| Artículos | 01 MAR 2007

Panorámicos de gran formato

Tags: Histórico
Alfonso Casas.
Los nuevos monitores de alta gama orientados a usuarios avanzados y profesionales del diseño gráfico adoptan también los formatos panorámicos con el fin de amoldarse mejor a la visualización de aplicaciones dedicadas. A continuación examinamos las últimas propuestas de HP y Viewsonic.

Las LCD panorámicas nunca antes habían tenido tanta repercusión como la mostrada en los últimos meses, y no sólo a nivel de pantallas de televisión de gran formato, procedentes del mercado audiovisual, sino también los modelos TFT dirigidos a la informática.
Esta situación viene originada por la espectacular caída de precios que se ha producido a todos los niveles. En entornos domésticos, el interés por los modelos de 14 y 15 pulgadas se ha trasladado a los de 17 y 19 pulgadas, con precios que pueden oscilar entre los 179 euros y los 299 euros, en función de la gama a la que pertenezcan. En el mundo profesional, la demanda varía según para lo que vayan a ser utilizados. Ahora bien, los modelos panorámicos adquieren mayor interés por ofrecer áreas de visualización más amplias, con el fin de poder tener varias aplicaciones abiertas de forma simultánea. Éste es el caso de los productos Viewsonic VP2330wb y del HP LP2465 VS, que evaluamos a continuación.
Ambos tienen la misma resolución nativa de 1.900 x 1.200 puntos por pulgada (ppp), a pesar de que HP cuenta con un área de visualización una pulgada mayor. Los dos están destinados al mismo segmento de mercado, es decir, profesionales con necesidades avanzadas de edición, que habitualmente manejan aplicaciones de CAD, entre otras.
Admiten trabajar en modo apaisado con ajustes en altura, y el marco de sus bordes es reducido, de apenas 22 milímetros para establecer configuraciones de visualización específicas, como configurar varios monitores y combinarlos de forma que las líneas de separación sean casi invisibles (ideal para simulaciones de juegos, visualizaciones panorámicas o entornos multitarea, entre otros).

Cómo los hemos probado
Para medir su comportamiento utilizamos varias herramientas disponibles en el mercado, como son DisplayMate Multimedia Edition 2 (www.displaymate.com) en su versión profesional, y la aplicación MoniTOR desarrollada por uno de nuestros compañeros, disponible en (www.mosquitosw.com). Antes de recoger conclusiones sobre el comportamiento de las pantallas, es necesario realizar una calibración de las mismas, para lo que utilizamos el producto Eye-One Display 2, válido para monitores CRT, TFT, así como portátiles. De esta forma es posible alcanzar el balance más apropiado de luminosidad y temperatura de color, entre otros.
Para la evaluación, también reprodujimos vídeos y juegos con el fin de simular situaciones típicas en las que se encontrará el monitor en su hábitat natural. Con los vídeos, buscamos manchas o posibles retardos que impidan que la imagen pueda verse de forma homogénea. El grano debe ser mínimo y el detalle nítido en las zonas claras y oscuras. En cuanto a los juegos, los tiempos de respuesta son esenciales, para lo que influye de forma directa el valor que ofrezca cada pantalla. Evaluamos la aparición de estelas, así como la reflexión de la pantalla. Finalmente, tenemos en cuenta los ángulos de visualización, tanto verticales como horizontales. En una TFT de mala calidad, los colores se invertirán al desplazarse del punto central a los laterales.
Además de la calidad, existen otra serie de factores a considerar, como son la interfaz de conexión, los altavoces (si los integra), los ajustes y reglajes en altura, sus ángulos de visualización y los períodos de garantía presentados en función del precio.
El menú OSD suele ser otro factor al que no se presta atención, sin embargo, dado que los usuarios habituales de pantallas de gran formato suelen trabajar con aplicaciones profesionales, es necesario que los ajustes de las diferentes señales visualizadas puedan realizarse de forma inmediata, sin tener que navegar por los menús hasta encontrar los parámetros más adecuados. Aunque no es éste el caso, existen modelos en el mercado que incorporan sensores de luz para ajustar el brillo al entorno donde se encuentra funcionando.
Tampoco hay que olvidar el tipo de conexiones incluidas, ya sean analógicas, digitales o de tipo HDCP, y si disponen de puertos USB para la conexión de dispositivos. El hecho de contar con un gran número de accesorios, en ocasiones, supone un valor añadido interesante para cubrir nuevas necesidades que puedan surgir tras realizar la compra. En la tabla de características es posible encontrar las especificaciones detalladas de cada uno de los monitores comparados, además del cableado que adjuntan, las posibilidades de montaje sobre pared y el espacio ocupado en el escritorio.

Viewsonic VP2330wb
Pertenece a la gama profesional de la firma, y como tal, presenta una calidad de construcción bastante robusta. Cuenta con una amplia base que le dota de mayor estabilidad que la que pueden aportar otros modelos de su gama. En el eje horizontal, dispone de una base giratoria para facilitar su manejo de forma cómoda y alcanzar una rotación de hasta 270 grados. El ángulo de visión en este sentido llega a ser de 180 grados. Los valores en el campo vertical descienden hasta los 25 grados en total, 5 hacia abajo y 20 hacia arriba.
Evidentemente, donde Viewsonic no realiza una gran integración es en el apartado de alimentación. Con una fuente externa de dimensiones de 114 x 74 x 56 mm. es difícil encontrar un hueco en la mesa donde ubicarla, además de requerir del conector dedicado. Frente a otras soluciones que utilizan el cable de alimentación estándar, la parte buena es que, ante posibles fallos, no será necesario enviar la pantalla al servicio técnico.
En lo que respecta al manejo del menú OSD, cuenta con un botón más que el monitor HP, lo que facilita los desplazamientos por las diferentes opciones, con un manejo mucho más intuitivo. Los cinco botones se encuentran ubicados en el fino marco de la pantalla. El brillo y el contraste son aspectos que se manejan de forma directa, y el acceso a los apartados de geometría, luminancia o color, es rápido, con herramientas muy fiables para alcanzar un alto grado de personalización de la imagen. Dispone de un amplio rango de temperaturas de color, localizadas entre las 9.300 y las 5.000 (Kelvin), con cinco de ellas ya establecidas para seleccionarlas directamente. También presenta funciones adicionales para ajustar la modalidad PiP (Picture-in-picture), con el fin de poder visualizar la imagen de una segunda señal sobre la de la principal que está visualizándose. En este sentido, es posible compaginar las señales procedentes del único HDCP, el puerto DVI compatible y del conector analógico D-SUB.
A nivel de luminosidad, su amplia gama de contraste es bastante generoso, con grandes detalles tanto en escenas de poca luminosidad como en las de gran brillo. En este sentido, a pesar de contar con un rango de 250 cd/m2, la visualización no decae frente a la solución de HP, que cuenta con 500 cd/m2, hasta el punto de no apreciar grandes diferencias.
En las pruebas tuvo un buen comportamiento, con una gran pureza de los colores. Prueba de ello es el comportamiento del negro sobre blanco, o la mezcla de amarillo sobre cyan.
No hubo problemas tampoco en el enfoque fino ni en la verificación del seguimiento de

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