| Artículos | 01 NOV 2007

Negocios en Second Life: ¿realidad o ficción?

Tags: Actualidad
Arantxa Herranz.

"A estas alturas seguro que ha oído hablar largo y tendido sobre Second Life, esa página web que nació como un juego virtual en tres dimensiones que enganchó a muchos usuarios y que, poco a poco, se fue transformando hasta ser casi un mundo paralelo en el que las empresas se instalaban y empezaban a emerger nuevos millonarios capaces de transformar esa riqueza virtual en algo material. Pero, ¿qué se esconde realmente detrás de Second Life? ¿Se puede hacer negocio de verdad en este mundo virtual? ¿Merece la pena sumergirnos en esta realidad paralela?

Second Life se ha convertido en un fenómeno en sí mismo. Si prueba a buscar estas dos palabras en Google, el buscador encontrará 530.000.000 referencias (1.840.000 si la búsqueda la hace en español) al cierre de esta edición de PC World, y prácticamente todos sus compañeros de trabajo sabrán, con mayor o menor acierto, qué es Second Life (seguramente muchos siguen identificando Second Life con un juego virtual cuando la realidad está demostrando que es mucho más que eso).

Se crea un nuevo mundo
Es cierto que en sus inicios Second Life fue utilizado como un sistema de entretenimiento digital y virtual que, además, abría el escenario de las tres dimensiones en la Red. De hecho, y como su propio nombre indica, muchos de sus usuarios se adentraban en esta plataforma para tener una segunda vida.

En este punto, cabe señalar que una de las principales características de Second Life es su “anarquía”: no hay reglas. Es decir, uno puede destruir locales, islas (espacios que los usuarios, empresas y organismos pueden comprar para desarrollar su negocio, casa o espacio), pegar e, incluso, matar sin que realmente pase nada, pues nadie castiga a los usuarios. De hecho, ya en las pasadas elecciones de 2007, dos sedes locales del PSOE y PP en el mundo virtual de Second Life estuvieron a punto de ser pasto de las llamas (porque este mundo virtual permite hacer este tipo de cosas y, al parecer, con un gran realismo), pero ninguno de los provocadores fue expulsado o tiene vetado su acceso. Pero es que aún hay más; estos personajes pueden suicidarse cuantas veces quieran: las vidas con las que se cuentan son infinitas.
De hecho, es esta falta de todo tipo de reglas lo que le confiere uno de los mayores atractivos para muchos de sus usuarios (aunque puede llegar a ser también uno de sus principales frenos).
Pero, vayamos al principio. Second Life es un mundo virtual en 3D (tres dimensiones) producido por Linden Lab, una compañía con sede en San Francisco (Estados Unidos). Aunque el desarrollo se inicia hace algo más de cinco años, es en 2003 cuando ve la luz en internet. El reto de esta web es permitir a cualquier persona la participación en la creación de cualquier clase de contenido digital (edificios, ropa y accesorios, vehículos de toda clase, arte de cualquier naturaleza...) garantizando, además, que los derechos de propiedad intelectual de estas creaciones corresponde a su autor (abriendo la puerta a la venta de estos contenidos y, por tanto, al negocio). La compra venta de cualquier objeto en Second Life se realiza en la moneda oficial de este mundo, los Linden Dollars (L$) que, incluso, sufren variaciones en su cotización diaria (valoración realizada en dólares estadounidenses). Estos Liden Dollars son, pues, canjeables por dinero contante y sonante, habiéndose abierto bancos on-line que permiten efectuar este cambio.

Naciendo como avatares
Pero, para todo eso, es necesario que accedamos a este mundo virtual, creando una cuenta en www.secondlife.com. que puede ser gratuita o de pago (Premium, que conlleva el desembolso mensual de 9 dólares). En cualquiera de los casos, habrá que descargarse un programa que nos servirá como navegador 3D con el que poder recorrer todo este mundo virtual.
Además, deberá registrarse y escoger un nombre y una apariencia con la que los demás le verán en Second Life. Es lo que comúnmente se conoce como avatar. Estos avatares pueden ser un fiel reflejo de la realidad y simular la apariencia verdadera de su dueño o ser algo totalmente fantasioso. En general, puede decirse que personajes de la vida pública (como pueden ser los políticos) que quieren tener una réplica virtual suelen optar por tener una imagen más o menos fidedigna mientras que los usuarios particulares optan por las apariencias más variopintas.
Cuando “caiga” del cielo en Second Life aparecerá en la denominada Orientation Island, una zona “segura” en la que podrá familiarizarse con la interfaz del navegador y aprender a desplazarse, cambiar de apariencia y hablar con otras personas. A partir de ahí, se puede acceder a otras áreas, como Help Island, donde se dan cita otros usuarios que, de manera voluntaria, le ayudarán a resolver sus dudas, especialmente aquellas que tienen que ver con tareas denominadas avanzadas, como diseñar y construir sus propios objetos e incluso darles vida mediante un lenguaje de scripting. También podrá acceder rápidamente a la Welcome Area, una zona repleta de locales y a la que se suele acudir para empezar a vivir esta segunda vida.
Nada más aterrizar en este mundo virtual podrá comprobar dos cosas: que de manera inmediata se le acercarán otros usuarios para darle la bienvenida e interesarse por este nuevo personaje, y que necesita imperiosamente dinero para todo (incluso para poder comprar ropa con la que vestirse).

Y ahora, ¿qué?
Bienvenido, pues, a su segunda vida. Y, ¿ahora? Pues ahora es libre de decidir qué tipo de vida llevar. No obstante, en estas páginas obviaremos la modalidad “escapista”, la elegida cuando se quiere hacer en este mundo virtual lo que en la vida real nunca haríamos, para centrarnos en la posibilidad (o no) de hacer negocio en Second Life.
Porque, ¿se pueden hacer negocios en este mundo? Pues sí… aunque con matices. Es decir, podríamos concluir que hacer caja a día de hoy con este mundo o en esta realidad paralela sigue siendo algo limitado a unos pocos, pero no podemos olvidar que los negocios son mucho más que ingresar dinero a día de hoy. De hecho, una parte cada vez más importante de las empresas es su imagen y reputación, el concepto que los clientes (actuales y potenciales) tienen de la corporación. Y si a día de hoy pocas empresas se resisten no sólo a tener presencia en internet, sino a ofrecer algún tipo de interacción a través de estos medios, según muchos expertos en el futuro ocurrirá lo mismo con Second Life y otros “metaversos”. Y ya se sabe que quien da primero da dos veces…
Así pues, ¿a qué está esperando para adentrarse en Second Life?

Micro y macro negocios
Los negocios que se pueden hacer en Second Life pueden, de momento, clasificarse en dos grandes grupos: los que hacen las personas a título particular y los que hacen las empresas. En cu

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