| Artículos | 01 JUL 1997

Pantallas planas LCD

Tags: Histórico
EIZO FlexScan 23, Fujitsu ErgoPro x140f, Hitachi DT3130E, NEC LCD300, Panasonic PanaFlat LC40, Philips 4500AX y Sony LMD-1041

Tienen un tamaño y un peso muy reducidos y han mejorado mucho su ángulo de visualización. Las pantallas de cristal líquido abandonan el mundo de los portátiles y empiezan a competir con los monitores de sobremesa con tubo de rayos catódicos.

Hace años que se inventó el tubo de rayos catódicos que se viene empleando en televisores y ordenadores (la parte trasera habitual en nuestro monitor y TV). Con la aparición de los primeros ordenadores portátiles el tubo de rayos catódicos se mostró claramente insuficiente, debido a su gran volumen y peso. Pronto aparecieron las primeras pantallas LCD que evolucionaron de forma relativamente rápida hasta la situación actual. Las antiguas LCD de doble barrido (DSTN) van siendo sustituidas por las más modernas TFT, también llamados de matriz activa. Las pantallas de última generación han superado una de sus principales limitaciones: el ángulo de visualización. Esto ha hecho posible que se empiecen a utilizar para monitores de sobremesa, con la gran ventaja de reducir enormemente el espacio ocupado.

Ventajas y desventajas

Como ya sabrán nuestros lectores, el tubo de rayos catódicos se basa en un recipiente de vidrio al que se le hace el vacío. En su parte posterior se encuentra el cañón de electrones, un dispositivo que es capaz de emitir haces de electrones y acelerarlos para que puedan impactar en el frontal del recipiente: la pantalla. La parte interior de la pantalla esta recubierta de sustancias fosforescentes que brillan cuando un electrón choca contra ellas. Además, en la parte exterior se deben colocar unas grandes bobinas deflectoras, encargadas de dirigir el rayo de electrones hacia la parte de la pantalla que corresponda. Los principales problemas, de tipo constructivo, de estos monitores son el enfoque y la convergencia de haces. El problema de la convergencia esta motivado por el uso de tres rayos (Rojo, Verde y Azul) que, combinados, generan todo el espectro cromático. Cuando se pretende generar un punto blanco, los tres haces deben incidir en el mismo punto, de no ser así, se apreciarán los distintos colores que lo forman y diremos que hay falta de convergencia. Por otra parte, el enfoque debe de ser preciso en cualquier zona de la pantalla, pero no existe la misma distancia entre el cañón de electrones y el centro de la pantalla, que entre dicho cañón y una esquina. Esto motiva que en las esquinas se suela perder nitidez.

Los monitores TFT están compuestos por una matriz de transistores fotoemisores. Estos transistores son unos pequeños componentes semiconductores que emiten luz cuando pasa una corriente por ellos. Sobre los transistores se sitúa el cristal liquido (LCD) que modula cada uno de los puntos, permitiendo que la luz pase en mayor o menor medida. El color de la luz esta determinado por las características constructivas del transistor, por lo que se deben situar tres transistores por cada punto activo, uno por cada color básico. En la práctica se colocan (como puede verse en la figura) uno a continuación del otro en dirección horizontal, quedando primero el rojo, a continuación el verde y por último el azul. Esto provoca un error de apreciación similar al de convergencia de los tubos de rayos catódicos. En realidad no existen haces que tengan que converger, pero siempre habrá una separación horizontal entre los colores básicos igual a un tercio de la distancia entre puntos, que además, será constante en toda la superficie de la pantalla. En la mayoría de las situaciones esto es completamente despreciable, pues a simple vista no se nota. En cuanto al enfoque, tampoco existe el problema, pues todos los puntos tienen las mismas características. De este modo las esquinas de las imágenes proporcionan una calidad difícil de superar por ningún monitor clásico. Pero entonces, ¿son perfectos? Evidentemente, no. Aunque superan muchos de los inconvenientes de los monitores de tubo, a cambio tienen otros problemas. Veamos cuales son.

Debido al hecho de estar formados por puntos luminosos físicamente indisociables, no es posible encender medio pixel. Por lo tanto las imágenes deben tener un número de puntos igual al que tenga la pantalla. Esto quiere decir que un monitor con 1024x768 puntos activos puede representar perfectamente imágenes de estas dimensiones, pero cuando la imagen es menor hay que adoptar una solución de compromiso. Si el número de puntos del monitor es múltiplo entero del número de puntos de la imagen, bastaría con encender varios transistores por cada pixel a representar. En caso de que no sea así, se puede reducir el tamaño de la imagen de manera que sólo se usen los puntos necesarios. Esto es lo que ocurre en muchos ordenadores portátiles, que al bajar la resolución se reduce el tamaño de la imagen. Otra solución es utilizar todos los puntos de la pantalla, interpolando el valor de aquellos que se sitúen entre dos puntos de la imagen. Esto produce problemas de visualización, que se suelen manifestar en forma de sombras o dobles imágenes en algunos caracteres.

Por otra parte, es necesario que exista una sincronización perfecta entre la frecuencia de la tarjeta de vídeo y la frecuencia de reloj que enciende los puntos de la pantalla. De no ser así, aparecerán los mismos efectos que en el caso anterior. Esto se puede asemejar a los defectos de moiré, y es con las tramas de comprobación de moiré como mejor se detecta. Cuando la sincronización no es correcta, aparecen unas bandas verticales fuertemente marcadas. Un correcto ajuste, en el monitor, del reloj y la fase permitirán eliminar este problema.

Sin embargo, el mayor problema de la tecnología TFT es el ángulo de visión correcta que permite. En un portátil, el escaso ángulo se puede convertir en una gran ventaja, pues garantiza la intimidad, permitiendo que sólo la persona que está frente al teclado vea la pantalla. Sin embargo, en un ordenador de sobremesa se suele preferir un ángulo mayor. Estos monitores hacen gala de un ángulo bastante más generoso que la mayoría de las pantallas de los portátiles, aunque las diferencias entre el mejor y el peor en este aspecto son notables. No obstante, hay que tener en cuenta que, debido a su escaso peso (alrededor de 5 Kg), resulta sencillo mover el monitor tantas veces como sea necesario, aunque quizás algo incomodo.

Un punto muy destacable de todos estos monitores es que pueden utilizar una resolución mayor (para el mismo tamaño) que los monitores de tubo. Y esto sin causar perjuicios en la calidad de la imagen. Así, la resolución de 1024 x 768 que habitualmente se recomienda para equipos de 17", se puede emplear sin problemas pantallas de tan sólo 14".

Esto es debido a la ausencia de problemas de enfoque, y al hecho de que, a la máxima resolución, cada pixel esté formado por una triada de transistores.

A cambio, no es demasiado aconsejable utilizarlos a resoluciones inferiores a la máxima, por los problemas que antes comentábamos.

Procedimiento de prueba

Para probar los monitores utilizamos los mismos patrones de test que empleamos en todas las comparativas. Sin embargo, estos test están diseñados para pantallas de tubo de rayos catódicos, por lo que no se adaptan totalmente a los LCD. Así pues, eliminamos pruebas que no tenían sentido, como las de regulación de pantalla, enfoque o convergencia de haces. En su lugar, fueron introducidas pruebas nuevas para verificar características propias de estos equipos, como el ángulo máximo de visión. Otros test nos sirvieron para comprobar efectos distintos para los que fueron diseñados. Por ejemplo, las líneas verticales a la resolución máxima resultaron ser una prueba perfecta para ajustar el reloj y la fase de los puntos, permitiéndonos sincronizarlos con la tarjeta de vídeo sin ningún tipo de duda.

Valoraciones

Para calificar los monitores se han puntuado diferentes aspectos concernientes tant

Contenidos recomendados...

Comentar
Para comentar, es necesario iniciar sesión
Se muestran 0 comentarios
X

Uso de cookies

Esta web utiliza cookies técnicas, de personalización y análisis, propias y de terceros, para facilitarle la navegación de forma anónima y analizar estadísticas del uso de la web. Consideramos que si continúa navegando, acepta su uso. Obtener más información