| Artículos | 01 DIC 2004

Nociones de fotografía

Tags: Histórico
Oscar G. Peinado.
Antes de adentrarnos en el mundo de la fotografía digital es necesario que conozca los principios esenciales de la fotografía en general, que podrá aplicar tanto a las cámaras digitales como a las tradicionales de carrete. En este primer apartado aprenderá cómo se mide la luz y cómo afectan los principales ajustes de una cámara al resultado final.

No nos vamos a remontar aquí a los principios de la fotografía, pero sí debe saber que la cámara más básica es una caja oscura con un minúsculo orificio en un lado y un material sensible a la luz en su interior colocado en el lado opuesto. Esta caja se denomina cámara estenopeica o estenoscopio y su sistema rudimentario no debe confundirle, pues aún se utilizan y se pueden comprar nuevos diseños de cámaras, como puede comprobar con sólo hacer una búsqueda en Google. Del estenoscopio a las modernas réflex digitales hay un abismo, aunque su principio es el mismo: la luz procedente de un objeto pasa por un orificio durante un determinado tiempo y forma la imagen al incidir en el material sensible. Dependiendo del diámetro del orificio, de la distancia entre éste y el fondo de la caja, entre el orificio y el objeto y del tiempo durante el cual pasa luz, conseguiremos distintas variaciones en la imagen tomada.

El obturador y el diafragma
En una cámara normal, el orificio recibe el nombre de diafragma y su diámetro es variable mediante una serie de láminas metálicas. Para dejar pasar la luz y luego volver a taparlo se utiliza una cortinilla que recibe el nombre de obturador y tiene una velocidad también variable. La combinación de diferentes aberturas de diafragma y velocidades de obturación nos dará la cantidad de luz que pasa a través del objetivo.
Las diferentes aberturas del diafragma se denominan mediante los números f, con la peculiaridad de que cuanto mayor sea el número f, menor es la abertura. Este dato es una de las características principales de cualquier objetivo. Así, un f22 es una abertura muy pequeña que deja pasar muy poca luz, mientras que un f2 es muy grande y dejará pasar mucha más luz. Los números f siguen una secuencia estándar en la que cada paso supone doblar o reducir a la mitad la luz. Esa secuencia es la siguiente: 1- 1,4 - 2 - 2,8 - 4 - 5,6 - 8 - 11 - 16 - 22 - 32 - 45. El menor número f que puede alcanzar un objetivo es un dato fundamental, pues nos indica su luminosidad. Cuanto menor sea este número, más luminoso será el objetivo y mejor podremos hacer fotos en condiciones de poca luz.
El número f depende de la proporción entre la distancia focal y el diámetro de la abertura, debido a que cuanto mayor sea la distancia focal, más luz debe entrar para que a la película llegue la misma cantidad. Por eso los teleobjetivos son menos luminosos que los angulares.
En cuanto a la obturación, lo que se indica es el tiempo durante el que se deja pasar la luz, y no la velocidad. Así, si dejamos pasar la luz durante una milésima de segundo, tenderemos 1/1.000 s. Nuevamente cada salto en el tiempo de obturación supone dejar pasar el doble o la mitad de la luz, puesto que los tiempos son el doble o la mitad que los adyacentes (si bien en ambos casos, hay cámaras que permiten hacer pasos intermedios).
Combinando ambos datos tendremos varias posibilidades para dejar pasar la cantidad justa de luz que necesitamos. Por ejemplo, si la exposición correcta es f8 y 1/500 s, también lo será con f11 y 1/250 s o con f5,6 y 1/1.000 s.

¿Cuánta luz necesito?
En el ejemplo anterior, si ajustamos f11 y 1/500 s la fotografía saldrá oscura (subexpuesta), pues hemos reducido a la mitad la abertura sin aumentar el tiempo de exposición. Del mismo modo, si ponemos f5,6 y 1/500 tendremos una foto demasiado iluminada (sobre- expuesta). Lo mismo ocurre si variamos la velocidad sin cambiar el diafragma.
El ajuste correcto, además de la cantidad de luz existente, lo da la sensibilidad de la película (y aquí hablamos de película de fotografía tradicional). Al comprar un carrete podemos elegir su sensibilidad ISO: los más corrientes son los de 100, 200 o hasta 400 ISO, pero también hay películas de 25 ISO o de 3.200. A mayor ISO; mayor sensibilidad, es decir, menos luz será necesaria para exponerla correctamente. Entonces ¿por qué no usar siempre películas muy sensibles? El problema es que a mayor sensibilidad, mayor “grano” tiene la imagen. Podríamos asemejar el grano a la resolución en sistemas digitales. La película fotográfica está hecha con cristales de sales de plata, que son mayores cuanto mayor sea la sensibilidad. Por eso en películas muy sensibles el grano es muy evidente e impide que se puedan hacer grandes ampliaciones sin que salte a la vista. Al contrario ocurre en las películas de 25 ISO, donde el grano es muy pequeño y por tanto son idóneas para ampliar. Por lo tanto, si piensa hacer fotografías en condiciones de poca luz deberá elegir un carrete de sensibilidad alta y si va a ampliar mucho las imágenes, mejor busque sensibilidades bajas. Aunque no es el único criterio, sí es el fundamental.
Una vez más la relación entre dos sensibilidades consecutivas es de 2 a 1, es decir, 200 ISO es el doble de sensible que 100 ISO y la mitad que 400 ISO, por lo que necesita la mitad o el doble de luz, respectivamente.

Los famosos 35 mm
Y si hablamos de la posibilidad de ampliar, tenemos que referirnos necesariamente al tamaño de la película. Desde que se han popularizado las cámaras digitales se habla mucho del “equivalente en 35 mm” de los objetivos. 35 mm es el formato de cámara más común y la cifra viene del ancho de su película, que no hay que confundir con el de los fotogramas, que miden 24 x 36 mm. Lleva entre nosotros desde que en 1925 se presentase la Leica 1, pero no es la única medida que existe. El último formato en aparecer ha sido el APS, con película de 24 mm que permite obtener fotogramas de tres medidas: H de 16,7 x 30,2 mm, C de 16,7 x 25,1 mm y P de 9,5 x 30,2 mm. En el terreno profesional se utilizan cámaras de medio y gran formato, con fotogramas de 6 x 6, 6 x 9 ó 10 x 13 cm, entre otros. El motivo es que al captar la imagen en un tamaño mayor las ampliaciones que se pueden hacer también son mayores, puesto que la relación entre el tamaño de la película y el tamaño del papel final, es menor.

¿Cómo se mide la luz?
Ya sabe que tiene que dejar pasar la cantidad justa de luz para que la foto esté bien expuesta. Pero ¿cómo se puede calcular? De eso se encarga el exposímetro de la cámara. Básicamente se trata de un fotómetro que mide la luz que refleja el objeto que va a fotografiar y traduce la cantidad de luz en valores de diafragma y exposición. Al pulsar el disparador hasta la mitad de su recorrido la cámara mide la luz, calcula los valores y los selecciona si es automática.
Ahora imagine que está en el interior de una cueva y quiere hacer una foto hacia la entrada. La cueva está muy oscura y la entrada, iluminada por el sol, muy brillante. ¿Dónde se mide la luz? En las cámaras más sencillas se hace un promedio de toda la imagen o una parte importante de ella, y una foto así es difícil que quede bien expuesta. En la mayoría se puede elegir entre varios métodos: puntual, compensación central, matricial, etc. Cada uno tiene ventajas en situaciones concretas.

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