| Artículos | 01 MAR 2007

Recursos compartidos en WAN: WAFS

Tags: Histórico
Juan Blázquez.
La conexión WAN actualmente ofrece multitud de posibilidades para interconectar oficinas remotas, aunque no todos los programas son suceptibles de operar con estos enlaces. El servicio de archivo de area extensa, WAFS, es una tecnologia que permite superar las limitaciones de acceso a fichero sobre enlaces de red WAN.

El abaratamiento de los costes de comunicación, con buenos caudales de transmisión y muy fiables, ha abierto un amplio abanico de posibilidades a las organizaciones para mantener unidas las oficinas que mantienen desperdigadas en distintas ubicaciones geográficas. Esta conectividad resulta más que suficiente para soportar servicios web y otros similares, en los que la latencia implícita de las comunicaciones a larga distancia no tiene relevancia, y las estructuras de datos, aunque complejas en contenido, están optimizadas para su transmisión y manejo con estas conexiones. El avance de la red WAN no es asimilable a la evolución que ha tenido la red local, LAN, en donde un ancho de banda de 1 Gbps es prácticamente norma, y es viable ya dar el salto a 10 Gbps. Aplicaciones y protocolos que funcionan bien en la red local resultan insufribles si se introducen directamente sobre enlaces de área extensa. Como ocurre con el acceso a archivo o la impresión, servicio básicos e imprescindibles en cualquier sistema. La compartición de carpetas y ficheros es trivial sobre la red local, pero insostenible para conexiones remotas. Una limitación que coarta las posibilidades de trabajo en grupo de los usuarios y resta eficacia a las conexiones.
Las soluciones habituales que superan estas limitaciones a la hora de compartir archivos pasan por cambiar la interfaz de usuario de las aplicaciones LAN para utilizar otros programas optimizados para el entorno WAN, FTP, web o incluso el correo electrónico. O acercar estos servicios al usuario, desplegando en cada ubicación, los recursos que se puedan necesitar. Cualquiera de las opciones que se aplique en estos casos suele resultar una solución incompleta. Bien porque los usuarios no consiguen tener las mismas funcionalidades, o bien porque sus costes resultan desmesurados. Y, en cualquier caso, siempre hay una carga de trabajo adicional para su mantenimiento y soporte.
Una alternativa para superar estas limitaciones para el acceso a archivo en grupo puede encontrarse en una tecnología emergente, Wide Area File Service, Servicio de Archivo en Área Extensa, más conocida como WAFS. Esta tecnología propone una combinación de elementos hardware y software, que se despliegan en las distintas dependencias remotas de la organización y en base a un diseño optimizado de comunicación y operación, mejorar la circulación y tratamiento de los archivos de usuario, haciendo posible que puedan ser compartidos prácticamente como en una red local. Es decir, con WAFS, es posible mantener los archivos en una ubicación remota a la que los usuarios podrán acceder sobre enlaces WAN, utilizando las aplicaciones que normalmente emplean para manejar sus archivos. Para que los usuarios tengan el mismo acceso en remoto que en la red local, con WAFS no es necesario plantearse el despliegue de servidores en cada delegación.

Compartir sobre redes WAN
Básicamente, las soluciones de servicio de archivo en área extensa lo conforman tres componentes. Dos físicos y uno lógico. En la parte que tiene que ver con el hardware, se encuentra EFG, Edge File Gateway, o pasarela frontal de archivo. Este dispositivo se ubica en las oficinas remotas y lo más habitual es que el fabricante lo implemente como un appliance. Un dispositivo compacto en el que se encuentra todo el hardware y software necesario para actuar como servidor de archivos para los usuarios que trabajan bajo su influencia. Es el encargado de mantener una caché con la información más recientemente accedida por los usuarios, que estadísticamente es la que resulta más utilizada en la práctica. Estos emuladores de servidor de archivo obtienen los datos de forma dinámica del almacenamiento centralizado del que dependen y transmiten los cambios que se producen, dentro de su área de actuación.
Los EFG instalados en las oficinas remotas trabajan contra los CS, Central Server (Servidor Central), que se instalan en donde se centralice el almacenamiento de archivos. Estos CS también suelen ser entregados por el fabricante de este tipo de soluciones como un dispositivo tipo appliance. Llevan instalado el hardware y software que se requiere para realizar su servicio y conectan con los EFG de las delegaciones remotas. El Servidor Central, CS, es quien se conecta con el almacenamiento, el lugar en donde se localizan físicamente los archivos, bien a servidores de ficheros convencionales o, lo más habitual, al almacenamiento en red, tipo NAS o SAN. Es una muy buena práctica montar este componente con una arquitectura de alta disponibilidad y de tolerancia a fallos, por lo que normalmente suelen instalarse, al menos, dos de ellos.
El tercero de los componentes, la parte lógica de la solución, se encuentra en el programa de gestión. Mediante una interfaz web, lo más corriente, o Windows, la configuración y monitorización de este servicio de archivo se realiza mediante una herramienta de gestión propia con la que es posible acceder a todos los elementos que componen WAFS y realizar operaciones sobre ellos. Una herramienta imprescindible para poder intervenir sobre cualquiera de los elementos sin necesidad de organizar costosos desplazamientos, en tiempo y dinero. Los fabricantes suelen poner énfasis en proporcionar una interfaz sencilla de manejar y comprender para el operador.
Instalados el servidor central y las pasarelas de archivo, y ambos componentes configurados convenientemente mediante la herramienta de gestión, a partir de ese momento, cuando el usuario quiere abrir un archivo, no accede directamente a la central, sino que lo solicita al dispositivo WAFS que se encuentra en su ubicación, el EFG, quien, a su vez, lo recupera del servidor central, CS, sin que exista contacto entre la pasarela de la oficina remota y los discos en donde se localizan los archivos como tal. El intercambio de datos entre estos componentes se realiza mediante técnicas de compresión y optimización de tráfico, por lo que aumenta el rendimiento y disminuye, en consecuencia, el tiempo de respuesta que percibe el usuario. El archivo se mueve en su totalidad sólo la primera vez que se accede a él desde las ubicaciones remotas. Cuando el usuario termina de trabajar con un archivo, lo cierra y, si por cualquier circunstancia vuelve a solicitar su apertura, su servidor de archivos, el EFG, se lo proporciona directamente desde su caché, sin necesidad de tener que contactar con la central nuevamente. De producirse modificaciones en los archivos intercambiados, tampoco se transmiten los archivos en su totalidad, sino que sólo se mueven por la red los bloques del archivo que hayan sido realmente modificados. Es decir, no se mueven los archivos por la red siempre que se abren. Si los archivos se utilizan sólo para su consulta, se accede a ellos desde la caché de WAFS. Si hay modificaciones, sólo se mueven los cambios.
Los productos que implementan los servicios de archivo para área extensa se posicionan como una solución híbrida entre los sistemas de archivo distribuido y las tecnologías de caché de fichero, y prometen unos rendimientos lo suficientemente altos como para posibilitar acceso de lectura y escritura en el almacenamiento compartido de cualquier ubicación y, lo que es más interesante, acceso en tiempo real

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