| Artículos | 01 JUL 2006

Ordenadores de mano: máxima capacidad y portabilidad

Tags: Histórico
Miguel A. Gómez.
Cuando se habla de profesionales en relación con la tecnología, comúnmente se tiende a pensar en los responsables de TI de las empresas o en los ejecutivos que viajan constantemente de ciudad en ciudad con el maletín en una mano y el teléfono en la otra. Pero los ordenadores de bolsillo han demostrado que el profesional que vive y trabaja con las TI es algo más, porque es todo aquel que puede sacar un provecho de la tecnología en su actividad profesional, desde el director de una corporación multinacional hasta el empleado del servicio de reparto de esta misma empresa o el taxista que le acerca al aeropuerto en uno de sus múltiples viajes.

El fin de la movilidad es conseguir que los usuarios puedan acceder a la información que necesitan donde quieran y cuando quieran, sin tener que preocuparse por encontrar una entrada de cable para conectarse bien a Internet o bien a la red de la empresa. Y este simple hecho incrementa la productividad de forma exponencial, dado que los usuarios pueden estar operativos siempre y en todo lugar, independientemente de su ubicación. Pero, y aunque suene evidente hay que constatarlo, también tiene que ser con dispositivos ligeros, porque difícilmente entenderíamos movilidad con un equipo de siete kilogramos de peso o con unas dimensiones que hicieran inviable su separación de una mesa firmemente asentada en el suelo.
Así las cosas, es evidente que la conjunción de las posibilidades tecnológicas y de las necesidades de los profesionales han llevado a las primeras posiciones de la lista de mercados crecientes a todo los relacionados con la movilidad. Pero ahora queremos llegar más allá, y plantearnos la posibilidad de no tener que llevar siquiera una mochila o un maletín para disfrutar de esta movilidad, algo que no es en absoluto un sueño, sino que es una realidad gracias a los nuevos ordenadores de mano.

La evolución de un concepto
Cuando nacieron los llamados PDA, Asistentes Personales Digitales, eran poco más que agendas electrónicas. En ese momento era impensable para un usuario que necesitara movilidad dejar en su oficina el portátil y trabajar sólo con este dispositivo de mano que, de peso ligero y pequeñas dimensiones, no conseguía ofrecer todas las capacidades que necesita un profesional. Pero el tiempo pasa, y la evolución en una constante, sobre todo en el mundo de la tecnología, con lo que estos dispositivos han ido creciendo en posibilidades que no en tamaño, para convertirse en verdaderas herramientas de productividad que nos permiten en cualquier lugar y momento, escribir nuestros textos, repasar nuestras presentaciones, grabar contenidos de audio y vídeo, responder sin dilación al correo electrónico e, incluso, hablar por teléfono. Pero, por si todo esto fuera poco, la evolución les ha llevado más allá, y ahora están floreciendo, y la tercera parte de nuestro tema de portada es una buena muestra de ello, una “especie híbrida” entre el ordenador de mano y el GPS, con lo que el profesional no sólo puede trabajar allá donde esté, sino que puede saber en todo momento dónde está.
Pero es esta maraña de posibilidades y funciones la que hace muy difícil establecer categorías de producto, porque, aunque quizá sea exagerar un poco, cada usuario tiene su propia opción. Algunos prefieren mantener las funciones iniciales de este tipo de dispositivos, las de agenda, frente a todas las nuevas posibilidades que se les abren, porque abogan por contar siempre con dispositivos específicos para cada función. Con esto, evidentemente, ganan en calidad individual, en capacidad en cada función, pero, a cambio, pierden en comodidad, porque no es lo mismo contar con un único dispositivo que tener que acarrear con uno en cada bolsillo para cada necesidad.
En medio de ambas posibilidades, la virtud, como suele ocurrir. Tanto el hardware como el software de este tipo de dispositivos les permite satisfacer en buena medida los requerimientos de los usuarios más exigentes en lo fundamental, es decir, lectura de correo, gestión de agenda, escritura de algunos textos u hojas de cálculo, revisión de vídeos o presentaciones… así como un largo etcétera de casuísticas. Pero, además, ofrecen una serie de funcionalidades añadidas que permiten “de regalo” realizar otras funciones, tales como la fotografía, grabación de vídeo y audio o, en algunos casos incluso, ayudarnos a llegar a nuestro destino o permitirnos mantener conversaciones telefónicas.

Una larga lista de usuarios
Todo este abanico de posibilidades lleva a que exista una larga lista de sectores y tipos de profesionales que puedan hacer un buen uso de este tipo de herramientas. Y no sólo eso, sino que en muchos casos estos pequeños dispositivos han revolucionado la forma de realizar ciertos trabajos. Piensen sino en una pequeña flota de reparto, por ejemplo. Antes, un profesional salia del almacén con un listado de tareas por acometer con sus correspondientes direcciones y no era hasta que volvía a su empresa cuando podía transmitir los comentarios, pedidos, sugerencias o incidencias relativas a su día de trabajo. Ahora todo esto es inmediato con simplemente llevar consigo un dispositivo de poco más de 60 centímetros cuadrados. Cuando el repartidor abandona el almacén a primera hora lleva toda la información que necesita consigo, y puede trasmitir todo tipo de incidencias y comentarios en tiempo real.
Pues bien, éste no es más que un simple ejemplo. Piense en cualquier trabajo que necesite hacer usted o alguien de su entorno “en movilidad” y este tipo de dispositivos le podrá dar una respuesta. Evidentemente, hay otras opciones, pero ninguna de estas dimensiones. Una vez que haya pensado en ello, valore el incremento de productividad que tanto para usted o para los trabajadores de la empresa y, por tanto, para su empresa, puede suponer: respuestas inmediatas, reacciones al instante, flexibilidad para contentar al cliente, desaparición de las pérdidas de pedidos por no aprovechar la denominada ventana de oportunidad, así como cualquier otro beneficio que le pueda venir a la cabeza conociendo su casa particular.

Un centro de comunicaciones
Evidentemente, para poder desplegar en todo su esplendor las capacidades de este tipo de herramientas es necesario disponer de todas las posibilidades de comunicación, y los desarrolladores de este tipo de dispositivos así lo han entendido. Los nuevos modelos no olvidan las posibilidades de comunicación más tradicionales, pero las nuevas corrientes inalámbricas han encontrado en los ordenadores de bolsillo un escenario soñado. Tarjetas Wi-Fi basadas en los estándares 802.11a/b/g, Bluetooth, comunicaciones telefónicas tribanda, o GPRS, son algunas posibilidades, sin contar con el GPS en los casos en que se integra. Con todo ello, el usuario puede estar conectado de diferentes maneras para acceder a sus datos o a la información que necesite, independientemente de que se encuentre en una zona de cobertura de una u otra determinada tecnología.


Un mercado que sonríe
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El mercado está subiendo y sigue teniendo mucho potencial. El cliente de PDA del pasado no es ya el único en la actualidad. Del hombre de negocios y soluciones corporativas, se ha pasado al taxista y el conductor habitual, pero sin perder a estos primeros usuarios. De hecho, se ha producido un resurgir de los ordenadores de mano gracias a la innovación. Estos disp

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