| Artículos | 01 MAY 2002

Redes

Tags: Histórico
Laboratorio PC World.
En la PYME española, el gasto atribuible a las redes informáticas va en aumento debido a las necesidades de la nueva sociedad de la información, que exige a los empresarios españoles adaptarse o sucumbir. Repasamos los puntos más críticos en la implementación de una red que, esperamos, le serán útiles.

Web, e-mail, Internet... son algunos de los conceptos a los que deben acostumbrarse los trabajadores del siglo XXI, más que nada porque es inevitable. Las terminologías relacionadas con las telecomunicaciones están invadiendo medios de comunicación como la televisión o la radio, y esto no hace más que reflejar que la implantación de una infraestructura de redes en una empresa ha dejado de ser un lujo para convertirse en una necesidad.
Como todas las necesidades, la implantación de una red en una PYME no es barata. Por ello vamos a intentar analizar los puntos críticos a los que debe hacer frente el director de recursos para orientarle sobre qué productos o tecnología es más apropiada para su situación, y de esta manera conseguir reducir el coste total de propiedad o TCO.
En este punto hay que separar dos conceptos funcionalmente diferentes: la red local y el acceso a Internet. Ambos merecen la pena ser estudiados por separado, ya que dependiendo del tipo de empresa, será necesario hacer hincapié en uno u otro.

Red local
En nuestra oficina tipo de 25 puestos de trabajo con ordenador, se plantea la necesidad primaria de compartir archivos e impresoras para mejorar la productividad laboral y, por tanto, la implantación de una red de área local
Piense por un momento en el caos que supondría hoy en día compartir archivos entre personas del mismo departamento en medios de almacenamiento removibles, como los disquetes; lo mismo ocurre en el caso de las impresoras.
Una red local mejora las relaciones laborales entre los empleados al permitirles compartir recursos tales como archivos e impresoras de una forma eficaz. Por lo tanto es imprescindible en una oficina moderna.
Hoy en día podemos comenzar a plantearnos el problema de instalar una red local bajo dos posibilidades diferentes: red local cableada o sin cables.

Red local cableada
Una red local o LAN (Local Area Network) consiste en una serie de elementos hardware que permiten generar un nuevo mundo de servicios en una oficina que no disponía de ella.
Pero antes de nada, vamos a analizar los costes intrínsecos requeridos para la implementación de una red local estándar Ethernet basada en una infraestructura cableada UTP (Unshielded Twisted Pair -par trenzado no apantallado-). En primer lugar, es necesario separar a los empleados de la compañía según su función en la empresa. En nuestro caso, supondremos que la compañía tipo dispondrá de 3 departamentos diferenciados; a saber: comercial (10 puestos), producción (10 puestos) y administración (5 puestos).
Cada uno de estos departamentos deberá estar conectado internamente por un switch (conmutador) de 12, 12 y 8 entradas respectivamente (usamos estas configuraciones porque son las capacidades estándares de los switches comercializados en la actualidad). Después, los switches deberán estar interconectados entre sí a través del puerto uplink.
Hace unos años habríamos elegido hubs en lugar de switches para hacer la interconexión de los puestos; para un uso básico (compartir archivos e impresoras) un hub serviría perfectamente, pero con la constante bajada de precio de los switches, junto con sus mayores ventajas, hacen que estos productos sean mucho más atractivos incluso para la pequeña empresa. Los switches son menos propensos a errores que los hubs, al ser gestionados internamente por un microprocesador que encamina o enruta el tráfico de red a los puestos correspondientes de una manera inteligente, además de contar con un ancho de banda interno que, normalmente, corresponde con el número de entradas hábiles multiplicadas por la velocidad de cada una de ellas. Por ejemplo, un switch de 8 puertos autosensing de 10/100 Mbps dispondrá de un canal de 800 Mbps internamente, mejorando por tanto las prestaciones que puede ofrecer un hub de las mismas características, en el que el tráfico interno sería el mismo que el de cada entrada, es decir, 100 Mbps.
El cableado de 25 equipos con cable UTP de categoría 5 (usada en redes de 100 Mbps), así como la instalación de rosetas RJ45 en la pared, supone un desembolso de, aproximadamente, 3.000 euros sin incluir las tarjetas de red y los switches. Una tarjeta de red 10/100 Mbps de prestaciones moderadas puede costar 20 euros y los 3 switches antes comentados, 500 euros. En total, instalar una red cableada de 25 puestos costará 5.000 euros (incluyendo 1.000 euros en concepto de instalación y configuración de las tarjetas de red).
Aunque sería posible establecer 3 subredes lógicas dentro de esta estructura, debido a los costes de mantenimiento, y suponiendo que el sistema operativo utilizado es Windows, lo más apropiado es crear 3 grupos de trabajo en una única subred de tipo C. Conviene destacar que, aunque es posible compartir los archivos entre diferentes puestos de trabajo con facilidad, es conveniente disponer de un servidor dedicado a estos menesteres.
En este supuesto descartamos la utilización de tecnologías alternativas menos conocidas como Token Ring, ATM o redes del orden del Gigabit, debido a que las necesidades de una PYME estándar no suelen requerir más allá de los servicios que ofrecen las redes UTP como la analizada aquí. Y debido a la fuerte implantación de Ethernet en el mundo, es poco probable que en unos años esta tecnología deje de existir, lo que convierte a las redes locales cableadas basadas en Ethernet en la solución óptima para cualquier tipo de empresa.
Por supuesto, incluso en las redes con cable UTP se pueden encontrar varias versiones apropiadas para demandas específicas con velocidades que varían de 10 Mbps a 1 Gbps, aunque en relación calidad/precio, una red Ethernet de 100 Mbps es la mejor opción.

Red local sin cables o Wireless LAN
La moda del Wireless LAN o red local sin cables no ha hecho más que empezar. Todos los medios especializados hablan de sus ineludibles ventajas, pero pocos analizan sus inconvenientes.
El modelo de red sin cables más conocido es el del tipo 802.11b, que proporciona una velocidad máxima de 11 Mbps, aunque están empezando a surgir alternativas como 802.11a, con una velocidad de 55 Mbps y capacidades de seguridad mejoradas.
Comencemos a analizar la viabilidad de esta opción. En primer lugar, se necesitan 3 puntos de acceso WLAN para dar cobertura a nuestra empresa tipo en cada uno de los departamentos nombrados anteriormente (administración, producción y comercial). Estos deberán de estar unidos a través de una LAN cableada en un switch de 8 puertos al que, además de conectar los puntos de acceso, estarán conectados otros elementos que no dispongan de conectividad WLAN. Se ha elegido un switch de 8 puertos en lugar de uno con menos, debido a su bajo coste, así como para admitir futuras ampliaciones de red.
Pero el sistema 802.11b no está disponible para cualquier dispositivo. Por ejemplo, es muy difícil, por no decir imposible, encontrar en el mercado impresoras con soporte 802.11b de serie o routers de WAN de acceso a Internet.
Por supuesto, para poder conectar los equipos a través de WLAN necesitamos 25 tarjetas 802.11b con bus PCI o PC Card -dependiendo de si el equipo es d

Contenidos recomendados...

Comentar
Para comentar, es necesario iniciar sesión
Se muestran 0 comentarios
X

Uso de cookies

Esta web utiliza cookies técnicas, de personalización y análisis, propias y de terceros, para facilitarle la navegación de forma anónima y analizar estadísticas del uso de la web. Consideramos que si continúa navegando, acepta su uso. Obtener más información