| Artículos | 01 MAR 2002

¿Qué haríamos sin Internet?

Tags: Histórico
Cómo sería la vida si desapareciese la Red
Almudena Alameda.
Es indudable que Internet, ese invento cuyo nacimiento algunos sitúan el 20 de octubre de 1969, cuando se produjo el primer intercambio de mensajes entre el Instituto de Investigación de Stanford y la UCLA (University of California) a través de la red Arpanet, se ha colado en nuestras vidas tanto privadas como laborales. Muchos hablan incluso de adicción y dependencia de la Web. Pese a que algunos eruditos califiquen la cuestión de “contrafáctica”, ahí va: “¿Podríamos sobrevivir sin Internet?”.

¿Realmente dependemos tanto de Internet? Bueno, todos, lo que se dice todos... no, a juzgar por las cifras. Según IDC, a nivel mundial sólo el 8% de la población utiliza Internet en la actualidad. En nuestro país la cifra es de 7, 38 millones (menos de un 20% de la población) según la última oleada del EGM (Estudio General de Medios) correspondiente a los meses de octubre y noviembre de 2001. Para algunos, como el presidente de la AECE (Asociación Española de Comercio Electrónico), Fernando Pardo, “el problema radica en el insuficiente parque de PC que existe en España y en el desfase entre la cantidad de usuarios de ordenadores, por encima de los 8 millones, y la de internautas”. Para otros como Víctor Domingo, presidente de la AI (Asociación de Internautas), el mayor escollo para la penetración de Internet es el coste del acceso a la Red, “ya que la actual tarifa ondulada es insuficiente, por lo que seguimos reivindicando una verdadera tarifa plana de 24 horas”.
Por lo que se refiere a la conexión a Internet desde las empresas, únicamente el 52% de las compañías españolas contaba con acceso a la Red en 2000 de acuerdo con un informe elaborado por SEDISI (Asociación Española de Empresas de Tecnologías de la Información) y DMR Consulting. En opinión de Antonio Cimorra, adjunto a la dirección de SEDISI, las mayores barreras para las PYMES (aproximadamente el 85% del tejido empresarial en España) son formación insuficiente y dificultad de adaptación de las TI a sus modelos de negocio. “Asimismo, el factor económico es también un escollo, ya que, por ejemplo, el gasto en TI por empleado de una PYME en el año 2000 fue de 763,29 euros, mientras que una gran empresa invirtió unos 1.538,29 euros”, afirma Cimorra.
Por su parte, Alfonso Hidalgo de Calcerrada García, director de e-business de Mazars Estrategia, asegura que las empresas españolas se han incorporado de forma generalizada a una primera etapa de la era Internet, la de comunicación y el acceso a información, en la que lo más extendido es el e-mail y la obtención de información a través de web.
“El 85% de las PYMES de menos de 50 empleados dispone de conexión a Internet, y en empresas mayores esta cifra se acerca al 100%. En todo caso, la principal razón para el retraso de una adopción más profunda de Internet es la falta de confianza, ya que en nuestro último estudio sobre el desarrollo del ASP, el 40% de las PYMES declara que aún no se fía de la Red. De todos modos, no olvidemos que hace apenas seis años que se empezó a hablar de Internet en España y que el “boom” se produjo a finales de 1999. A la velocidad que vamos, en un par de años la confianza se habrá extendido plenamente”.
Una vez situado en su justa dimensión el universo de navegantes del ciberespacio, volvemos a la cuestión inicial: “¿Cómo sería nuestra vida si repentinamente desapareciese Internet?”

Un mundo sin Internet: inimaginable
“¿Imaginar el mundo sin Internet? ¿Y por qué no sin luz eléctrica, agua corriente o motor de explosión? Sólo es imaginable una situación en que se pudiera perder Internet en la que se perdiera todo lo demás. ¿Cómo sería entonces el mundo? Pues algo intermedio entre la edad de las cavernas y Mad Max, más cerca de las primeras que del segundo”, afirma Ramón Cotarelo, catedrático de Ciencias Políticas de la Universidad Complutense de Madrid. Sin embargo, pese a la reticencia del profesor Cotarelo a fantasear acerca de cómo reaccionaría la Humanidad en el improbable caso de que la Red desapareciese por arte de magia, seguimos con la hipótesis.
Si Internet, y en especial el correo electrónico, los chats y la mensajería electrónica se esfumasen de la noche a la mañana, se desencadenaría en la esfera individual, según la psicóloga y técnico en RR.HH. Esther García Peinado, un enorme estrés “sobre todo en las personas que viven en grandes ciudades y están acostumbradas a conseguir todo inmediatamente. Además, los adictos a Internet, que cada vez son más, sufrirían a corto plazo una gran ansiedad”.
Esta psicóloga advierte también del gran reajuste que se requeriría en la forma de actuar de las personas, especialmente en aquellas que vivieron la época en que no existía Internet y que deberían recordar cómo hacían entonces para buscar información. Como factores positivos, la psicóloga afirma que mejoraría la calidad de nuestra comunicación, al volver más a los encuentros cara a cara o al teléfono, que requiere el elemento de la voz, el cual aporta más confianza.
En este aspecto se muestra también de acuerdo el psicólogo Cesar Escalante del Colegio de Psicólogos de Andalucía que, aunque valora de forma positiva las posibilidades de Internet como canal de información y herramienta laboral, advierte del deterioro en la calidad de la comunicación interpersonal que supone la Red. “La comunicación por Internet carece del componente no verbal, de carácter inconsciente y que utiliza el cuerpo para que la interacción social funcione armónicamente. Por ejemplo, la simpatía y el afecto se expresan generalmente de este modo. Asimismo, en la comunicación vía Internet se limita enormemente el lenguaje, algo central en nuestra vida”, declara Escalante.
Desde el punto de vista de la Sociología, la investigadora invitada en el
CEACS (Centro de Estudios Avanzados en Ciencias Sociales) Fundación Juan March, Olga Gil, señala varias consecuencias que se derivarían de la eliminación repentina de Internet:
- Importantes pérdidas en niveles de productividad de aquellos sectores de la economía que incorporan intensivamente TIC (Tecnologías de la Información y de la Comunicación).
- Ralentización enorme de la capacidad de localizar información e investigar.
- Centralización.
- Posibilidad de mejora de las comunicaciones interpersonales.
Algunos de los cambios más destacados introducidos por Internet, a juicio de esta socióloga, y que se verían trastocados por su eventual desaparición serían el reemplazo de jerarquías por redes, la ruptura de burocracias muy jerarquizadas y la apertura de posibilidades de relaciones más horizontales. “Sin embargo, hay autores que denuncian una ‘nueva burocracia digitalizada’, que no tendría características muy distintas a las de las burocracias tradicionales, principalmente porque las posibilidades de utilizar la creatividad no se han incrementado al mismo ritmo que ha aumentado la digitalización o la extensión de usuarios de Internet, tal y como afirma, por ejemplo, el politólogo Sartori”, puntualiza Olga Gil.
Por su parte, Joan Mayans, director general

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