| Artículos | 01 DIC 2000

Programas de CAD general

Tags: Histórico
AutoCAD 2000, AutoCAD LT2000, CADKEY 98, MicroStation/J, MicroStation PowerDraft 7.1, SmartSketch 3.0 y VectorWorks 8.5
Jose Mª Cristóbal.
La especialización cada vez mayor de este sector no ha impedido que los programas de CAD general sigan teniendo un gran número de adeptos, consecuencia directa de su calidad y de la variedad de aplicaciones complementarias existentes en el mercado.

Lejos quedan aquellos tiempos en los que existían dos claras líneas en el mundo del CAD. Una agrupaba los programas creados para entorno DOS, sistema operativo instalado en los ordenadores personales pero muy limitado para aplicaciones que precisaban altas prestaciones, como es el diseño técnico, que se destinaban básicamente al diseño 2D y cuya principal ventaja era poder disponer de una aplicación de CAD sin tener que realizar un desembolso de dinero exagerado. La otra tendencia, mucho más profesional e implantada en grandes empresas y algunos estudios de arquitectura e ingeniería, era la de programas mucho más potentes y creados para UNIX, capacitados para realizar todas las tareas del diseño, desde la sencilla creación de dibujos en dos dimensiones, hasta complejos objetos tridimensionales y presentaciones fotorrealistas. Pero este segundo grupo de programas, además de su elevado coste, precisaba potentes estaciones de trabajo con unos precios al alcance de muy pocos.
Con la aparición del entorno Windows se reducen las distancias entre estas dos tendencias. Muchos de los fabricantes de programas específicos para UNIX se dan cuenta del futuro potencial del nuevo sistema operativo (trabajo en red, multimedia, OLE, facilidad de aprendizaje y uso, multitarea, etc.), y adoptan Windows NT como base de sus aplicaciones, abandonando poco a poco el resto de arquitecturas, mucho más caras y menos generalizadas. El lógico cambio viene motivado por las excelentes características de Windows 95, y en especial de Windows NT 4.0, y por una gran reducción en el precio de los equipos domésticos de altas prestaciones, que les lleva a equipararse a las estaciones de trabajo, pero con un coste sensiblemente inferior.

Los equipos
El talón de Aquiles de todos los programas de CAD es la necesidad de potentes equipos informáticos. No tiene nada que ver que el sistema operativo y el resto de aplicaciones habituales (procesadores de texto, editores de imágenes, hojas de cálculo, juegos, etc.) funcionen perfectamente para que nuestra aplicación de dibujo vaya a hacerlo de igual manera, siendo muy habitual todo lo contrario: lentitud en la ejecución de los dibujos, incomodidad a la hora de trabajar, resultados muy alejados de los esperados, etc.
Existen diferencias importantes dependiendo de si se trabaja con aplicaciones para 2D o 3D. En el primer caso será suficiente un equipo que disponga de un procesador Pentium de baja velocidad, memoria de 32 MB mínimo (aunque se recomiendan 64 MB), una tarjeta gráfica de nivel medio, un disco duro de 2 GB para la instalación de programas y el almacenamiento de los archivos generados y un sistema operativo como Windows 98; es decir, lo frecuente en cualquiera de los equipos convencionales que se comercializan hoy día.
Muy diferente es que se trate de manejar potentes programas encargados de realizar objetos tridimensionales e imágenes finales renderizadas con esos mismos programas u otras aplicaciones que los complementan y específicas para esas tareas (3D Studio Viz, 3D Studio Max, SoftImage, Triforma, etc.). En este caso, cualquier equipo que tengamos se quedará pequeño en ciertas ocasiones, y debe ser el usuario quien, sabiendo el tipo de tareas que va a realizar con mayor frecuencia, se informe del equipo adecuado en cada caso. En términos generales son recomendables procesadores lo más potentes posible (Pentium III, Pentium Xeon o los muy aconsejables AMD Athlon), y a ser posible equipos multiprocesador, con un mínimo de memoria de 64 MB, siendo recomendable 128 MB o cantidades mayores si se precisan las máximas prestaciones. El disco duro debe ser de al menos 2 GB (este aspecto ha perdido la importancia que poseía hace años, al poder almacenar los archivos generados y las librerías de objetos que se comercializan en soportes como el CD-ROM), un sistema operativo como Windows NT o 2000, que incluye mejoras muy importantes para el CAD, y una tarjeta gráfica de altas prestaciones con 32 MB (a ser posible de SGRAM) que nos permita resoluciones de hasta 1.600 x 1.280 puntos de pantalla y 65.000 colores, que soporte OpenGL y mejor si dispone de drivers especialmente concebidos para nuestra aplicación.
Pero sea cual sea nuestro nivel de necesidades, un componente importantísimo y que, paradójicamente, no encabeza la lista de prioridades al adquirir un equipo, es el monitor. La cantidad de horas que se pasará delante de él y la necesidad de visualizar con un tamaño y calidad considerables los dibujos, hace recomendable el uso de monitores de al menos 17”, siendo lo ideal 19”, o mejor aún 21”, con un tamaño de punto lo más pequeño posible (0,25 ó 0,26), unas elevadas frecuencias de refresco y resoluciones mínimas de 1.280 x 1.024 y recomendables de 1.600 x 1.280 o superiores. No escatimar en el gasto al comprar el monitor será la mejor inversión, pues frente a otros componentes que rápidamente quedan desfasados, la vida y vigencia de un monitor son muy amplias.
El resto de componentes necesarios son un CD-ROM para la instalación de programas, lector de disquetes y un ratón. Este último es un elemento al que nunca se le da la importancia debida, que es mucha, al ser el componente con el que realizamos casi la totalidad de operaciones en nuestra aplicación.

Difícil elección: CAD general o específico
La primera gran duda con que se enfrentan los profesionales del diseño asistido por ordenador al adquirir un programa es si decantarse por una aplicación de CAD general, no especializada para ninguna tarea en concreto, o bien software de CAD específico para una determinada disciplina.
Hoy día, salvo que se trate de usuarios que realizan trabajos sencillos, ocasionales o multisectoriales, lo recomendable es trabajar con aplicaciones especializadas, lo que no quiere decir que un programa de CAD general no sea útil. Se puede tener una aplicación especializada partiendo de un programa general que se complementa con cualquiera de las muchas utilidades existentes en el mercado para sectores como la arquitectura, ingeniería, topografía, presentaciones fotorrealistas, etc.
Uno de los inconvenientes del CAD específico es la dependencia casi absoluta de la empresa fabricante, que se encargará de las actualizaciones, librerías, mantenimiento... Por el contrario, los programas más populares de CAD general, como es el caso de AutoCAD, poseen empresas asociadas encargadas de realizar aplicaciones de especialización. La cantidad de librerías de objetos que se pueden encontrar en el mercado es inmensa, los fabricantes de productos de construcción, mobiliario, etc. realizan sus catálogos informáticos en formatos propios de estas aplicaciones, etc.
En general, la adquisición de software de CAD general es más barata que la de programas específicos y permite una mayor libertad al usuario para decidir cómo quiere especializar su sistema.
Actualmente se pueden encontrar aplicaciones especializadas, por ejemplo para arquitectura, con una calidad muy superior a la de cualquier CAD general, calidad que se equipara si usamos programas que la complementan para estas tareas. Pero al ser distintas empresas quienes realizan la aplicación genérica y la complementaria, hay ocasiones en que no se logra el nivel des

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