| Artículos | 01 NOV 2003

Ordenadores y domótica: hogares inteligentes

Tags: Histórico
Eva Martín y Juan F. Marcelo.
La moderna domótica ha abandonado hace ya algún tiempo su concepción inicial, que pasaba únicamente por la automatización de ciertos procesos. Ahora es mucho más. Domotizar una casa significa dotarla de una mayor inteligencia. En este proceso, el ordenador es un aliado muy útil.

Uno de los protocolos más sencillos y a la vez más usados en domótica es X-10, que ya tiene un cuarto de siglo. Se trata de la domótica más antigua, pero también de la que más ha avanzado gracias a los muchos años que lleva en uso. Es domótica pura y dura de control, sin ningún tipo de veleidades multimedia. Sin embargo, millones de hogares tienen instalado algún controlador compatible con este protocolo. Por apenas 200 euros se puede conseguir un kit de Active Home con tres controladores. Estos tres controladores pueden trabajar sobre luces e iluminación o manejar otro tipo de aparatos, como cafeteras, tostadoras, puertas de garaje, o sistemas de riego de jardín. Con el tiempo se ha ido incorporando todo un amplio abanico de posibilidades que incluyen cámaras remotas que se comunican por radio y automatismos más complejos.
Para el control del protocolo X-10 es preciso utilizar un ordenador. “En realidad no es nada complicado. Se puede utilizar desde un 486 con un Windows 3.11. Lo cierto es que se necesita muy poca memoria y no hace falta demasiado espacio en disco duro”, afirma Eduardo Suller, director comercial de Home Systems. Cualquiera estaría tentado de pensar que utilizando un ordenador con más prestaciones conseguiría mayores capacidades domóticas con el protocolo X-10. Lo cierto es que las órdenes se trasmiten a través de la línea eléctrica, y es en esta codificación para la línea eléctrica donde se encuentra el cuello de botella. Así pues, el uso de un ordenador más potente no representa el logro de mayores capacidades. En cualquier caso, “el sistema permite el control de hasta 256 dispositivos. Las órdenes para estos dispositivos se envían desde un ordenador a través de una interfaz que por un lado está conectada al ordenador a través de un puerto serie y por otro lado está enchufada a la corriente eléctrica, a través de la cual envía las órdenes al resto de dispositivos”, aclara Eduardo Suller.
Hay software de control para Windows, para Linux y para Macintosh. La mayor parte de esos programas están además traducidos al castellano. Sin embargo, la tarea más interesante que se puede hacer con un ordenador en el protocolo X-10 es la programación de escenas. Se trata de crear programaciones complejas en las que están involucrados diversos elementos. Una de las más habituales es la programación de la llegada a casa. Consiste en que cuando el sistema reciba una señal de un mando a distancia de infrarrojos, ponga en marcha toda la escena que se inicia iluminando el camino de grava del jardín, abriendo la puerta del garaje, y encendiendo las luces del salón y de la entrada. A los cinco minutos, automáticamente se apagarán las luces del camino de grava, se cerrará la puerta del garaje y se apagará la luz de la entrada. A continuación podría entrar en marcha la escena de cine doméstico encendiendo y apagando diversos dispositivos para disfrutar de una buena película. Esta programación de escenas macros es una tarea muy sencilla desde el teclado de un ordenador.
A pesar de su falta de capacidades multimedia, el protocolo X-10 permite el control a través de Internet. De hecho, a través de Internet puede consultar diversas cámaras inalámbricas conectadas vía radio con el ordenador. Simplemente se precisa un software especial para convertir el ordenador en un servidor de Internet, en una especie de página que permite visualizar de forma remota no sólo lo que ocurre en casa, sino además ejercer el control a distancia.

Más protocolos
Hay otros protocolos, no tan sencillos como X-10, como pueden ser Teletask o EIB (European Instalation Bus). En estos casos el ordenador no es tan importante. De hecho, son sistemas que dependen sobre todo de lo que se conoce como centrales domóticas, que son sistemas de control propietarios diseñados para cubrir las necesidades básicas del propio sistema. Son instalaciones potentes y muy caras, diseñadas para viviendas grandes, de más de 500 ó 600 metros cuadrados. El único contacto de estas centrales domóticas con un ordenador se produce cuando los técnicos de mantenimiento deciden actualizar el software de control. También dentro de esta gama alta se encuentra el sistema de automatización de iluminación Lutron, que en definitiva tampoco utiliza un ordenador para las funciones de control. El manejo se lleva a cabo mediante estaciones instaladas en la pared. Cada una de las estaciones Grafik Eye controla 2, 4 ó 6 zonas distintas con luces agrupadas, y es capaz de memorizar hasta 16 escenas indiferentes. Estos sistemas no disponen de un software para poder controlarlos a través de Internet, y en las pocas ocasiones en las que se conecta algún ordenador, “simplemente hace las funciones de interfaz visual, lo utilizamos únicamente como pantalla para poder visualizar los menús, lo que de otra manera tendríamos que ver en las pantallas de los controladores instalados en las paredes”, comenta Suller.
Sin embargo, la domótica no se queda sólo en los sistemas de control y automatismos. El concepto domótico de eNeo va más allá. Busca la convergencia entre las redes de control, de datos y de contenidos multimedia que llegan al hogar. Por eso sus responsables no hablan tanto de domótica como de plataformas residenciales y de ‘produservicios’. La casa conectada de eNeo en realidad es una red IP muy flexible. “Una red de este tipo puede tener muchos medios de transporte. No sólo tiene que funcionar a través de cable. De hecho puede trabajar con otras tecnologías que pueden ser inalámbricas o la propia red eléctrica”, explica David Lecumberri, director de Desarrollo de Producto de eNeo. Por este motivo la pasarela de forma nativa habla IP. Lo que ocurre es que en función del dispositivo domótico que se quiera controlar, habla su idioma. De los puertos del ordenador cuelgan diversas interfaces de comunicaciones, capaces de hablar con los diversos dispositivos instalados en la red de control. Incluso “en el caso de sistemas propietarios, nos ponemos en contacto con el fabricante de forma que nos ayude a que nuestra pasarela pueda hablar el idioma del controlador que queremos manejar”, señala Lecumberri.

Hogar conectado
En la actualidad la pasarela residencial de eNeo depende de un ordenador de diseño propio que se instala en un armario empotrado situado en el domicilio del cliente. En el diseño actual el ordenador no se puede ampliar, pero lo cierto es que puede correr en cualquier plataforma. “Si algún cliente tiene necesidades superiores a las que cubrimos con nuestro ordenador, todo el sistema se puede instalar en un ordenador más potente y con mayores capacidades de conexión. Lo cierto es que la forma final de la pasarela en realidad no está asociada al hardware que nosotros ofrecemos. Se puede usar otro hardware sin problemas”, resalta el director de desarrollo de producto de eNeo.
En cualquier caso la empresa ha diseñado una máquina que se muestra como la más adecuada para la función que tiene que prestar. La pasarela residencial eNeo IPbox tiene unas dimensiones

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