| Artículos | 01 MAY 2001

¿Qué está pasando con el libro electrónico?

Tags: Histórico
Eva Calo.
Se pensaba en el libro electrónico como el invento del siglo, que iba a permitir la lectura de múltiples ejemplares en un mismo soporte, en cualquier lugar y en cualquier momento. Y conseguía ahorrar espacio físico, a la hora de almacenar más de un ejemplar y a la hora de leerlos, ya que no hace falta cargar con todos ellos físicamente, sino que la memoria de un e-book admite un gran número de libros. A simple vista, todo son ventajas, pero con el tiempo sólo se observa la falta de resultados, y es que parece que, por el momento, el e-book no convence.

Aunque todavía queda mucho por desarrollar, ya comienza a oírse muy a menudo la pregunta de cuál es el fallo que está frenando el éxito que tanto se vaticinaba para el libro electrónico. En un principio se pensó en la falta de dispositivos diseñados para este fin y luego en la falta de variedad de libros y de plataformas que había en el mercado para este soporte. Hoy ambos problemas están solucionados y, aún así, no parece que esté calando la cultura del libro electrónico en ningún lugar del mundo como se pensaba.
En España concretamente, Microsoft ha anunciado la disponibilidad de su programa Microsoft Reader en castellano, que permite la lectura de libros electrónicos en cualquier dispositivo con sistema operativo Windows. Este software no sólo permite la lectura de un libro en distintos soportes, intentando hacerla lo más parecida al papel, sino que además aporta un valor añadido a esa lectura, como el almacenamiento de gran cantidad de libros en un solo soporte, la búsqueda de términos en el diccionario que el programa incluye, la posibilidad de cambiar el tamaño de la letra o la de realizar anotaciones sobre los textos y borrarlas sin dejar rastro.
Microsoft no es la única compañía que está desarrollando tecnologías para adaptar la literatura a este soporte. Adobe ha anunciado su tecnología CoolType como respuesta a Microsoft, que permite aumentar considerablemente la resolución de las pantallas de cristal líquido. Mientras E Ink y Xerox han lanzado al fin el esperado papel electrónico, Microsoft baraja la idea de unirse a Gemstar, la compañía que compró hace un año Softbook, una de las pioneras en el negocio del libro electrónico. Gemstar se muestra bastante optimista, ya que predijo que en 2005 habría 1,9 millones de lectores de libros electrónicos frente a los 50.000 que había cuando adquirió Softbook.
Adobe también ha querido asegurarse una gran cantidad de títulos disponibles para su software específico mediante el acuerdo con Amazon. Concretamente, unos 2.000 libros electrónicos en formato electrónico PDF. La oferta se limita, por el momento, al territorio estadounidense, aunque se espera una ampliación para este año a los webs internacionales de Amazon.com en Francia, Alemania, Japón y Reino Unido.

Por fin en español
Con la versión en castellano del programa de Microsoft se facilita la entrada de la literatura española en el mercado de los libros electrónicos. Para ayudar al establecimiento de esta nueva cultura, Grupo Planeta, uno de los mayores grupos editoriales de España, llegaba a finales de 1999 a un acuerdo con Microsoft a través del cual éste se comprometía a desarrollar contenidos en formato e-book utilizando el software Reader de Microsoft. Entonces este acuerdo se basaba prácticamente en algo ideal, que se ha terminado materializando en lo que se ha presentado, precisamente el día del libro, como Veintinueve, una librería virtual que supone la primera iniciativa empresarial para la distribución y el desarrollo del libro electrónico en el mercado de habla hispana.
Esta tienda ofrece libros para ser leídos desde las pantallas de un PC, de un ordenador portátil, de una agenda electrónica, de un dispositivo específico de lectura y, cuando la tecnología lo permita, desde el teléfono móvil. Esta iniciativa que ya ha puesto en marcha Grupo Planeta, como afirmaba Ramón Mas, director general de la división de Nuevos Negocios del grupo, “pretende extender a todas las editoriales españolas su proyecto para hacer crecer lo máximo posible el público hispanohablante y así ampliar el acceso a la cultura”.
El acuerdo firmado entre Microsoft y grupo Planeta, por tanto, no se da como contrato de exclusividad, ya que la idea es expandir el hábito de la lectura en soporte electrónico. Pero no todas las editoriales se muestran tan optimistas como grupo Planeta a la hora de lanzarse a este nuevo mercado. Javier Barrio, jefe de producto de la editorial Anaya, afirma que “a corto plazo no nos vamos a introducir en el e-book. Más bien lo vemos como un proyecto a largo plazo”. Para Anaya, la idea de trabajar con Microsoft, que ya lleva tiempo aliada con McGraw Hill, su competencia directa, no resulta realmente atractiva.
Además, para Javier Barrio, y como piensa la compañía en términos generales, “el futuro del e-book es complicado, ya que los nuevos soportes le pueden hacer daño al libro tradicional, pero es muy difícil de sustituir. Internet puede cautivar por sus contenidos, pero no por su forma”. A este respecto, se podría hacer mención a la euforia que provocó la aparición del periódico electrónico, cuando se pensaba que iba a provocar una enorme caída de las ventas de periódicos impresos y, por tanto, del método tradicional que tantos años nos ha acompañado. Con el tiempo se ha podido comprobar que no sólo el periódico impreso se ha mantenido en cuanto a nivel de ventas, sino que también ha adquirido una notable fama como medio electrónico.
Resulta paradójico, por otro lado, que fuera la editorial Anaya una de las compañías que financiaran el proyecto de investigación de lo que se denomina “tinta electrónica”, que presentó un físico norteamericano llamado Jacobson, la que ahora afirme que “no le ve un futuro tan claro y por ello no ha querido plantearse a corto plazo la entrada en este mercado”, según Javier Barrio. Su pesimismo se basa en lo que opinan sus clientes acerca de adoptar este nuevo soporte. “La gente que participa en nuestros foros opina que no hay nada como el libro tradicional y que nunca podrá ser sustituido”, comenta el jefe de producto de Anaya. Grupo Planeta, por su parte, no se cansa de afirmar que “los libros digitales no van a sustituir al papel”. Incluso vaticina un éxito a largo plazo, “entre el 10% y el 15% del mercado de libros dentro de diez años”.
Un estudio de Arthur Andersen entre los usuarios de Internet encontraba que un 40% estaban a favor del libro electrónico en la teoría, pero sólo el 20% compraría uno en los próximos 6 meses. El 50% de estos internautas afirman que la razón principal por la que no se compran más libros electrónicos es el precio, y más de un 75% piensa que un libro electrónico debería costar menos o igual que un libro impreso.
Lo que habría que plantearse, por tanto, no es la sustitución del libro impreso por el digital, sino la forma de compatibilizar ambos soportes. En el caso de la elección digital o impresa de un periódico, la inclinación por uno u otro depende del tipo de información que busquemos, de la urgencia con la que queramos obtenerla y de lo mucho o poco que queramos profundizar en el tema. Depende, por tanto, de dis

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