| Artículos | 01 OCT 2006

"Póngame un portátil, por favor"

Tags: Histórico
Isla Ramos.
Sin duda, uno de los hechos más relevantes que han marcado el sector de las Tecnologías de la Información a nivel mundial en los últimos años ha sido el boom del mercado portátil. Curiosamente, en España este producto ha tenido una acogida excepcional, experimentando un crecimiento espectacular. Sin embargo, este fenómeno se ha producido en nuestro país de forma un tanto peculiar; y es que, sorprendentemente, ha sido el usuario doméstico el que ha disparado las ventas de un producto en principio asociado al entorno profesional.

Este hecho tuvo una consecuencia muy positiva, ya que dinamizó el mercado de ordenadores personales, ya maduro, con unos crecimientos que no se registraban en el sector desde hacía tiempo. Pero también creó un marco un tanto confuso en el que el comprador percibía el portátil como una única categoría de producto, sin tener en consideración aspectos críticos de este tipo de equipos, como la resistencia, el tamaño, el peso, la autonomía o las posibilidades de conectividad.
Así pues, el segmento portátil inició un camino anticipado hacia una comoditización que no se correspondía con esta tipología de productos, lo que ha impedido el desarrollo pleno de este segmento en cuanto a la amplitud y diversidad de la oferta, quedando anclado en el segmento más básico. Y en este sentido, los fabricantes también tenemos parte de responsabilidad, unos por no haber querido y otros por no haber sabido transmitir al mercado las diferencias entre las distintas categorías de portátiles y las características fundamentales a tener en cuenta según las necesidades concretas del usuario.
Lo cierto es que se han vendido un gran número de portátiles, y que esta tendencia continua en la actualidad con crecimientos que prácticamente equiparan las ventas de portátiles a las de PC de sobremesa, pero no es menos cierto que esta situación de partida ha condicionado el posterior desarrollo del mercado. La comercialización de equipos que, bajo la denominación común de “portátil”, ofrecían una calidad muy dispar y en muchas ocasiones centraban su argumento de venta exclusivamente en el precio, generó cierta frustración en los usuarios, que no vieron cubiertas sus expectativas.
En algunos casos esta situación derivó en cierta desconfianza, que el sector ha tenido que remontar. Con el impulso de todos se está consiguiendo y, de hecho, durante este año ya se ha apreciado una evolución significativa en este segmento con el lanzamiento de nuevos equipos portátiles dirigidos a perfiles de usuarios muy diversos, como portátiles de 15” para sustituir al PC de sobremesa, ultraligeros, equipos con pantalla panorámica y funciones multimedia, ultracompactos con dispositivo óptico integrado, nuevos modelos de tablets, etc.
La ampliación de la oferta está teniendo como consecuencia una progresiva segmentación del mercado portátil, lo que le facilita mucho las cosas al consumidor, que está empezando a tener en consideración otra serie de factores en su decisión de compra. Esta evolución está siendo positiva para el consumidor –que tiene más claros los criterios de compra y dispone de una oferta que se ajusta a sus necesidades- y también ayuda a los fabricantes a posicionarse en el mercado y diferenciar sus productos.
Cada vez escuchamos a menos consumidores pronunciar la frase “buenos días, quería un portátil” y ya están empezando a preguntar por “un portátil ligero y resistente para viajar”, “un portátil potente y con mucha autonomía para trabajar”, “un portátil con pantalla panorámica para tener en casa”, y esto sin duda es buena señal. No obstante, todavía queda mucho camino por recorrer, y llama la atención que se siga manteniendo la tradicional división entre portátiles profesionales y de consumo, cuando este mercado se ha diversificado de forma notable y en estos momentos podríamos distinguir varias categorías de producto claramente diferenciadas, no sólo por el tipo de usuario sino también por sus criterios de compra.
A mi modo de ver, hay cuatro puntos clave que permitirán darle el empujón definitivo a este sector para que evolucione en la dirección adecuada: innovación, calidad, facilidad de uso y un modelo de negocio adaptado a las necesidades de los clientes.
Aunque parezca obvio, la calidad es un aspecto fundamental, más aún cuando hablamos de ordenadores portátiles, ya que se trata de equipos que se desplazan con nosotros y están más expuestos a percances. La calidad se refleja tanto en los materiales de fabricación como en el diseño interno y externo, en el servicio y en otros elementos como sistemas de protección que garanticen la seguridad de la información, eviten el calentamiento de los equipos y optimicen su autonomía.
La innovación no consiste únicamente en incorporar el último procesador o más memoria en los equipos (eso ya es un estándar del mercado), sino en eliminar barreras en el uso de la tecnología, lo que en denominados “informática sin problemas”. Este concepto comprende multitud de aspectos, desde evitar tener que teclear contraseñas para acceder de forma segura a las distintas aplicaciones, a poder recuperar toda la información de tu ordenador de forma rápida y sencilla tras un fallo del sistema. En conclusión, se trata de poner al alcance del usuario una herramienta de productividad que le permita ser más eficiente, pero sin que tenga que interactuar con la complejidad de la tecnología. Pero la innovación no sólo se refiere a los productos, también a los procesos. Es importante dedicar recursos a investigar cómo optimizar todos los eslabones de la cadena de suministro para ser más eficientes, y poder ofrecerle al cliente el mejor producto, al mejor precio, en el menor tiempo posible.
Por último, es necesario un cambio en la aproximación al mercado para crear la oferta a partir de los requerimientos específicos y el perfil de compra de cada tipo de cliente. El crecimiento exponencial del mercado ha llevado a que prime una aproximación en la que los fabricantes definen el producto e intentan llevarlo al mercado del modo más competitivo posible. Sin embargo, es necesario avanzar hacia una aproximación más orientada al usuario: construir la oferta a partir de sus criterios de compra, no sólo en cuanto a especificaciones de producto, sino también teniendo en consideración la utilidad que le quiere dar, cómo llega el producto hasta el cliente, sus preferencias en cuanto al servicio asociado, etc. Esto no se debe interpretar como una comercialización de productos a medida o canales de suministro infinitos, sino que implica la construcción de modelos de negocio que tengan en cuenta los parámetros y las prioridades del propio usuario.
En definitiva, el mercado portátil continúa teniendo un enorme potencial de crecimiento, y su mayor o menor desarrollo dependerá de la capacidad del sector de establecer unas categorías claras de producto según el perfil del usuario, diferenciar su oferta y aportar un valor real al consumidor a través de la calidad y la innovación.


Isla Ramos, directora general de Lenovo España y Portugal

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