| Noticias | 16 ENE 2007

Nuevas alternativas al ADSL de banda ancha

Tags: Software
Suponga por un momento que quiere una conexión a Internet de banda ancha pero que se encuentre en un entorno rural y poco poblado y sin disponibilidad de cable ni ADSL. Pues bien, ante esta problemática, muchos usuarios optan por la tecnología inalámbrica, sobre todo el inalámbrico terrestre y los satélites.
Encarna González
Aunque en España y, en general, en todo el continente europeo proliferan este tipo de iniciativas, es en Estados Unidos donde está experimentando un importante auge en las áreas rurales. Según la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico, Estados Unidos ostenta la duodécima posición en penetración de banda ancha a nivel mundial.

La tecnología inalámbrica fija ha sido la solución para muchas corporaciones como el colegio de Clarendon, en Texas, una institución con mil estudiantes pero cuya localidad cuenta con una población de tan sólo 2.000 personas. Según el CIO de esta entidad, “ha sido la única solución a la que podíamos optar hace ya cinco años, cuando empezamos a adoptar banda ancha”.

Por suerte, esta localidad puede elegir hoy en día entre otras opciones, como el cable o el ADSL. Sin embargo, mientras que la penetración de banda ancha en Estados Unidos alcanza un 40 por ciento en áreas urbanas, en las zonas rurales este porcentaje se sitúa tan solo en un 24 por ciento, apunta el director asociado de Pew Internet Project, John Horrigan, para quien la principal razón de esta diferencia radica en la disponibilidad. “Sin embargo, en las áreas rurales, los usuarios están adoptando de forma más rápida la banda ancha que en las áreas urbanas”, apunta Horrigan.

No obstante, el incremento de estos usuarios en dichos entornos puede traducirse como un incremento en el número de usuarios de tecnología inalámbrica fija, un servicio normalmente proporcionado por proveedores locales que confían en las versiones sin licencia de Wi-Fi que han incrementado los niveles de potencia y están queriendo evitar interferir con dispositivos con licencia. El suscriptor recibe una radio y monta una antena fija de forma que esté encarada a la antena de transmisión del proveedor, lo que normalmente cubre entre 9.000 y 12.000 kilómetros.

Según la consultora The Final Mile, en Estados Unidos hay varios miles de proveedores con centenares de usuarios a los que les ofrecen cambiar el espacio de las antenas en la parte más alta de su casa cargando entre 50 y 75 dólares al mes por varios Mbps de conectividad inalámbrica. Estos proveedores han manifestado que tienen más llamadas de solicitud de las que pueden servir.

Por su parte, el vicepresidente de la AMA TechTel Communications, Douglas Campbell, considera que “vamos a seguir viendo que la suscripción a este tipo de tecnologías va a tener un crecimiento de un 10 por ciento anual”.

Aunque aún es pronto para discernir qué tecnología prevalecerá sobre la otra, en referencia a la inalámbrica terrestre o la satélite, expertos en el tema apuntan que, al menos en Estados Unidos, aún persisten áreas urbanas en las que los residentes no tienen acceso a cable para ADSL ya que están lejos de la central telefónica que lo ofrece.
En Europa también queda mucho camino por recorrer, pero poco a poco estas iniciativas también comienzan a verse como una solución a aquellos usuarios de zonas rurales que quieren disfrutar de las ventajas de la banda ancha.

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