| Artículos | 01 FEB 2006

Recupera tu sistema de virus y fallos

Tags: Histórico
José M. Alarcón.
Una de las más interesantes características de Windows XP es la restauración de archivos, al mismo tiempo una de las menos utilizadas por el usuario medio. Te permitirá recuperar tu sistema ante muchos problemas graves que éste pueda sufrir y constituye un excelente salvavidas. Una vez que aprendas a sacarle partido no podrás vivir sin ella.

Restauración del sistema: volver a un estado anterior
La restauración del sistema fue una de las grandes novedades cuando salió al mercado Windows XP. Esta utilidad está pendiente de ciertos cambios que puede sufrir nuestro PC con el objeto de permitir que los revirtamos más tarde. Gracias a esta herramienta, por ejemplo, tras instalar un programa nuevo que, por el motivo que sea, nos inutiliza el ordenador podemos dejar todo como estaba justo antes de haber llevado a cabo la instalación. De este modo la estabilidad del sistema está casi asegurada. Además, el proceso se realiza respetando nuestros documentos personales. Es decir, se deja el sistema en el estado en que estuviese pero respetando lo que no forma parte del propio sistema.
A cada instantánea de nuestro sistema se le denomina punto de restauración, y guarda información de cómo estaba el sistema en ese momento dado. Dichas instantáneas se crean de forma manual o automáticamente por parte del sistema. En la mayor parte de los casos no será necesario crear puntos de restauración manuales ya que es el propio sistema el que se encarga de hacerlo por nosotros ante determinados cambios potencialmente peligrosos que vaya a sufrir Windows. En concreto se crean puntos de restauración automáticos antes de efectuar instalaciones de programas o de controladores de dispositivos, y además se crean también cada 24 horas de funcionamiento seguido de la máquina (como dice el chiste “haga falta o no”).
¿Cómo hacemos para revertir el estado del sistema a un punto anterior en el tiempo?
Partamos del hipotético caso de que hemos instalado una aplicación o un controlador extraño y tras haberlo hecho el sistema se vuelve inestable, produciéndose errores u obligándonos a trabajar lentamente. Vamos a volver a dejarlo todo como estaba antes de la nefasta instalación.
Ejecutamos la restauración del sistema desde el menú Inicio » Programas » Accesorios » Herramientas del sistema » Restaurar sistema. En la figura se puede observar el aspecto, al más puro estilo web, de la aplicación. (Obsesiva que desde esta pantalla se pueden crear puntos de restauración manuales).
Seleccionamos, por el momento, la opción Restaurar mi equipo a un estado anterior y pulsamos el botón Siguiente.

Seleccionar el punto de interés
En la pantalla siguiente disponemos de un calendario por el que nos podemos mover para encontrar los diferentes puntos de restauración del sistema que se hayan creado (automáticamente o bajo demanda).
Aunque se pueden emplear las flechas que están sobre el calendario para ver qué días de cada mes ofrecen puntos de restauración, es mucho más recomendable utilizar las flechas ubicadas sobre la lista de puntos de restauración del día, que se encuentra a la derecha del calendario. Cuando nos movemos de este modo el calendario va cambiando en consonancia, yendo directamente a los días en los que existen datos registrados para restaurar el equipo.
Observamos también que para un mismo día pueden existir varios puntos de restauración, algunos manuales y otros automáticos. En el ejemplo de la figura se observan tres eventos distintos: uno manual y dos automáticos, estos últimos generados respectivamente antes de instalar una aplicación y un controlador de dispositivo que no estaba firmado por Microsoft.
Tras escoger un punto en el que sabemos que el sistema funcionaba perfectamente, pulsamos el botón Siguiente.

Comenzar con la restauración
Como ilustra la figura adjunta, en este tercer paso se nos avisa de varias cosas interesantes antes de comenzar con el proceso.
La primera de ellas es que no vamos a perder ninguno de nuestros archivos personales como pueden ser el correo electrónico u hojas de cálculo, presentaciones de PowerPoint, etc. Ello se debe a que estos archivos no son tenidos en cuenta por el subsistema de monitorización ya que su existencia no influye en la estabilidad del equipo.
Otra cuestión importante es que, como veremos enseguida, las restauraciones en sí son también reversibles por lo que, curiosamente, si no nos ayuda el hecho de utilizarlas podemos volver al estado inestable anterior.
Continuando con el proceso de restauración, al ir al paso siguiente se cierran todas las aplicaciones abiertas, la pantalla indica que se va a reiniciar el sistema, y una barra de progreso nos va mostrando el porcentaje completado de la tarea total. Finalmente el equipo se reinicia y tras empezar la sesión de usuario el proceso continúa brevemente y muestra, por fin, una pantalla de resumen indicando que el proceso ha terminado.
Si el problema no se ha solucionado podemos escoger otro punto de restauración previo al que hemos utilizado si queremos llevar el sistema a un estado más antiguo.

Configurar el monitor de restauración
Es posible configurar en cierta medida el comportamiento del monitor de restauración del sistema. En la pantalla inicial de la herramienta se ofrece un acceso directo a la configuración, aunque podemos hacerlo desde las propiedades del sistema.
La única posibilidad de configuración que se nos ofrece directamente es elegir la cantidad de disco que queremos reservar para guardar copias de archivos importantes modificados. También podemos desactivar el monitor en cualquiera de las unidades de disco.
Conviene tener bastante espacio libre en el disco duro, ya que cada vez que se crea un punto de restauración muchos archivos se duplican (aunque comprimidos). Se dan casos muy curiosos debido a ello. Imagina que deseas desinstalar una aplicación para actualizarla a una nueva versión. La versión antigua ocupa 100 MB en el disco duro, y la nueva 125 MB. Teóricamente tras realizar el cambio de versión desinstalando la versión vieja y luego instalando la nueva quedarían unos 25 MB menos de espacio libre (la diferencia entre lo que ocupan los archivos de ambas versiones). En realidad se habrá ocupado mucho más y tu disco duro tendrá mucho menos espacio libre. ¿Por qué? Sencillo: cuando desinstalamos la versión vieja, el monitor del sistema de restauración hace una copia de seguridad de los archivos por si acaso (100 MB comprimidos) y cuando instalamos la nueva aplicación otra vez hace lo propio almacenando información sobre los nuevos archivos y los cambios que se efectúan en el registro.
Si estamos completamente seguros de lo que hacemos al desinstalar o instalar una aplicación y no queremos que se borren antiguos puntos de restauración más necesarios, lo que debemos hacer es desactivar momentáneamente la monitorización del disco donde estemos instalando para que no se guarde información de los cambios. ¡OJO! No te olvides de volver a activarla o no podrás sacar provecho de sus grandes ventajas, así que mucho cuidado. En general es suficiente con mantenerla activa en la unidad del sistema (C:\) ya que las demás, de haberlas, se suelen usar para almacenar archivos y datos y es probable que no se vean afectadas por el monitor de todos modos.
En los ejemplos de este artículo hemos partido de la base de que, aun tras haber

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