| Artículos | 01 DIC 2002

Piratas del celuloide

Tags: Histórico
Copia ilegal de DVD
Francisco J. Pulido.
La organización Motion Picture Association of America (MPAA) y su representante internacional, Motion Picture Association (MPA), estiman que la industria del cine pierde cerca de 3.000 millones de dólares anualmente por culpa de la copia ilegal. La piratería de discos ópticos de aparición reciente se ha convertido en una amenaza terrible para el sector audiovisual, principalmente porque su fabricación es barata y son fáciles de distribuir. La llegada de los DVD grabables podría agravar la situación.

A diferencia de la tradicional piratería analógica, un disco digital pirata tiene una calidad prácticamente igual a la del original. Además, no se necesita más que el equipo adecuado para producir cientos de perfectas copias en un día. Con la llegada de las regrabadoras de DVD al gran público, y la bajada de precios de los soportes, Hollywood tiembla. ¿Cómo se ha producido esta situación?

Historia reciente
A finales de 1999, una de las peores pesadillas para la industria del cine se hacía realidad: una utilidad, denominada DeCSS (Decoder Content Scrambling System) conseguía romper el código de encriptación de los DVD. La aplicación saltó enseguida a miles de páginas en la Red. Con ella se podía guardar una película en el disco duro, con excepción del sistema de encriptación, en formato MPEG. Para ello, sólo se necesitaba un lector de DVD y una cantidad importante de espacio en el disco duro. El artífice de DeCSS fue el joven noruego Jon Johansen, que con el grupo de hackers MoRe pretendía ver en su ordenador con el sistema operativo GNU Linux aquellas películas que sólo se podían disfrutar por medio de los sistemas operativos de Microsoft o Apple. Pese a que Johansen fue llevado a juicio (con veredicto a favor de la industria audiovisual), la posibilidad de saltarse la protección de los DVD originales no fue considerada un problema porque era necesaria una enorme cantidad de CD-ROM para albergar la gran cantidad de MB que requiere una película estándar en DVD.
Sin embargo, poco después dos hackers europeos creaban DivX;-), un sistema de compresión de vídeo basado en el estándar MPEG-4 que permite comprimir una película en DVD en un espacio de unos 650 MB, o lo que es lo mismo, una de las alternativas piratas al DVD que está al alcance de cualquiera que tenga grabadora de CD-ROM.
Se suele decir que DivX;-) es el equivalente a MP3 para la industria del cine. Lo cierto es que en los programas de intercambio de archivos como eDonkey ya se pueden descargar todas las películas imaginables en este formato, en algunos casos antes de que hayan alcanzado el mercado de vídeo. En contra del formato jugaba hasta hace poco el hecho de que sólo podía reproducirse en el ordenador. Sin embargo, ya empiezan a aparecer reproductores que admiten el formato, como DivX-x DP-450 de KISS Technologies. Por si fuera poco, la calidad de sonido de las películas es superior a la copia en VHS y las nuevas versiones del códec, de descarga gratuita en miles de páginas web en todo el mundo, están consiguiendo que las diferencias con los DVD originales se reduzcan.
Existe otro soporte, VCD (Compact Disc Video) que sí admite películas en formato MPEG-1 en los reproductores estándares, pero con calidad VHS. Para acabar de amargar a los magnates de Hollywood existen al menos otros dos procedimientos por los que los usuarios pueden ver en su hogar los estrenos más taquilleros incluso antes de su estreno en cines. El primero son los screeners, copias promocionales de la película que se mandan a la distribuidora y que se filtran por medio de los propios empleados de la compañía. Por su parte, los cams (también llamados Telesync) son películas grabadas con videocámara en la sala de proyección.

¿Me haces una copia?
Todos estos fenómenos han llevado a que la industria audiovisual haya claudicado ante un fenómeno que venía retrasando desde hace algún tiempo: el DVD grabable y regrabable, que permiten copias exactas de los DVD originales.
En realidad, desde que apareció por primera vez el DVD (Digital Versatile Disc) la industria sabía perfectamente que se podían desarrollar soportes en los que el usuario pudiera grabar, una o varias veces, datos. Sin embargo, no fue hasta 1998 cuando se introdujeron las primeras grabadoras de DVD. Fue Pioneer quien introdujo el formato de DVD-R (sólo se podía escribir en el soporte una vez), que no fue aceptado por el DVD Forum hasta dos años después, por el miedo precisamente a la piratería. Aunque en un principio su capacidad era de 3,95 GB, aumentó hasta 4,7. Fue el antecedente de las regrabadoras de DVD, que vendrían poco después.
En la actualidad existen tres formatos de DVD regrabable: DVD-RAM, DVD-RW y DVD+RW. El primero, a cargo de Panasonic, Hitachi y Toshiba, apareció en 1998, pero cuenta con la desventaja de que sus discos sólo pueden leerse en lectores de estas marcas, o de fabricantes que presten apoyo al estándar. El DVD+RW, con el apoyo de compañías como Hewlett-Packard, MCC/Verbatim, Philips, Ricoh, Sony, Thomson o Yamaha, es el único hasta la fecha que presenta compatibilidad con la mayoría de los reproductores de DVD de uso doméstico. Por su parte, DVD-RW es el formato más común, y precisamente por ello cuenta con el apoyo del DVD Forum. Aunque las distintas regrabadoras admitan unos u otros formatos en función de los fabricantes que las apoyan, lo cierto es que todo parece apuntar a la compatibilidad entre formatos en el futuro.
El proceso parece ser imparable, puesto que las grabadoras y regrabadoras de DVD para uso doméstico están bajando de precio (unos 250 euros), mientras que los soportes, que antes tenían precios prohibitivos, se está empezando a encontrar a un coste razonable. Un DVD-R se puede comprar ya por menos de 3 euros, mientras que el formato más caro, DVD-RW, no llega a 8 euros. Al tiempo, son frecuentes los anuncios de equipos informáticos que incorporan unidad grabadora de DVD como reclamo.
Extrañamente, Hollywood no se muestra demasiado preocupado ante la posibilidad de que los usuarios que “tuestan” millones de CD de audio al año utilicen los nuevos dispositivos para copiar películas. Según Scott Dinsdale, vicepresidente ejecutivo de estrategia digital de la MPAA, “la razón de que no estemos demasiado intranquilos por el asunto se debe a que nos pasamos una gran cantidad de tiempo en foros con gente que ofrece estos productos y comprobamos la reacción de los usuarios”. Por ejemplo, los nuevos notebooks de Toshiba y Sony, además del Titanium PowerBook de Apple, disponen de unidad de DVD-R. Las unidades de DVD que incorporan estos equipos son diferentes de aquellas que se utilizan para copiar películas en cantidades industriales, y no están habilitados para hacer copias bit a bit de las mismas. La mayoría de los lanzamientos vienen en soporte de discos de láser dual, que son imposibles de duplicar utilizando las unidades de DVD-R que se venden a los consumidores. En otras palabras, según Dinsdale “muchos usuarios domésticos que compren equipos con regrabadoras de DVD pensando que podrán copiar películas, se verán muy desilusionados.”

A grandes males...
Para evitar la piratería en soporte DVD, desde el momento de su creación se implantó un sistema de protección específico. Tanto los reproductores como los discos contaban con un código regional qu

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