| Artículos | 01 ENE 2000

Proveedores de Internet: los mejores para uso personal

Tags: Histórico
Javier Cáceres.
La competencia de las nuevas operadoras globales de telefonía han obrado el milagro y hoy es posible conectarse a Internet sin tener que abonar ninguna cuota de acceso. Este hecho ha propiciado la inmediata creación de dos tipos de usuario: aquellos que acceden a la Red gratuitamente y los que siguen abonando una cuota en espera de un mejor servicio. Descubra en este artículo las características de las cuentas de pago, sus ventajas y los mejores proveedores de este servicio.

De pequeña revolución podríamos calificar lo acaecido en el mundo de Internet en España durante estos últimos meses. Al grito de “Internet gratis”, siguiendo la tendencia marcada ya hace tiempo por otros países europeos, de unos meses a esta parte la práctica totalidad de las operadoras de telefonía y algún que otro proveedor independiente regalan el acceso a la Red. La popularidad de Internet ha alcanzado cotas que ni los más optimistas podían soñar hace tan sólo unos años. El cada día más creciente número de usuarios y la cantidad de horas que de media se pasan conectados, junto con la nueva ley de telecomunicaciones que establece que parte de los ingresos producidos por las llamadas han de ir al proveedor, han permitido que dar acceso a la Red se convierta en un negocio tremendamente rentable. No obstante, la ecuación que tiene por resultado esta rentabilidad la componen dos sumandos. Obviamente los ingresos derivados del tiempo de conexión no son nada despreciables, pero tampoco hemos de olvidar los ingresos derivados de la publicidad que se incluye en páginas personales y portales. Este segundo “sumando”, si bien hoy día y en nuestro país no tiene un peso que pudiéramos considerar como vital, si tenemos en cuenta el más que previsible desarrollo del comercio electrónico, a largo plazo puede convertir en boyante un negocio que actualmente es “tan sólo” rentable.
Así pues parece claro que el acceso gratuito ha venido para quedarse. Como ya comentáramos con anterioridad, esta circunstancia parece haber creado dos clases de usuario, aquellos que opten por utilizar una de estas cuentas de acceso gratuito y los que en busca de una mayor calidad sigan pagando puntualmente las cuotas de su proveedor. Tanto si es usuario de uno u otro servicio, como si no lo es de ninguno tal vez se esté preguntando ¿vale realmente la pena abonar una cuota por acceder a Internet? Como casi siempre, la respuesta a esta pregunta dependerá en gran medida de sus necesidades.
Para completar el panorama, en el caso de que dos clases distintas de usuario de Internet nos parezcan pocas, las nuevas tecnologías y la cada día más necesaria presencia de Internet en las empresas bien podría decirse que han creado otras dos. Por un lado tenemos que nuevas tecnologías como ADSL o los módem de cable dan respuesta a las necesidades de aquellos usuarios avanzados que hacen uso intensivo de la Red reclamando, por una cuota fija, una conexión permanente y a mayor velocidad. Por otro lado tenemos que Internet se está convirtiendo en un inmejorable escaparate y herramienta de trabajo imprescindible para las empresas. Elegir un proveedor, un tipo de servicio, no es una tarea sencilla en absoluto. Las características a buscar en un determinado servicio dependerán del tipo de usuarios que seamos. Por esta misma razón hemos dividido el estudio de los proveedores y servicios según el tipo de usuarios discutiendo en primer lugar las alternativas más interesantes para un usuario particular, y describiendo en segundo lugar los servicios más adecuados para usuarios más profesionales, junto con un análisis de las mejores soluciones de conectividad para empresas.

Internet, un medio polivalente
Pocos dudan ya que Internet es un auténtico fenómeno de masas y no voy a ser yo quien descubra las bondades de “la red de redes”. Al poco tiempo de convertirse en usuario, cualquier persona ajena hasta entonces a Internet, comienza a darse cuenta de la tremenda utilidad de este nuevo medio. Internet es mucho más que un simple medio de comunicación, es la mayor base de datos del mundo, el mejor escaparate de proyectos e ideas, el foro ideal para discutir sobre cualquier tema, el punto de encuentro universal, un mundo abierto, sin fronteras en el que nos podemos expresar libremente, ocultando nuestra identidad real bajo una máscara o mostrándola sin tapujos. Bien podría decirse que es el medio del nuevo milenio que ahora comienza. Internet contiene información sobre prácticamente cualquier tema que podamos imaginar, nos permite desde enviar mensajes de una punta a otra del globo en segundos, pasando por hablar de viva voz e incluso ver a otro usuario situado a varios miles de kilómetros a precio de una llamada local (siempre que contemos con suficiente ancho de banda), hasta intercambiar impresiones o enfrentarnos en un juego con algún amigo de la Red.
Con todo esto queremos decirle que si aún no es usuario, independientemente de la persona que seamos, Internet merece la pena. Considerando que las cuotas de conexión se han reducido hasta la actual gratuidad en muchos casos, el precio de disfrutar de todo esto se limita al coste de una llamada telefónica de carácter local. El módem tampoco habría de ser ningún inconveniente para unirse a los más de 6 millones de internautas españoles, hoy por hoy su precio oscila entre las 5.000 y 10.000 pesetas. Sobre la conveniencia de acceder mediante uno u otro proveedor, cuáles son las características más importantes, así como decidir optar por uno de pago o hacer uso de alguno de los nuevos servicios de acceso gratuito discutiremos ampliamente en las próximas páginas.

Acceso “gratuito”
Después de todo los analizado para realizar esta comparativa podemos asegurar, en primer lugar, que regalar la cuota de acceso a Internet no es una política económicamente arriesgada por parte de los proveedores. En segundo lugar, igualmente podemos afirmar que esa conexión “gratuita”, no tiene por qué ser necesariamente de una calidad muy inferior a la de un tradicional servicio de pago. El nuevo fenómeno tiene fácil explicación y radica principalmente en la reciente ley general de telecomunicaciones del 24 de abril. Entre otros muchos puntos, allí se establece que en el caso del acceso a Internet, bajo ciertas circunstancias, parte del coste económico de la llamada va a parar al proveedor de acceso. Mucho nos tememos que, una vez más, se ha utilizado la palabra “gratis” con demasiada ligereza.
La calidad y futuro del acceso gratuito no se sustenta en la competencia, sino en la rentabilidad del servicio por sí mismo. Hagamos números. Antes de la llegada de este servicio, el coste medio mensual de una cuenta de acceso a Internet podía perfectamente situarse alrededor de las 1.000 pesetas. Pongámonos ahora en el caso de un usuario que se conecta a Internet en total unas 12 horas mensuales, la mitad en horario de tarifa reducida y la otra mitad en horario de tarifa normal. Según la nueva ley, aunque nosotros paguemos a nuestra compañía de telefonía exactamente lo mismo que antes, de ese importe y según tarifas de Telefónica, por cada minuto de conexión y siempre que disponga de una red de acceso propia, nuestro proveedor recibe 1.65 PTA si estamos en horario de tarifa normal y 1.05 PTA en horario de tarifa reducida. Esto nos lleva a que este usuario hipotético está abonando indirectamente al proveedor 6 horas

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