes están a un nivel superior. La excepción entre las cámaras analizadas la encontramos en el objetivo de la Lumix. Nada más verlo llama la atención tanto por su tamaño y volumen como por su peso. No en vano, el cuerpo de Panasonic es el único que no es posible comprar sin su objetivo. Sin embargo es una verdadera pena que el tamaño del sensor no esté a la altura de la óptica.

Botones y controles
En cuanto a los controles son todas bastante similares, aunque cabe destacar que la Lumix incluye una rueda posterior y una delantera de la forma que en que suelen estar en cámaras de gama superior. De esta forma es mucho más rápido el ajuste para trabajar en modo manual ya que en el resto de cámaras se soluciona mediante la pulsación de un botón al accionar la rueda. Con la costumbre se consigue manejar estos controles con gran velocidad pero la facilidad que ofrece Panasonic en este sentido es de agradecer. En cuanto a los botones, todos ellos son similares en tamaño y disposición exceptuando la Olympus, que desperdicia todo el costado izquierdo de la pantalla con una bisagra muy aparatosa. Esta falta de espacio se traduce en unos botones más pequeños y juntos que en el resto. Esta bisagra es igual a la que tiene la Lumix pero el modelo de Panasonic es bastante más voluminoso, por lo que la pérdida de este espacio no afecta al tamaño de los botones.

Pantalla LCD y Live View
La tecnología Live View permite a las cámaras réflex ofrecer una visualización en tiempo real de lo que se va a capturar al disparar. Lo que en principio parece algo opuesto por definición al concepto “réflex” en la práctica está relativamente bien solucionado. Como sistema de adaptación para los usuarios procedentes de cámaras compactas no está mal, pero la realidad es que cuando se desconecta esta característica y se utiliza el visor óptico la velocidad de manejo, enfoque y disparo de todas ellas es mucho mayor. La cámara de Pentax no incluye esta opción y en el caso de la Canon llama la atención lo especialmente lento que es el proceso, ya que es necesario pulsar un botón para enfocar antes de disparar.
La lentitud del enfoque de la tecnología Live View la convierte en útil en casos muy específicos como la fotografía desde encuadres muy incómodos o imposibles para colocar al fotógrafo tras la cámara. Para ello, permiten muchas de ellas bascular la pantalla para visualizarla incluso desde el punto del fotografiado. En este aspecto hay grandes diferencias, ya que la pantalla de la Canon no permite ningún movimiento, la de Sony sólo permite su inclinación hacia arriba o abajo, la Nikon algo más de movimiento y con las de Olympus y Panasonic es posible hacer giros que permiten el encuadre desde casi cualquier posición. Como es lógico, la Pentax que no incluye Live View, tampoco permite mover la pantalla. Sin embargo, sí incorpora una pantalla de cristal líqu

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