| Artículos | 01 ABR 1999

Primera edición de los Premios Dealer World para el Canal de Distribución

Tags: Histórico
Los intentos de las compañías por llegar a todos los rincones posibles no cesan. Uno de estos fue el PC Theatre. La idea es sencilla: tener la televisión y el PC integrados, sustituyéndo el monitor convencional por una televisión que nos permita, no sólo visualizar el contenido del ordenador sino ver la televisión. Si además añadimos un teclado inalámbrico y un sistema de sonido, más o menos completo, tendremos el PC Theatre. Ese fue el primer intento que se hizo allá por el año 1997 y no tuvo ningún éxito. Muchos de los fabricantes que apostaron por esa tecnología ya la han abandonado. No es para menos, pues ¿alguien se imagina escribiendo una carta en Word desde el sofá del salón?. La idea quizás no sea mala, pero seguramente sin pasar mucho tiempo las ópticas verían como se incrementan sus ingresos por poner lentes a todos aquellos que utilizan el PC Theatre como un PC convencional.

Estado actual
Hoy nos encontramos con dos escenarios distintos. Por un lado los que llaman PC Theatre a cualquier equipo que incluya una simple VGA con salida a televisión, una tarjeta de sonido con un buen conjunto de altavoces y un DVD. Quienes hacen esto están distorsionando la realidad, ya que, aunque es cierto que se trata de un PC híbrido (PC/TV) no deja de ser un PC multimedia convencional con el añadido de poder mal ver la pantalla del ordenador en la televisión. Las tarjetas de vídeo que poseen salida para televisión no soportan una frecuencia de refresco superior a 50 Hz cuando se está en modo TV (lo habitual es trabajar entre 75 y 100 Hz), que por otro lado es la que utilizan los televisores en España. Además, hay que sumar que lo habitual es que sólo se puedan visualizar imágenes con una resolución máxima de 800x600. Si tenemos un ordenador sin monitor y cuya única salida es la televisión, el trabajo habitual con el PC será irrealizable. Por eso, lo normal es que el PC cuente con su propio monitor. Sin embargo, cuando se trabaja en modo TV, tanto el monitor como el televisor han de tener la misma resolución y frecuencia de refresco. Trabajando bajo estas condiciones únicamente es recomendable ver la salida del ordenador por la televisión, ya que si fijamos la mirada en el monitor del ordenador podremos ver cómo los 50 Hz de trabajo hacen parpadear lo que se ve y la vista no es capaz de aguantar más de unos minutos. Por lo tanto, esta solución llamada PC Theatre no es más que un argumento de venta que en realidad no conserva el espíritu original, que pretendía conseguir máxima calidad en la salida a televisión y visualización de los contenidos del ordenador.
La solución PC Theatre con mayores prestaciones a las que originalmente se pensaron existe aunque, evidentemente, no al precio de un PC multimedia. Este es precisamente el segundo escenario que encontramos actualmente.

El cine en casa
Los más vanguardistas cuando se refieren a un PC Theatre en realidad se están refiriendo a un Home Theatre que utiliza un PC para coordinar todos los dispositivos. El Home Theatre es la unión de un monitor panorámico de gran formato acompañado de un equipo de sonido Dolby Surround y un reproductor de DVD-Vídeo. Con este equipamiento podríamos simular en casa una minisala de cine de alta calidad tanto en imagen como en sonido. Sin embargo, no sólo es necesario contar con un lugar apropiado dentro de la casa para ubicar todos los dispositivos, sino que además, este tipo de soluciones parten del millón de pesetas como coste más bajo, pudiendo ir añadiendo módulos extra que incrementarían proporcionalmente el precio del minicine. Si a esto le añadimos la posibilidad de conectar un PC para controlar de algún modo todos los dispositivos que intervienen en la sala, tendríamos el PC Theatre más vanguardista y el que, sin ninguna duda, podría sacar todo el rendimiento tanto al reproductor de DVD como al equipo de sonido y calidad de la imagen.
El mercado actualmente está lejos de demandar soluciones de este tipo ya que, además de un coste que sobrepasa lo razonable para un equipamiento doméstico, hay que añadir el espacio que se requiere para simular las mejores condiciones de audio e imagen. Por eso, muy pocos en la actualidad se están planteando una solución Home Theatre y, mucho menos, un PC Theatre en su extensión máxima.

¿Cómo autoinstalar un PC Theatre?
Si nos quedamos con la primera idea, donde se pretende convertir un PC multimedia convencional en un PC Theatre, la pregunta salta instantáneamente: ¿qué se necesitaría añadir a un PC convencional para poder tener características de PC Theatre?. Como ya hemos comentado al principio, esta arquitectura de PC Theatre no es la ideal, pero es la única viable hoy en día. Para su instalación lo primero que debemos hacer es buscar una tarjeta de vídeo que posea salida a televisión. Actualmente son muchos los fabricantes que ya poseen soluciones de este tipo (vea el recuadro adjunto), introduciendo en la misma tarjeta de vídeo un conector que permite enviar la señal a una televisión convencional (normalmente mediante un euroconector). El precio de estas tarjetas no es muy elevado y, por poco más de diez mil pesetas nos podemos hacer con una de ellas. Su instalación es exactamente igual que la de cualquier otra tarjeta de vídeo, pues la única diferencia es que en el panel posterior tenemos un conector más que nos permitirá llevar un cable hasta el televisor. Windows la reconocerá automáticamente y después de instalar los controladores podremos ver en la TV (además de en el monitor) la imagen que envía el ordenador.
Sin embargo, las prestaciones de este tipo de tarjetas suelen ser muy elevadas. Esto quiere decir que nos aportan altas resoluciones con grandes frecuencias de refresco que son ideales para trabajar con monitores de ordenador de alta calidad. Sin embargo, para poder enviar la señal a la televisión, obligatoriamente hay que disminuir las prestaciones de visualización en el ordenador, pues lo máximo que podremos ver serán 800x600 pixeles y una frecuencia de refresco máxima de 50 Hz. Los 800x600 pixeles no tienen mucha importancia si se está trabajando con un monitor de 14 ó 15 pulgadas, pues es la resolución ideal para este tipo de monitores. Sin embargo, si se trabaja con ótros más grandes (17 ó 19 pulgadas), la cosa cambia, pues a esa resolución estaremos desaprovechando claramente las prestaciones del monitor. Pero el mayor inconveniente son los 50 Hz. Esta cifra lo que en realidad significa es que el contenido de la pantalla se “redibuja” 50 veces cada segundo. En un monitor de ordenador convencional la frecuencia de refresco más baja suele ser 60 Hz, cuando lo habitual está entre 75 y 100 Hz. La experiencia dicta que, a 50 Hz, el ojo nota mucho el parpadeo de la imagen en el monitor del ordenador (no se nota tanto en la televisión). Eso quiere decir que el cansancio que esa velocidad produce en los ojos es muy elevado con respecto a frecuencias superiores. 60 Hz sigue siendo una frecuencia de refresco aún baja y no recomendable para trabajar con el ordenador. Sin embargo, a partir de los 75-80 Hz la cosa cambia y los ojos prácticamente no notan el parpadeo de la imagen, siendo las recomendables para trabajar (puede ver a qué frecuencia de refresco está trabajando su ordenador sin más que ir al Panel del ControlPantallaConfiguraciónAvanzada

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