| Artículos | 01 JUN 2001

Primera luz del GTC

Tags: Histórico
José Mª Fernández Rúa.
El Gran Telescopio de Canarias podrá captar y analizar la luz emitida por las primeras galaxias, que surgieron pocos millones de años después de la gran explosión que originó el Universo.

El primer proyecto de gran ciencia que lidera España se convertirá en una realidad dentro de dos años. El Gran Telescopio de Canarias (GTC) será una infraestructura emblemática y punto de referencia mundial de la astronomía. Atrás quedan años de intensos trabajos protagonizados por el Instituto de Astrofísica de Canarias, hasta que en abril de 1998 el Gobierno despejaba las incertidumbres al aprobar su construcción, valorada ahora en quince mil millones de pesetas.
Este ingenio competirá con los mayores telescopios del mundo, como los gemelos «Keck», situados en Hawai. Al igual que los norteamericanos, el GTC tendrá un sistema óptico con un espejo primario formado por treinta y seis segmentos hexagonales. Al interactuar unos con otros, formarán una superficie colectora de luz de diez metros de diámetro y un total de quince toneladas de vitrocerámica que deberá presentar una superficie perfectamente lisa, con un margen de desviación de sólo un centímetro de micra.
Los expertos señalan que si este espejo tuviera, por ejemplo, la superficie del territorio español, no podría tener una desviación en su superficie de más de un milímetro. Pero la capacidad de resolución deseada sólo se conseguirá si, además, el espejo primario está alineado perfectamente con uno secundario, de un metro y veinte centímetros de diámetro. Las posibles deformaciones en el espejo, causadas por cambios de temperatura o por tensiones mecánicas de su estructura, serán corregidas con ayuda de avanzadas tecnologías de óptica activa, mientras que las adaptativas eliminarán los problemas que se deriven de las turbulencias atmosféricas. Todo ello será posible con ayuda de programas informáticos, especialmente diseñados para evitar cualquier problema que se vaya presentando. Así, mientras que el mecanismo de soporte del observatorio estadounidense Keck es manual, el Gran Telescopio de Canarias será automático por ordenador. Dispondrá de un sistema de guiado más inteligente, con el que los astrofísicos podrán comprobar el estado del sistema óptico en tiempo real y el foco podrá cambiarse en escasos minutos. Con ello, las observaciones con el GTC serán más flexibles que con el Keck, y tendrá capacidad para observar las galaxias formadas pocos millones de años después de la gran explosión. El objetivo es resolver el misterio de si surgieron primero las estrellas o las galaxias.
Según las previsiones actuales, el Gran Telescopio de Canarias tendrá instalados en enero de 2004 sus primeros instrumentos científicos. Se trata de la cámara Osiris, en fase de diseño y liderada por especialistas del Instituto de Astrofísica de Canarias, y la cámara infrarroja Canarycam, cuyo diseño dirige un equipo de expertos de la Universidad de Florida. En teoría, con Osiris, que operará en el rango invisible, será posible captar visualmente los objetos de luz más débil en el Universo y, de esta forma, analizar sus características con ayuda de espectroscopia de baja resolución.
Por su parte, con el Canarycam se podrá observar en el infrarrojo térmico objetos cósmicos muy fríos que no pueden captarse en el infrarrojo cercano ni en el rango visible. Se trata de una herramienta muy potente que tendrá capacidad de descubrir planetas fuera del Sistema Solar, así como otros objetos subestelares muy fríos, sin combustión interna y masa pequeña, como las enanas marrones. Mientras se van cumpliendo las distintas fases de su construcción en la isla de La Palma, se suceden las negociaciones para encontrar socios que financien el 30 por ciento del coste del telescopio, ya que España participa con el 70 por ciento restante. Cuando el Gran Telescopio de Canarias empiece a producir ciencia, nuestro país consolidará su liderazgo astronómico, gracias al espejo de diez metros de diámetro que se convertirá en un ojo equivalente a la suma de cuatro millones de pupilas humanas y con capacidad para captar la luz de los confines más remotos del Universo.

José Mª Fernandez-Rúa es Periodista, Jefe del Departamento de Ciencias del diario ABC y Miembro de la Academia de Ciencias de Nueva York.

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