| Artículos | 01 ENE 2004

Monitores: mucho más que un periférico

Tags: Histórico
Daniel Comino.
Lo habitual es pensar en el monitor como un elemento secundario dentro de la informática. Esto es un error porque precisamente es el dispositivo encargado, entre otras cosas, de cuidar nuestra vista.

Normalmente, el monitor es un dispositivo que compramos junto con el ordenador y no prestamos mucha atención a la calidad que desarrolle. Nos solemos fijar más en las capacidades del disco duro, el procesador, etc.
Incluso prestamos más atención a la tarjeta gráfica que al monitor, obviando el hecho de que por mucha calidad que desarrolle la GPU no sirve de nada sin un buen elemento de visualización. Es como comprar una tarjeta de sonido con capacidades 5.1 para conectarle un par de altavoces de mala calidad.
Por esto, lo mejor es adecuar la calidad del monitor lo máximo posible a las características que tengamos en nuestro ordenador. Podemos escoger básicamente entre dos tecnologías: CRT (tubo de rayos catódicos) y TFT-LCD (Thin Film Transistor- Liquid Crystal Display, transistor de película fina-monitor de cristal líquido).
La primera de ellas es cada vez menos utilizada en detrimento del TFT, ya que ofrece muchas ventajas con respecto a los CRT. En primer lugar desprenden más luz, lo que permite desarrollar una mayor calidad de imagen. Al no necesitar tubos (como ocurre en los CRT), los TFT tienen un diseño mucho más reducido, lo que ocupa menos espacio en el escritorio.
En el capítulo de los inconvenientes de los monitores TFT, aunque cada vez se van reduciendo más, todavía desarrollan un bajo contraste y sobre todo una lenta capacidad de respuesta, que provoca una especie de estela en imágenes rápidas al no ser capaz de refrescar la pantalla completamente. No obstante, este tipo de desventajas se están reduciendo cada vez más, lo que permite una mayor confianza en este sistema.
Otro de los puntos flacos es el reducido ángulo de visión que tienen estos dispositivos, ya que se concentra únicamente en ángulos muy frontales. Pero afortunadamente este problema lo solucionan los fabricantes en mayor o menor grado con tecnologías propietarias que optimizan su visionado desde ángulos más amplios.
Por otro lado, los monitores CRT históricamente han emitido radiaciones que podían ser nocivas para la salud. De aquí salieron los famosos filtros que se colocaban antes para proteger la visión y que paulatinamente han desaparecido al integrarse en el propio monitor (permaneciendo las radiaciones, aunque en menor medida).
No obstante, se han publicado normas que establecen unos máximos de emisión para las radiaciones, como la TCO99. Si bien esta norma no evita la emisión de estas ondas electromagnéticas, sí que establece unos niveles permitidos que aseguran al usuario una cierta mesura. Por el contrario, los monitores TFT, por tecnología de funcionamiento, no emiten estas radiaciones, lo que permite evitar este problema. Por último, gracias a su diseño de pantalla plano y de cristal líquido se evitan igualmente los molestos reflejos de luz que sí tienen los monitores CRT convencionales.
Lógicamente la tecnología TFT es más cara que la CRT, aunque una vez visto lo anterior, es para pensarse si realmente merece la pena invertir una pequeña cantidad si con ello conseguimos mayor seguridad en cuestiones de salud.
Una vez se haya decantado por una u otra tecnología es momento de escoger el tamaño del dispositivo. Al igual que en los televisores, éste se mide en pulgadas. Los precios varían dependiendo de si compramos TFT o CRT. Y es curioso, el monitor es el único dispositivo que, al contrario que el resto de componentes del ordenador, es más deseado cuanto más grande sea (al igual que el televisor).

¿Nuevo o de segunda mano?
La compra de un monitor de segunda mano es una práctica no muy recomendable, ya que, como hemos comentado antes, es el encargado de cuidar nuestra vista.
Es cierto que un monitor nuevo es algo caro, sobre todo si nos decantamos por la tecnología TFT, pero precisamente el hecho de que sea un dispositivo que necesitamos mirar durante muchas horas seguidas lo convierte en algo a tener muy en cuenta.

Consejos para comprar monitores nuevos
Si nos decidimos por la compra de monitores nuevos, lo más importante es escoger el tipo de tecnología a utilizar: TFT o CRT. Una vez que hayamos hecho esa elección, el mejor consejo para ahorrar en la compra de un monitor es gastarse lo más posible. Sí, no nos hemos equivocado. Al contrario que otros componentes del ordenador, que en dos años estarán obsoletos y habrá que cambiarlos, un buen monitor puede durar muchos años y sobrevivir a varias generaciones de ordenadores. Añádale los beneficios para su salud ocular y vera cómo compensa dedicar mayor presupuesto al monitor aunque tenga que ser a costa de reducirlo en la CPU. Así pues, compre siempre el mejor monitor que pueda permitirse.

CRT
Como este tipo de monitores son más económicos, por un poco más de inversión podemos ampliar su tamaño, lo que establece la gama más habitual en 17 pulgadas (incluso la medida tiende a subir hasta las 19” más que a bajar a las 15”, ya que los precios entre un modelo de 15 y 17 pulgadas casi permanecen invariables). Los precios pueden oscilar dependiendo de la marca, pero podemos encontrar monitores CRT convencionales de gran calidad por 160 euros aproximadamente. La barrera de precios aceptable se mantiene hasta las 19 pulgadas, ya que vienen a costar de media unos 200 euros. A partir de ahí los precios se disparan, ya que hay muy poca demanda en ese mercado y es preferible optar por otras tecnologías en lugar de CRT. Para un uso normal no son necesarias más de 17”, pero si piensa trabajar con software de edición de imagen o vídeo, CAD o grandes documentos que deba visualizar completos deberá optar por mayores tamaños. En ese caso lo normal es 21 ó 22 pulgadas aunque también hay modelos de 24” (incluso panorámicos) que sólo deberá plantearse en casos excepcionales.

TFT
Al igual que los CRT, los monitores TFT más habituales destinados al hogar suelen ser de 15” y los destinados al mundo profesional se sitúan en 17 pulgadas. Esto es debido principalmente a que los catálogos de los grandes centros comerciales montan 15 pulgadas para abaratar costes y, aunque más tarde sea posible comprar un monitor mayor, muy pocos lo hacen.
Hay que tener presente que en un monitor CRT el tamaño que se indica es el del tubo, y hay que restarle un poco destinado al marco, mientras que en un TFT el tamaño indicado es útil al 100%. Esto hace que un TFT de 15” tenga la misma superficie útil que un CRT de 17”.
En cuanto al precio, un TFT de 15 pulgadas prácticamente dobla el valor de un CRT de la misma medida, pero consume menos, produce menos calor y ocupa mucho menos espacio, por lo que el coste a largo plazo puede ser inferior.
Como aspectos fundamentales a tener en cuenta podemos fijarnos en el ángulo de visión que ofrece, el nivel de brillo y el contraste. Esas tres premisas son las que marcan la calidad de este tipo de monitores.

Consejos de compra para monitores de segunda mano
Si usted decide comprar un monitor en el mercado de segunda mano, no debe hacerlo sin antes realizar comprobaciones de calidad con ciertos programas que miden la nitidez, geometría, convergencia, calidad del color, etc.
Entre este tipo de programas se encuentra Test Screens (www.programming.de) que es gratuito y podrá lle

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