| Artículos | 01 ENE 2010

PowerShell (Primera parte)

Tags: Histórico
Revivir DOS en Windows
Juan Blázquez.
La gestión de sistemas ha dejado de ser una tarea sencilla por la complejidad de las actuales infraestructuras y servicios informáticos. Los administradores sólo pueden abordar su trabajo con herramientas potentes y flexibles de las que carecia la plataforma Windows hasta la aparición de PowerShell. una nueva consola de gestión de microsoft que promete hacer más fácil y eficaz la gestión de esta plataforma.

No cabe duda de que el día a día de los administradores y técnicos de sistemas está condicionado por la resolución de problemas que se presentan de forma imprevista. Sin embargo, ésta es sólo una parte del trabajo que se ha de realizar para mantener las infraestructuras y servicios en óptimo funcionamiento. Obtener información sobre el funcionamiento de los equipos, ajustar mejorando los parámetros de su configuración y adaptar los recursos a la carga de trabajo, es realmente la tarea más importante y la menos agradecida por parte de los usuarios, que sólo reparan en los técnicos informáticos, cuando “algo” deja de funcionar. Unas tareas que, por distintos motivos, como presupuesto, propósito de los programas disponibles o necesidades puntuales, no siempre se puede realizar, con programas gráficos, a golpe de ratón. Cualquier administrador en Windows, en alguna ocasión, seguro que se ha visto obligado a abrir la consola CMD e introducir comandos para realizar alguna tarea que no era viable efectuar por otros medios. Han tenido que recurrir a instrucciones en Shell.
Shell, caparazón en inglés, no es otra cosa que una interfaz con la que comunicarse directamente con el sistema operativo de un ordenador, bien en local, bien en remoto, para obtener información sobre su funcionamiento, modificar su configuración o arrancar/parar procesos. Su nombre deriva de la idea de utilizar un programa con instrucciones concretas con el que interactuar directamente con el sistema operativo, “meterse en su concha” para controlar el funcionamiento del ordenador. Hasta llegada de Windows, exceptuando Mac OS, la interfaz de programas y Shell eran en modo texto. El modo gráfico de las ventanas pronto se convirtió en la interfaz de usuario por excelencia, y la comodidad y sencillez de su uso también se extendió a las herramientas de administración para alivio, sobre todo, de administradores noveles y técnicos no dedicados en exclusiva a sistemas. No ocurrió lo mismo para los administradores con otras inquietudes y necesidades, porque las operaciones básicas de gestión que permite una interfaz gráfica, rápidamente se quedan pequeñas y supone una frustrante limitación para tener un control más exacto sobre los equipos. Cortapisa sólo superable con programas gráficos de terceros especializados, o mediante una consola de línea de comandos del propio sistema operativo, lo que se ha dado en denominar CLI, Command Line Interfaz, Interfaz de Línea de Comandos.
Mientras que en otros sistemas operativos la Shell proporciona un medio potente y ágil para gestionar cualquier aspecto del funcionamiento del ordenador, en Windows no se le ha dado la suficiente importancia y Microsoft sólo ha ido aportando soluciones parciales e incompletas para esta necesidad evidente y, en la práctica, sólo ha conseguido configurar un entorno de gestión hetereogéneo y confuso por consola, y las posibilidades reales de gestión dependen más del ingenio y voluntad del administrador que en las propios medios del sistema operativo.
CMD, Windows Scripting Host, .NET o WMI, son algunas de las tecnologías, conceptos y técnicas que explotan en la pantalla de cualquier administrador, a poco que se interese por ahondar en las posibilidades de su sistema para hacer un trabajo honroso. No es aventurado indicar que las confusas oportunidades de gestión de Windows son una de las principales causas por las que otros sistemas operativos tienen mejor reputación y predicamento entre los administradores de sistemas con mayor experiencia y capacitación. En estas circunstancias es donde aparece Windows Power–Shell 1.0, como la herramienta con la que se intenta poner remedio a la precariedad en la que se mueven, en muchos sistemas, los administradores de equipos Windows. Este nuevo Shell aspira a ser el punto de confluencia de las distintas herramientas y tecnología que Microsoft ha ido desarrollando en las distintas ediciones de Windows. Plantea una consola de gestión en la que tienen cabida un nuevo conjunto de instrucciones mejorado que pueden utilizarse en línea de comandos interactivamente o como scripts o archivos por lotes, que se apoyan en el entorno de objetos COM y .NET Framework para su funcionamiento.
El nombre que Microsoft ha elegido para esta herramienta, la define clara y concisamente. Windows PowerShell es la CLI incorporada al sistema operativo más potente de las que hasta ahora ha tenido la familia de sistemas operativos Windows en cualquiera de sus ediciones. Inspirada en el funcionamiento y filosofía de uso de las Shell de otros sistemas operativos más respetados en este tipo de interfaz, presenta mejoras y novedades sustanciales sobre las capacidades actuales de los comandos con los que el operador puede interactuar con el ordenador, el famoso “símbolo del sistema”. Novedosa en capacidad y planteamiento, la aparición de esta herramienta no supone la ruptura con las anteriores utilidades, y adoptar PowerShell como herramienta de gestión de referencia, no implica desechar la experiencia adquirida y el trabajo ya realizado, scripts, con las herramientas tradicionales de Windows, como cmd o Windows Scripting Host. Sólo implica un cambio de filosofía, de “chip”, y el aprendizaje de un nuevo modo de interactuar con el sistema operativo. A poco interés que se ponga en aproximarse a esta nueva utilidad, pronto se descubren las facilidades y potencia que ofrece, dejando atisbar rápidamente sencillas fórmulas con las que superar limitaciones proverbiales y homogeneizar ese difuso entorno de gestión que cada cual tiene que apañarse por sus medios.

Requisitos e instalación
PowerShell aparece de forma consistente con las últimas versiones de sistemas operativos de Microsoft, pero esta circunstancia no representa ningún condicionante para que pueda ser utilizado en otras plataformas Windows. De hecho, puede ser empleado con Windows XP con SP2 y en Windows Server 2003 si está actualizado con el Service Pack 1, Windows Vista y, por supuesto, en Windows Server 2008. Es imperativo, eso sí, contar en el sistema operativo con Microsoft .NET Framework, al menos con la versión 2.0. Es, por tanto, obligada la visita al sitio del fabricante para descargar todo lo necesario para instalar esta consola. Los Service Pack, como de costumbre, se encuentran disponibles a través de Microsoft Update.
.NET Framework se puede localizar en http://www.microsoft.com/downloads/details.aspx?familyid=333325FD-AE52-4E35-B531-508D977 D32A6&displaylang=es, donde se puede descargar la versión 3.5. Por su parte, PowerShell 1.0 se encuentra disponible en http://www.microsoft.com/windowsserver2003/technologies/management/powerShell/default.mspx. desde donde se puede buscar la versión en la plataforma e idioma que haya lugar. Entre los lenguajes disponibles, está el castellano. Todos los componentes son d

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