| Artículos | 01 SEP 1995

Procesadores de texto para Windows

Tags: Histórico
Microsoft Word 6.0, Lotus Ami Pro 3.1 y Novell WordPerfect 6.1
Joaquín Mª Suárez y Julián Casas.

Si acaba de comprar un ordenador, una de sus primeras decisiones será el procesador de textos que debe utilizar. Esta comparativa le acerca a los tres grandes procesadores de texto desde el prisma de un usuario principiante.

Los procesadores son, quizás, el tipo de programa informático más utilizado. Tras varios años de duras batallas, la situación del mercado presenta tres productos mayoritarios en cuanto a número de usuarios: Microsoft Word 6, Novell WordPerfect 6.1 y Ami Pro 3.1.

La prueba comparativa que sigue estudia estos tres productos, pero el lector debe tener presente que en este mes saldrá al mercado Windows 95, lo que obligará a todos los fabricantes a actualizar sus productos (de hecho, en este mismo momento estamos evaluando la versión beta de Microsoft Word 7 y en el número de julio-agosto puede encontrar el primero contacto de la versión beta de Lotus Word Pro, el sustituto de Ami Pro). Por tanto, a la hora de elegir uno de ellos no sólo hay que tener en cuenta sus prestaciones actuales, sino la posibilidad de una pronta actualización.

La idea es que el lector pueda leer independientemente el estudio de cada procesador, y que luego se forme su propia idea sobre cual de ellos se adapta mejor a sus necesidades. En muchos casos, la elección dependerá más de criterios subjetivos que de un frío baremo de cualidades objetivas. No se ha intentado exponer una lista interminable de características y basar la elección de un procesador en opciones muy avanzadas que la mayoría de los usuarios apenas utilizan. Con este artículo aprenderá también qué puede hacer con un procesador de texto.

Microsoft Word 6.0

Word 6.0 es el último procesador de textos que Microsoft ha realizado para el entorno Windows. En este mes se presenta Word 7.0 para Windows 95, que básicamente es la versión Word 6.0 adaptada a Windows 95 y con algunas mejoras. El hecho que Windows también sea un producto de Microsoft ha permitido a este fabricante ofrecer un producto perfectamente integrado en él.

Desgraciadamente, Word también es un magnífico representante de los peores hábitos como pasar de la versión 2.0 (la anterior) directamente a la 6.0, con la confusión que ello supone para el usuario o el desmesurado consumo de recursos de que hacen gala los programas. De hecho, si un usuario quiere actualizarse desde Word 2.0 a Word 6.0 deberá, a la vez, actualizar su hardware en al menos dos generaciones. Otra faceta de este mismo problema es el espacio que ocupan los programas. En el caso de Word 6 son 10 disquetes de alta densidad, que ocupan hasta 20 MB de espacio en el disco, algo que parece excesivo para un procesador de textos. Los requerimientos reales, no los mínimos, son un 386DX a 40 Mhz, 4 MB de RAM y 20 MB de espacio libre en el disco duro. Y si usted es de esos que tienen poca paciencia y comprensión, lo mejor es que disponga de 8 MB de memoria RAM y de un procesador 486DX (y, además, en ese orden: Word funciona más rápido preferiblemente con más memoria que con un procesador mejor). Por otra parte, la instalación es bastante sencilla, pero la desinstalación no existe como tal, aunque la futura versión Word 7.0 que se presenta en Octubre resuelve el problema aprovechando las novedades introducidas en este campo por Windows 95.

Generalidades

La apariencia del programa en pantalla es uno de los aspectos más sobresalientes de Word 6. El programa tiene el diseño que se ha convertido en un estándar entre las principales aplicaciones realizadas para el entorno Windows. En la parte superior de la pantalla está la barra del título, donde aparece el nombre del documento con el que estemos trabajando. Debajo está la barra de menús. Más abajo aparecen dos barras de herramientas, que son totalmente personalizables (como casi todos los aspectos de Word) y que se pueden cambiar por otras (o, incluso, quitar). Los botones de las barras de herramientas tienen el tamaño justo para ser cómodos sin resultar engorrosos. Debajo de las barras de herramientas está la regla; después aparece el área de trabajo, que ocupa casi toda la pantalla, y abajo del todo, está la barra de estado.

La velocidad de funcionamiento de Word 6 está en relación directa con la memoria de que se disponga (más que con el microprocesador).

Los menús y los comandos de Word 6 son claros y están bien organizados. Se han corregido algunos fallos de homogeneidad que había en la versión 2, reorganizando los comandos dentro de los menús. También se han suprimido algunos comandos al agrupar varios de ellos en uno sólo. Este comando resumen da paso, cuando se ejecuta, a una de las novedades introducidas por Word 6: los cuadros de diálogo con "pestañas" (figura 1), o sea, cuadros de diálogo que tienen diversas secciones a las que se pasa haciendo clic con el ratón en sus respectivas pestañas. Por otra parte, el funcionamiento de los comandos y de los cuadros de diálogo es totalmente "estándar".

Un aspecto notable de Word 6 es su muy correcta traducción al español.

Pasando al programa en sí, lo primero que hay que destacar es que el documento se puede presentar de cuatro maneras distintas: Normal, se pueden ver en pantalla la mayoría de las opciones de formato, quedando excluidas sólo aquellas que ralentizan el funcionamiento; Esquema, el documento se ve en la pantalla del mismo nombre, en la que el usuario puede tratarlo organizadamente; Diseño de página, el documento se ve tal y como quedará al ser impreso, aunque a cambio se penaliza la velocidad de funcionamiento del programa; y Presentación preliminar.

Word 6 cuenta con todas las opciones de formato propias de un programa de su calidad, las cuales se agrupan en cuatro niveles, dependiendo de la parte del documento afectada. Así hay formatos a nivel de carácter, párrafo, sección y documento. Una característica destacable de Word 6 es la posibilidad de aplicar formatos a nivel de sección. Las secciones son algo así como subdocumentos dentro del documento principal, a los que es posible cambiar prácticamente todos los formatos propios del mismo. Además, Word 6 dispone de la función Autoformato que tiene la misión de dar formato automáticamente a un documento. Para ello va analizando cada párrafo y decide de qué tipo es cada uno (normal, con viñetas, un encabezado, numerado, etc.). Después les aplica el estilo apropiado.

En el caso de que nos equivoquemos al aplicar un formato, Word dispone del comando Deshacer, un comando que deshace la acción realizada. Esta característica, que ya se ha convertido en algo normal en Windows, ha sido muy potenciada en Word que cuenta con 100 niveles, a la vez que se puede rehacer todo lo deshecho.

Por último, debemos mencionar que Word es un programa multi-documento. La gestión de los diversos documentos cuando están en pantalla al mismo tiempo es correcta, utilizando para ello los comandos habituales de organización de ventanas.

Ayuda al usuario

Word 6 fue el primero de la nueva generación de programas de Microsoft que se han caracterizado por potenciar la ayuda interactiva al usuario. Se pueden encontrar algunas de las últimas mejoras introducidas por Microsoft en este sentido, aunque no todas. Por ejemplo, lo primero con que se encuentra el usuario al entrar en el programa es el cuadro de diálogo Sugerencias (figura 2), en el que aparecerá alguna idea con la que el usuario puede mejorar o potenciar el rendimiento que obtiene del programa. Otra novedad introducida por Microsoft en sus programas es la utilización del botón derecho del ratón. Al hacer clic, Word muestra un menú emergente donde esté situado el puntero del ratón y aparecerán sólo aquellos comandos que sea posible ejecutar en el contexto de la acción.

Otra innovación incorporada a Word han sido las pistas en pantalla, pequeños carteles que aparecen cuando se mantiene el puntero del ratón un par d

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