| Artículos | 01 OCT 2002

Qué es realmente una WLAN

Tags: Histórico
José C. Daganzo.
Las redes inalámbricas WLAN llevan presentes en el mercado varios años, pero es ahora cuando se están convirtiendo en una alternativa seria a la utilización del cable, auque no por ello están exentas de inconvenientes.

La popularización que actualmente están experimentando las redes Wireless LAN no es casualidad. Llevan varios años en el mercado, pero debido a varios factores no habían terminado de despegar. En un principio eran soluciones muy verticales, tenían un elevado precio y, por si todo esto fuera poco, ofrecían un ancho de banda muy bajo. Si a eso unimos la falta de compatibilidad entre algunos de los dispositivos del mercado, nos encontramos ante una solución que no acabada de calar en el entorno empresarial.
Ahora, gracias a un descenso en el precio de los elementos que constituyen una red Wireless LAN, a la popularización del conocimiento de las tecnologías inalámbricas y a una mejor implementación de éstas en multitud de hardware, estamos en el punto más álgido de este tipo de redes. Además, gracias a la aceptación de las normas Wi-Fi (conjunto de especificaciones para asegurar la conectividad de dispositivos sin cables) por parte de mayoría de los fabricantes de hardware WLAN, se han reducido notablemente los problemas de compatibilidad entre los diferentes productos (en un principio algunos fabricantes no se acogían a estas normas Wi-Fi).
Estas redes se encuentran más extendidas en el ámbito corporativo, pero también tienen su nicho de mercado en las comunidades wireless. Se trata de comunidades de usuarios, generalmente sin ánimo de lucro, que tienen como objetivo crear una red sin ataduras totalmente gratuita. Para más información acerca de este tipo de comunidades de usuarios consulte el artículo Comunidades wireless en este mismo número.
Las redes WLAN emplean una capa física y de enlace distintas a la que estamos acostumbrados ver en redes cableadas. La capa física describe la forma en que se envían los bits entre los diferentes equipos, mientras que la de enlace define el modo en que se tratan los datos (empaquetamiento) y verifica la integridad de los bits para evitar errores.
Una red WLAN se puede integrar en una red convencional -cableada- ya en funcionamiento, sin mayores problemas; es más, puede ser muy útil para segmentar la red en función de nuestras necesidades y además flexibiliza los entornos donde se implementa, en cuanto a las posibilidades de conectividad que ofrece.

Ventajas y desventajas
La utilización de este tipo de redes se hace muy aconsejable en diversas situaciones: cuando existen elementos naturales que hacen del uso del cable una solución inviable (ríos, desniveles muy pronunciados, etc.), cuando tenemos previsto estar un lugar durante un corto periodo de tiempo (alquiler de oficinas, ferias de muestras, etc.), cuando se quiere mejorar el aspecto de los lugares donde se implementan (olvidándonos del cableado, tan difícil de ocultar) o cuando las normativas municipales impiden comunicar edificios con cableados al aire (oficinas separadas en diferentes edificios). Estas soluciones requieren un tiempo de instalación mucho menor y nos permiten estar siempre conectados, incrementando la productividad, entre otras muchas ventajas.
Sin embargo, no todo lo que nos ofrecen es bueno. También hemos de tener en cuenta sus aspectos negativos, como la velocidad de conexión relativamente baja (11 Mbps), la dificultad para encontrar personal cualificado que se encargue del mantenimiento de este tipo de redes, la inseguridad de los paquetes que viajan a través de nuestra WLAN y, en algunas ocasiones, -aunque no debería ser así- existen incompatibilidades entre dispositivos como puntos de acceso y tarjetas, cuando son de diferentes fabricantes, entre las más significativas.

Los estándares
Para las redes WLAN existen numerosos estándares y diversos consorcios destinados a su desarrollo (vea la Tabla A). En la actualidad, la norma más extendida para la creación de una Wireless LAN es la conocida como 802.11b.
La norma 802.11 fue aceptada por la IEEE en junio de 1997, y recibió el nombre de IEEE 802.11. Define una comunicación inalámbrica en la banda de 2,4 GHz, donde la onda se modula mediante espectro expandido por secuencia directa (DSSS). Esta técnica consiste en expandir el espectro de onda sobre un ancho de banda, para lo cual se envían varios bits por cada bit de información original. Esta norma, que marcaba una velocidad máxima de 2 Mbps, sirvió de base para la aparición de las normas 802.11a y 802 11b.
El estándar en que se centra nuestro artículo es el 802.11b, que utiliza la banda de frecuencia de 2,4 GHz y opera con una velocidad de 11 Mbps. Se trata de una tecnología orientada al mercado empresarial, aunque algunos usuarios lo implementen en ámbitos domésticos. Para cubrir las necesidades de los usuarios que deseen una red en casa han surgido dos nuevos estándares: las tecnologías Bluetooth y HomeRF, que también aprovechan el espectro de los 2,4 GHz para operar.
Los productos compatibles con estas normas reciben la certificación y el sello Wi-Fi, que es impuesto por el consocio WECA (Wireless Ethernet Compatibility Alliance, Alianza para la Compatibilidad de Ethernet Inalámbrica), que certifica la compatibilidad de los productos con las normas 802.11.

Seguridad
La seguridad de este tipo de redes ha suscitado muchos recelos por parte de los administradores. El sistema de cifrado de este tipo de redes es conocido como WEP (Wired Equivalent Privacy, Privacidad Equivalente a Redes cableadas). En el año 2001 expertos en seguridad de AT&T descubrieron la manera de desencriptar la información enviada, lo que hizo que la industria pusiera el grito en el cielo y provocó una alarma general entre fabricantes y usuarios, exigiendo que se reforzaran los niveles de seguridad en todos sus aspectos.
La seguridad no pasa únicamente por una encriptación segura, sino que han de establecerse mecanismos de autenticación entre los diferentes elementos de la WLAN, para así asegurar la integridad de toda la comunicación.
Por ello la encriptación WEP ha experimentado mejoras, y se ha ampliado con herramientas adicionales como servidores de autenticación RADIUS, IPSec, cortafuegos, etc. Para aumentar la seguridad se están implementado soluciones basadas en la norma 802.1x, altamente flexible, que permitirá la autenticación mediante diferentes algoritmos, usando como base el protocolo de verificación EAP (Extensible Authentication Protocol, Protocolo de Autenticación Extensible).

Futuro
En próximas fechas llegarán a nuestras manos la nueva generación de dispositivos WLAN basados en las normas 802.11a e Hiper LAN 2. La Norma 802.11a es el siguiente paso y la evolución de 802.11b, que opera a 11 Mbps y es, en la actualidad, la tecnología para LAN inalámbricas más extendida. Esta evolución ha desencadenado el desarrollo de un nuevo estándar que operará a 22 Mbps funcionando también en 2,4 GHz. La WECA ha anunciado y presentando ya, la especificación Wi-Fi5, que soporta tasas de transferencia de hasta 54 kbps.
Por otro lado, la norma Hiper LAN 2 será la evolución natural de la Hiper LAN I -ratificada en 1996- y que en un principio soportaba una velocidad de 24 Mbps trabajando en el espectro de onda de los 5 GHz, con esta nueva revisión -Hiper LAN 2-, se alcanza una velocidad de 54 Mbps y se mantiene operando en la banda de los 5 GHz.
Al igual que

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