| Artículos | 01 MAR 1997

Programación de aplicaciones profesionales de gestión

Tags: Histórico
Borland Delphi 2.0, Power Builder 5.0 y Visual Basic 4.0
David Rodríguez.

Herramientas para desarrollo de aplicaciones, analizadas tanto desde el punto de vista profesional como desde el punto de vista del usuario final.

A la hora de desarrollar una aplicación hemos de tener muy en cuenta que no es lo mismo hacerlo en nuestra casa con unos objetivos particulares que trabajar en un entorno o con unos fines más profesionales. En este último caso existen muchos factores que intervienen y que vamos a analizar acto seguido. Simplemente, hemos de advertirlo, pues las conclusiones a las que llegaremos se enmarcan dentro del terreno profesional.

Hoy en día, se puede decir que casi cualquier aplicación requiere un importante uso de información contenida en ficheros, lo que se traduce en una necesaria manipulación de los mismos que ha de estar soportada en la herramienta de desarrollo. Este uso de ficheros, precisa de una base de datos relacional (SGBDR) de forma inevitable cuando tratamos información de forma abundante, que puede variar desde una simple agenda, pasando por programas contables, financieros, fiscales, etc. hasta llegar a archivos masivos de documentación.

Por otro lado, una herramienta de cuarta generación debe estar orientada al qué es lo que se quiere y no cómo se debe conseguir, ya que para eso tenemos la herramienta. En un primer momento, estos lenguajes adolecían de defectos de rendimiento final, con lo que parecían más adecuados para la construcción de prototipos que aplicaciones finales. En este momento, esa etapa ya está superada y es posible construir aplicaciones que no tienen nada que envidiar a las desarrolladas en otros lenguajes pero empleando métodos más tradicionales.

Terminando esta introducción, hemos de pensar que toda herramienta ha de estar integrada en un sistema operativo, tanto a la hora de ser ejecutada como en las aplicaciones que son generadas por ella. En el asunto que nos ocupa, hemos elegido para realizar las comparaciones al estándar de hecho, que es Windows de 32 bits, ya sea Windows 95 o bien Windows NT.

Criterios globales de valoración

Los objetivos que debe perseguir una aplicación han ido variando con el tiempo. Así, un objetivo que siempre resultaba primario, que es que la aplicación funcione, es decir, consiga realizar el trabajo para el cual ha sido diseñada, ya no es tal. Sin duda, la aplicación ha de funcionar, pero ha de hacerlo de una determinada manera, premiando la facilidad de uso, lo cuidado de su presentación, la flexibilidad de cara al usuario, la facilidad de modificar el diseño, simplificando el mantenimiento, etc.

Asimismo, los desarrolladores no trabajan por su cuenta sino que lo hacen en un grupo de trabajo, un factor que debe influir notablemente, ya que exige una completa coordinación de lo que se hace si no se quiere conseguir un efecto de horda mongoliana.

También es importante valorar cuál es el apoyo que se puede recibir de la casa fabricante, en especial cuando existe un problema que ha de ser resuelto. En efecto, aunque a veces es posible rodear los obstáculos, siempre es preferible eliminarlos, lo que, si nuestras fuerzas desfallecen, queda en manos de un servicio técnico al que se le exige eficacia y, sobre todo, agilidad.

Finalmente consideraremos el factor precio, aunque esta comparación no va a ser igual si comparamos a un usuario que compra una licencia, donde nos jugamos algunos miles de pesetas, con una empresa, que puede arriesgar millones. En una tabla adjunta se compara el valor de la versión más avanzada de cada uno de los tres programas según el número de licencias. El precio individual puede encontrarlo en la ficha técnica de cada producto.

Volviendo a la valoración de las herramientas que analizamos, se les pueden aplicar criterios que se engloban en tres grandes grupos: criterios globales (les damos un 30% de la valoración total), criterios funcionales (un 45 %) y criterios de empresa (25%). La tabla de calificaciones incluida en éste artículo mostrará la evaluación final puramente técnica, mientras que la tabla de la figura siguiente trata el tema de los precios, pero antes de nada veamos algunas generalidades sobre estas herramientas.

Descripción general

Todas las herramientas que analizamos pueden aceptar el esquema típico de cliente / servidor. En lo que respecta al número de niveles de desarrollo, este es ilimitado en Visual Basic y en PowerBuilder, mientras que en Delphi sólo hay dos. El lenguaje a utilizar es Basic (con soporte de objetos de forma moderada) en el caso de Visual Basic, Pascal (con total orientación a objetos) si se trata de Delphi y un lenguaje propio, muy similar al C++ pero más legible, en PowerBuilder. En este último hay que destacar la capacidad de particionamiento del código mediante la utilización de objetos distribuidos.

Los tres programas admiten un desarrollo concurrente con repositorio de objetos, que en el caso de PowerBuilder se puede complementar además con librerías. En lo referente a la generación rápida de prototipos, elemento de gran importancia pues permite exponer y comprobar la validez del diseño preliminar, las tres herramientas disponen de ciertas utilidades. En Visual Basic, los prototipos generados son bastante pobres y de dudosa utilidad profesional. PowerBuilder y Delphi están mucho más capacitados, basándose este último en asistentes integrados.

Si hablamos de la integración en Windows 95, Visual Basic y Delphi se llevan el premio. Power Builder está a medio integrar, con muchos asistentes que son propios de Windows 3.1x. Podemos pensar que de esta forma los desarrolladores de la plataforma de Windows 3.x no sufren del cambio que se produce al utilizar Windows 95, o podemos pensar que a los desarrolladores de Power Builder les ha faltado algo de tiempo al lanzar el producto al mercado.

Otro tema es el multiproceso de Windows 95. Sólo Delphi soporta de forma nativa esta capacidad, mientras que en las otras no existe ninguna referencia a este tema en su lenguaje.

En lo referente a asistencia, la casa desarrolladora de Visual Basic es Microsoft Corporation, de una solidez incuestionable y unos servicios técnicos y de asesoramiento inmejorables. La de Power Builder es Sybase, que está perfectamente consolidada tanto a nivel profesional como económico. Delphi, perteneciente a Borland, ha sufrido más en su camino. Ha tenido algunos descalabros debido a ciertos fracasos en el lanzamiento de productos, aunque todavía mantiene una posición muy fuerte.

Versiones comerciales

Con el fin de que el producto sea asequible a todos los mercados, es norma común el comercializar los productos bajo formatos diferentes, siendo las opciones profesionales sustancialmente más caras que las básicas. Visual Basic se comercializa en tres versiones: Edición Estándar, Edición Profesional y Edición Empresarial. La primera es especialmente recomendada cuando no tenemos ninguna experiencia con el producto y deseamos aprender a utilizarlo, o bien si las aplicaciones a desarrollar no requieren de grandes complicaciones. Las otras dos ya son para programadores avanzados. En concreto la versión más avanzada, la Empresarial, aporta un gestor de automatización OLE, un gestor de componentes, herramientas adicionales para desarrollar aplicaciones de consulta de bases de datos, el sistema de control de versiones Microsoft SourceSafe y varios manuales y libros electrónicos adicionales.

En lo referente a PowerBuilder, también aquí tenemos tres versiones diferenciadas: la Desktop Edition, la Professional Edition y la Enterprise Edition. La Desktop, como podemos imaginar, es la más sencilla. En la profesional se añaden las interfaces de control de versiones, las interfaces (no el producto en sí, que permanece como opción) de ObjectCycle (cliente/servidor de control de versiones), un ODBC completo y el kit de herramientas para el desarrollador

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