| Noticias | 22 AGO 2007

Portátil con carcasa biodegradable

El respeto por el medio ambiente es una preocupación creciente entre fabricantes y usuarios de tecnología. Pues bien, la compañía Fujitsu ha anunciado la comercialización de un ordenador portátil cuyo chasis es biodegradable.
Arantxa Herranz
Esta carcasa está fabricada con plástico procedente de la harina de maíz, frente a los tradicionales, cuyo origen está en materiales no renovables, como el petróleo, carbón o gas natural.

Los plásticos biodegradables están, además, hechos con materiales que proceden de plantas y que están disponibles desde hace muchos años. Sin embargo, debido a su alto coste, nunca han reemplazado a los plásticos menos ecológicos en el sector tecnológico.

De momento, el portátil biodegradable de Fujitsu, comercializado bajo la marca LifeBook, sólo está disponible en Japón y, aunque es cierto que el plástico basado en harina de maíz es más caro que el que tradicionalmente se usa para la fabricación de los PC, también es verdad que conlleva un 15 por ciento menos de emisiones de carbono.

Este almidón es un polímero natural y un hidrato de carbono producido por plantas durante la fotosíntesis. Las planteas de cereales y tubérculos suelen contener una gran cantidad de almidón, que puede ser procesado para fabricar los bioplásticos.

Sin embargo, son solubles en el agua, por lo que los productos fabricados con ellos pueden hincharse o deformarse cuando son expuestos a la humedad. No obstante, esta condición puede modificarse alterando el almidón en un polímero diferente. Por ejemplo, cuando el almidón proviene de maíz, patatas o trigo, un micro organismo lo transforma en ácido láctico, que puede ser tratado de manera química para provocar que las moléculas de ácido láctico se unan a grandes cadenas de polímeros, que se pegan unas a otras formando un plástico llamado polylactide (PLA).

PLA ha sido comercializado desde 1990 y se utiliza para pucheros o pañales desechables, así como para implantes médicos. Sin embargo, PLA es bastante más caro que los plásticos convencionales y, por tanto, no ha sido tan ampliamente aceptado.

No es la primera vez que Fujtisu utiliza este plástico de harina de maíz en sus productos. De hecho, ya existen teléfonos móviles y terminales puntos de venta realizados con este material. El reto es que, una vez que se ha terminado el ciclo de vida de estos dispositivos, la carcasa pueda dejarse en un vertedero porque, al cabo de unos meses, se acabará descomponiendo, cosa que no ocurre con plásticos convencionales, que tardan años en desintegrarse.

 

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