| Artículos | 01 MAR 2009

Navegadores para una nueva época

Tags: Histórico
Explorer se enfrenta a Firefox, mientras Chrome sigue buscando su hueco
Arantxa Herranz.
"Atrás quedaron los tiempos en los que Explorer no tenía nadie que le tosiese. Tras muchos años sin ver a nadie a babor ni estribor, Microsoft ha tenido que ponerse manos a la obra para mejorar una aplicación que era el rey de los mares ante la amenaza de nuevas navegadores. Firefox es, sin duda, la principal amenaza, pero la sombra alargada de Google (y su reinado en Internet) planea con Chrome. Repasemos las bondades y los puntos débiles de estas tres opciones del mercado.

Windows, Macintosh, Linux… Los sistemas operativos tienen un enemigo común: los navegadores (como Explorer, Firefox, Safari, Chrome u Opera) les sustituirán por ser más resistentes, tener más memoria y trabajar mejor con otras opciones del mercado. Así al menos lo vaticina la consultora de servicios profesionales Deloitte para cuyo director de investigación en Canadá, Duncan Stewart, los sistemas operativos utilizados por la mayoría de las personas son “básicamente un kernel de 8 bits del código que Windows trajo en la mitad de los años 80”. Mientras, “los navegadores, que se ejecutan en los sistemas operativos, no son tan terriblemente sofisticados”.
Stewart reconoce que supone un gran esfuerzo desarrollar un navegador que no se cuelgue, que no consuma mucha memoria y que trabaje con un amplio rango de dispositivos móviles. Es más, estos problemas van a ser un gran reto para los desarrolladores de los navegadores durante este año. Para este experto, hay algunos nombres que van a poder solventar estas cuestiones: Microsoft (para su Explorer), Apple (y su Safari), Mozilla Foundation (con su cada vez más exitoso Firefox) y Google (con Chrome). El analista considera que esta transición del sistema operativo al navegador se va a ver motivada también por el crecimiento de tecnologías tales como la informática en la nube (cloud computing), el Software como Servicio (SaaS) y el código abierto.
No en vano, quizá por este futuro tan brillante que les depara a los navegadores, Google está estudiando la posibilidad de llegar a acuerdos con importantes fabricantes de PC para que Chrome, una vez que esté completado, esté preinstalado, como Explorer, en los nuevos ordenadores. De hecho, algunos medios de comunicación, citando fuentes internas, pero anónimas, de Google, aseguran que fabricantes como Acer, Dell, HP y Toshiba le han pedido a Google que les deje preinstalar su navegador en sus nuevos navegadores. Aunque desde el buscador no han querido hacer ningún comentario al respecto, sí que se asegura que la compañía sigue “buscando maneras de que Chrome esté más fácilmente accesible para los usuarios” lo que “podría incluir acuerdos de distribución con los fabricantes de equipos (OEM, por sus siglas en inglés)”.
Así pues, y en plena efervescencia por el reinado en el mundo de los navegadores, les proponemos adentrarnos un poco más en estas aplicaciones, ver sus pros y sus contras, para saber mejor porqué Explorer está viendo tan amenazado por sus rivales (especialmente por Firefox).

Firefox, el zorro de Mozilla
El navegador de código fuente abierto de Mozilla, Firefox, es, por derecho propio, el gran competidor del hasta hace no mucho indiscutible líder del mercado, Explorer de Microsoft. Gran parte de este éxito se debe a la amplia disponibilidad de prestaciones añadidas por terceras partes, quienes han conseguido, con estos desarrollos, ampliar y mejorar la funcionalidad del navegador. Por nombrar sólo algunas, la posibilidad de que Firefox habilite o no Java y Java- Script o los controles ActiveX. Además, cada vez tiene más presencia en las empresas y es una aplicación compatible con muchos sistemas operativos (como Windows, Mac y Linux).
Sin embargo, hoy por hoy su talón de Aquiles sigue siendo el control de la seguridad. Y es por ello por lo que en muchas organizaciones siguen mostrándose reticente a su utilización por parte de los empleados.
Como ocurre con Google Chrome, Firefox tiene una tecnología JavaScript que convierte este código un uno nativo de la máquina. Firefox emplea una tecnología de código abierto denominada TraceMonkey y, al contrario de lo que ocurre en Chrome, el soporte de JavaScript puede ser añadido o quitado según la navegación. Lo mismo ocurre con Flash de Adobe. Y aunque en principio no debería plantear problemas de visualización o compatibilidad, donde sí puede haber algunos fallos es en materia de seguridad. En cualquier caso, todas las cuestiones relativas a la seguridad pueden ser definidas a través de las Opciones que tenemos en el menú Herramientas.
Una de las prestaciones que Firefox ha convertido en un estándar en el mundo de los navegadores son las pestañas; es decir, el poder tener varias páginas web abiertas en pestañas en un único navegador. En la versión 3.0 se permite, incluso, trasladar una pestaña de una ventana a otra. También incluye un modo de navegación privada, que no guarda los datos después de que acabe una sesión. Las cookies, tanto propias como de terceros, están permitidas por defecto, pero éstas no pueden ser leídas por terceras partes (algo que sí ocurre en Safari o Chrome), aunque, nuevamente, la política de privacidad de Firefox no tiene todos los detalles que aporta Internet Explorer.

Prestaciones seguras
Lo que sí incluye el navegador de Mozilla es una prestación anti phishing con la que bloquea conexiones a sitios web que ya han sido catalogados como malignos, una característica que recuerda al SmartScreen Filter de Explorer. Ambas pueden ser instaladas o quitadas de una manera sencilla. Eso sí, para muchos expertos Firefox tiene el mejor bloqueador de ventanas emergentes (pop-up). Además, en caso de “desastre”, y aunque Firefox puede que intente abrir la última página que se estaba visitando, también dispone de un modo seguro que permite borrar el historial, volver a la configuración inicial o realizar cualquier otro cambio que sea necesario para, posteriormente, iniciarse en modo normal.
También posee un buen gestor de certificados digitales (aunque puede que no tan bueno como el de algunos de sus competidores). Soporta los certificados Extended Validation (EV), OCSP (Online Certificate Status Protocol) y ECC (Elliptical Curve Cryptography). De esta forma, los usuarios deberán hacer clic en varios mensajes de confirmación para ir a un sitio web que tenga un certificado malo o no fiable. Es decir, que se les da a los usuarios muchas oportunidades para revisar e instalar el certificado en cuestión. Es más, Firefox ofrece la codificación más fuerte que existe en estos momentos, la SSL/TLS (Secure Sockets Layer/Transport Layer Security), con certificados de 256 AES bits, algo que no soportan la mayoría de las web.
Firefox también chequea de manera automática los añadidos y la tecnología de búsqueda. No pregunta a los usuarios si quieren instalar estas actualizaciones (como tampoco lo hace el navegador de Google), pero sí que esta prestación que viene por defecto puede ser modificada fácilmente (algo que no ocurre en Chrome). Firefox también tiene prestaciones limitadas en lo que al contenido MIME se refiere, al igual que con los controles ActiveX (de hecho, sólo son compatibles con Explorer), por lo que, de manera implícita, sus usuarios están más protegidos.
Igualmente, la ausencia de zonas de seguridad definibles por el usuario es algo q

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