| Artículos | 01 FEB 1998

Museo de bits

Tags: Histórico
Joan C. Ambrojo.

Un entrañable Spectrum, un Apple Classic, una calculadora HP o un antiguo videojuego. Cualquiera de estos productos de la era de la información ya son historia.

Ninguna otra especialidad como la informática envejece tan rápidamente.

La historia de la informática como tal no supera la cincuentena de años. Y, sin embargo, ya existen numerosos centros de exposiciones y museos en todo el mundo donde se preservan, algunos en perfecto estado de funcionamiento, distintos equipos que permitirán a generaciones futuras evaluar el impacto de la era de la información en la sociedad. Por su parte, los apasionados de las viejas glorias tecnológicas forman una auténtica legión y más de uno aspira a crear su propia colección en casa. Los ordenadores, software, calculadoras, impresoras, memorias y cualquier otro componente informático son susceptibles de pasar a los anales de la era de la información.

Estados Unidos es cuna de las nuevas tecnologías donde proliferan más rápidamente los espacios, asociaciones e iniciativas museísticas relacionadas con los ordenadores y la electrónica. En Boston se encuentra uno de los mejores museos del mundo. Y en pleno centro de San Francisco se construirá un enorme complejo de ocio, ?como una disneylandia de la tecnología?, donde en miles de metros cuadrados se mostrarán la historia, las nuevas invenciones e incluso el arte generador por ordenador.

¿Qué hay en estos centros?

Desde grandes ordenadores a microordenadores, pasando por elementos tan revolucionarios en su día como el prototipo de calculador basado en el primer microprocesador, el chip 4004 de Intel. Este fabricante cuenta con su propio museo, donde entre otras actividades se puede aprender el proceso de fabricación de uno de estos minúsculos, pero fundamentales, componentes de ordenadores y otros aparatos electrónicos.

El gigante Microsoft muestra en su Web su papel en la revolución informática, mientras que MAC son las siglas del oficioso Museo Apple Computer (www.seastar.net/the-mac), un rincón dirigido a los forofos del mundo de la manzana. Por su parte, el Computer Museum Network (www.net.org/gateway/gateway. html) es un buen recurso del ciberespacio, con información relevante sobre ordenadores.

Entre las asociaciones dedicadas a la historia de la informática, destaca la californiana CHAC (www.chac. org). En su Web se puede encontrar información e interesantes enlaces a museos físicos y virtuales. Entre otras actividades, organiza anualmente el Vintage Computer Festival, un evento dedicado a preservar los viejos ordenadores e intercambiar experiencias. En la segunda edición que se celebrará la próxima primavera se reunirán coleccionistas y personajes históricos de la informática como Bill Fernández, el cuarto empleado de Apple Computer.

Otro grupo interesante es el IACC, organización mundial cuyos miembros dedican grandes esfuerzos para coleccionar calculadoras electrónicas (www.geocities.com/SiliconValley/Park/7227).

Y mientras los fanáticos de la novedad suspiran por el último Pentium II, el DVD regrabable (Digital Video Disc) o la impresora de calidad fotográfica, otros amantes del pasado rastrean en los mercadillos, tiendas de segunda mano y anuncios clasificados en pos de cualquier pieza que permita revivir un obsoleto 8086, por ejemplo.

Para convertirse en un ?infocoleccionista? cualquier dispositivo vale, aunque no es cuestión de reconstruir en el salón de estar un gigantesco Eniac (el primer ordenador a válvulas construido 1946 y que ocupaba una gran habitación).

Coleccionar informática

Una antigua calculadora, una máquina de videojuegos, los manuales de funcionamiento o hasta el material de marketing son buenos fundamentos para comenzar una colección propia. A falta de metros cuadrados o recursos económicos, bien vale el ciberespacio para crear un museo virtual. Quizá el más surrealista sea el primero que se ha dedicado dedicado a las alfombrillas de ratón (www.expa. hvu. nl/ajvdhek): un bonito mapa de Amsterdam o el conocido logotipo de Intel Pentium son algunos de los motivos impresos. En Internet también hay ingentes recursos de información que permiten conocer en detalle la historia de las nuevas tecnologías o incluso seguir la pista a un ordenador o periférico raro.

Porque como sucede con otros negocios, la informática no se ha escapado de utilizar nombres caprichosos y pomposos con los que atraer compradores: bajo el nombre de Einstein se bautizó un equipo de escritura e impresión de los años 80 que se vendió por unos 499 dólares de entonces.

¿Pero qué habría sido de los ordenadores sin el software? Esta es la reflexión que hace el Software History Center (www.softwarehistory. org), que investiga y recopila las aplicaciones generadas entre los años 50 y 80, principalmente para grandes sistemas IBM.

En nuestro país, las iniciativas museísticas se han dedicado principalmente a la divulgación de la ciencia; en su mayoría son exhibiciones de fenómenos físicos y naturales.

En cambio, las herramientas producidas en la era de la información brillan por su ausencia en estos foros. Tan sólo se ha organizado alguna exposición sobre realidad virtual y poca cosa más.

En algunas facultades de informática españolas montones de máquinas se amontonan a la espera de medios para su clasificación y, quizá, exposición pública.

Sin embargo, contadas empresas, normalmente grandes corporaciones, sí que han ido creando sus propias colecciones a medida que iban sustituyendo los sistemas informáticos obsoletos. Este es el caso de Prenatal, que alberga en sus oficinas las perforadoras de tarjetas y otros equipos utilizados por la compañía desde su mecanización.

Pero si duda entre tirar a la basura el viejo ordenador personal que acumula polvo encima del armario, ahora tiene una oportunidad para obtener algún dinero a cambio.

Por ejemplo, el Commercial Computing Museum (http://granite. sentex.net/~ccmuseum) de Ontario (Canadá) podría comprásela. Este organismo privado adquiere, preserva y exhibe artefactos de la era electrónica y digital.

Pero si lo suyo no es el comercio, también puede donarlo (a portes debidos) al Obsolet Computer Museum (www.ncsc. dni.us/fun/ user/tcc/cmuseum/cmuseum. htm) o, al menos, mandarles una fotografía.

En todo caso, un ordenador personal antiguo puede tener un muy buen uso en algunas de las numerosas instituciones benéficas que existen en nuestro país.

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