| Artículos | 01 NOV 1995

Rayos X: Cien años de un hallazgo revolucionario

Tags: Histórico
José María Fernández Rúa.

Roentgen fue un magnífico y meticuloso experimentador, y su entrenamiento como ingeniero mecánico le permitió diseñar y fabricar sus propios instrumentos.

Un rayo, al pasar por el tejido, hacia la placa fotográfica, arrojaba una sombra blanca de huesos sobre el negro. La comunidad científica sufrió una fuerte conmoción. Han pasado casi cien años desde este importantísimo avance, que le valió al descubridor de los rayos X, Wilheim Konrad Roentgen, el primer premio Nobel de Física.

Dentro de unos meses, se cumplirán cien años de la famosa contribución de la señora Roentgen a la historia de la física y de la medicina. Su mano, quizás la más famosa del mundo, contribuyó a que se conociera este magno hallazgo.

Desde entonces la imagen permite a los especialistas el diagnóstico de la enfermedades, antes de que éstas ocasiones la aparición de trastornos funcionales. Junto al examen médico y las pruebas de laboratorio, las técnicas de imagen juegan hoy un importante papel en la exposición del diagnóstico de estructuras patológicas. La especialidad corresponde al radiólogo que, gracias a su conocimiento de la anatomía humana y de las anomalías patológicas que afectan a los órganos, puede diagnosticar precozmente las enfermedades por medio de la imagen.

En la actualidad, estos especialistas disponen de un abanico de técnicas de imagen. Los métodos radiológicos clásicos se aplican al aparato digestivo, el esqueleto, las vías urinarias, los pulmones y la glándula mamaria. Entre los métodos específicos cabe citar la angiografía (visualización de los vasos), la neuroradiología (radiología del sistema nervioso), y la radiología pedriática. Paralelamente a estos métodos, que han constituido durante muchos años el único medio de visualizar las enfermedades a partir del momento en que los rayos X fueron descubiertos, se dispone también ahora de técnicas de visualización en campos como la ecografía y la tomodensitometría (escáner).

Toda una serie de técnicas han surgido, como es el caso de la resonancia magnética nuclear. La imagen que ofrece a los expertos es similar a la tomografía axial computarizada, y la tomografía por emisión de positrones también se emplea de forma habitual para el análisis fisiológico de procesos bioquímicos.

Básicamente, la tarea del radiólogo consiste en identificar los focos potencialmente cancerígenos dentro de la irregular estructura del tejido mamario. Para alcanzarlos, el especialista necesita escrutar detenidamente las radiografías, conocedor de los signos precoces que anuncian el tumor maligno.

En el caso de la ecografía, se obtienen imágenes de órganos "en cortes" mediante ultrasonidos inaudibles que atraviesan los tejidos. Para ello se aplica una sonda -o transductor- ejerciendo una ligera presión en la región del cuerpo a examinar. Las ondas reflejadas por los órganos producen impulsos eléctricos al nivel del transductor, impulsos que son después convertidos en imágenes. Los órganos con fuerte contenido de aire no se reproducen bien con la ecografía. Del mismo modo, los huesos constituyen un obstáculo para la propagación de los ultrasonidos. Esta técnica es en la actualidad empleada no sólo para la cavidad abdominal sino también para la órganos de pequeña magnitud.

Con la tomodensitometría los expertos proceden a realizar "cortes" a través del cuerpo con la ayuda de haces de rayos X, que provienen de un cilindro que envuelve al paciente y que después son medidos por detectores. A partir de estos datos el ordenador realiza una imagen "en corte" en el que la definición es claramente superior al del cliché radiológico clásico. Otra de las ventajas del escáner es que las imágenes "en corte" permiten una visualización de los órganos sin superposiciones, y además son muchas las estructuras radiológicas del organismo que no aparecen más que con su ayuda.

Al igual que la ecografía, la imagen por resonancia magnética no realiza cortes con rayos X. El método se base en la propiedad física que tienen los átomos de hidrógeno de alinearse y dejarse derivar en el interior de los tejidos, hasta que son situados en un campo magnético. Ya que estos protones se encuentran en la mayor parte de las regiones del organismo, aunque estén más o menos unidos en sus estructuras atómicas según la naturaleza del líquido o el tipo de tejido, se pueden obtener imágenes precisas de estos tejidos sometiendo los protones a breves pulsaciones de radio. El contraste de estas imágenes es a menudo más rico que el de los clichés obtenidos por tomodensitometría.

Estos son algunos ejemplos de lo que ha supuesto el hallazgo de Roentgen en el campo de la medicina, pero no se puede olvidar que el conocimiento de que los rayos X tienen la misma naturaleza que la luz, aunque su longitud de onda es muchísimo más pequeña, estimuló otras investigaciones como la estructura de los cristales y la atómica.

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