| Artículos | 01 JUL 2001

Primeros pasos con imágenes digitales

Tags: Histórico
Conozca los ajustes básicos de imagen y la mejor forma de almacenar sus fotografías
David R. Vidal y M. Emmanuel.
Tanto el profesional que trabaja día a día con imágenes digitales, como el aficionado que acaba de comprarse una cámara digital y vuelve de sus vacaciones con docenas de fotografías, se encuentran con que necesitan algún sistema para abordar de una forma coherente todo este volumen de información.

Aunque no existe una solución única, sí se pueden dar varios consejos que resultarán de utilidad a la mayoría de los usuarios. La problemática se puede acotar en tres partes diferenciadas: el pre-proceso de las imágenes; una vez las volcamos de su origen, el sistema de almacenamiento y; finalmente, el sistema de rápido acceso, que pasa por la creación de un catálogo.
Las aplicaciones a utilizar para procesar las fotografías pasan por las preferencias y necesidades de cada usuario. El mercado nos ofrece un amplio surtido, que va desde aplicaciones shareware de muy bajo coste hasta otras con precios muy elevados. En el artículo se ponen ejemplos con algunas de estas aplicaciones, pero siempre teniendo en cuenta que las acciones realizadas son repetibles, con mayor o menor facilidad o prestaciones, en la mayoría de los programas de edición y retoque fotográficos.

Obtención de imágenes
Las fotografías pueden tener un origen externo, al ser adquiridas a terceros, ya sea de forma comercial o no. Ciertos programas ya vienen con un conjunto más o menos completo de imágenes, constituido por uno o varios CD-ROM, pero además existen diversas empresas en Internet que se dedican a la comercialización de fotografías online. También pueden tener un origen propio, gracias al empleo, por lo general, de cámaras digitales y escáneres. En este caso, un retoque preliminar suele ser muy aconsejable.
La mayoría de las cámaras digitales graban sus imágenes en formato JPEG, que es un estándar muy popular y permite realizar una excelente compresión de la imagen: gran ahorro de espacio frente a una pequeña pérdida de calidad. El tamaño en píxeles de la fotografía dependerá del destino de la misma y, obviamente, de la capacidad de la cámara. Aunque resoluciones altas siempre son más deseables, en ocasiones tenemos limitaciones establecidas que no podemos superar (memoria, sensor, etc...). Pero lo que sí podemos hacer, si la cámara lo permite, es establecer una compresión baja a la hora de almacenar las imágenes. Esto se consigue variando los ajustes, incrementando un parámetro denominado, según el modelo, calidad, definición, sharpness, o algo similar.
En cuanto los escáneres, la resolución de exploración que empleemos debe ser acorde con la calidad de la imagen impresa. Así, fotografías de revistas rara vez soportan resoluciones en color a partir de 300 ppp (puntos/píxeles por pulgada), toda vez que un aumento de esta resolución se traduce en un aumento de ruido y del granulado propio de las rosetas de cuatricromía.
En general, las fotografías en soporte papel no suelen necesitar más allá de 600 ppp. Por el contrario, la exploración de una diapositiva o negativo, donde el soporte es una película, necesita resoluciones entre 2.000 y 3.000 ppp.

Tratamiento básico
Antes de traspasar las imágenes a nuestro archivo digital, deben mejorarse en lo posible. Esto es especialmente importante en aquellos formatos con pérdidas, como el citado JPEG, debido a que sucesivas grabaciones irán incrementando estas pérdidas.
Los ajustes más comunes son el brillo y contraste de la fotografía. Incluso cuando sean correctos, siempre se puede matizar algo la curva lumínica obteniendo un equilibrio entre la naturalidad de la imagen y un contraste forzado.
Si utilizamos, por ejemplo, Adobe Photoshop 6, un método sencillo y eficaz es utilizar niveles con el fin de garantizar las iluminaciones, sombras y medios tonos. Mediante la opción de menú ImagenAjustarNiveles se nos presenta una ventana donde, bien eligiendo un punto blanco y otro negro, bien ajustando directamente en las barras de nivel, conseguimos la apariencia más natural. La opción de Niveles automáticos hace que la aplicación busque los valores óptimos, pero en la mayoría de los casos la imagen va a quedar demasiado contrastada, falseando los colores y perdiendo naturalidad. También podría ocurrir que el equilibrio de color esté desajustado, teniendo que actuar, dentro de la ventana de niveles, con la herramienta Cuentagotas de color gris, escribiendo el valor de color que le asignaríamos al gris neutro.
Todas las aplicaciones de retoque fotográfico tienen métodos similares, muchos de ellos con un histograma como protagonista principal. Se trata de un diagrama de barras horizontales que permite ver el rango tonal de una imagen, para lo cual registra los valores de brillo de los píxeles de una imagen en una escala de 0 (oscuro) a, normalmente, 255 (claro). La parte izquierda del histograma representa las sombras de una imagen, la central representa los medios tonos y la parte derecha representa los resaltes. La altura de los valores indica el número de píxeles que hay en cada nivel de brillo. Por ejemplo, un gran número de píxeles en sombra (es decir, parte izquierda del histograma) indica la presencia de detalle en las áreas oscuras de una imagen. Cuando se ajusta el color y tono de una imagen pueden aparecer detalles ocultos, así como mejorarse la calidad de la imagen.
Un método más perfecto todavía consiste en utilizar curvas de nivel, pero es necesario que tengamos cierta experiencia, al ser herramientas cuya utilización práctica es más compleja. Así, en Corel PhotoPaint 10, mediante la opción de ImagenAjustesCurva Tonal observamos un gráfico donde los valores individuales de píxel se distribuyen a lo largo de una curva de respuesta y que representa el equilibrio entre sombras, medios tonos y resaltes. La idea es detectar un área con problemas e intentar corregirla con la curva de respuesta añadiendo nodos para líneas, ya sean rectas o curvas.
Si la fotografía tiene otros defectos -polvo, arañazos, tramados muaré, etc...- podemos utilizar las herramientas de la propia aplicación para corregirlos lo mejor posible. Aunque el retoque manual siempre acaba figurando entre las opciones más utilizadas, no hay que desdeñar lo que las aplicaciones nos ofrecen. Por ejemplo, Paint Shop Pro 7 ofrece un excelente filtro de “Suprimir Ojos Rojos”, que elimina con facilidad el efecto de ojos rojos causado por el flash cuando no tomamos las debidas precauciones. Incluso, unas características adicionales de este filtro consisten en cambiar el color del iris, cuando no existe el fenómeno citado, o bien poder trabajar con ojos de animales, que suelen aparecer con pupilas brillantes ante el efecto del flash.
Una última consideración antes de grabar la imagen a disco, orientada al ahorro de espacio, es recortar sólo aquellas partes de interés. Asimismo, si la imagen se aprecia algo borrosa o difuminada, tal vez su resolución sea superior a la calidad que aporta. Reducir el tamaño de aquellas imágenes que no presenten la calidad suficiente podía considerarse el último paso del proceso básico.

Formatos más comunes
Las imágenes pueden almacenarse en una gran multitud de formatos, algunos de los cuales tienen unas ventajas inherentes mientras que otros simplemente son formatos específicos de un programa de edición. Estos últimos suelen guar

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