| Artículos | 01 ENE 2000

Monitores, beneficios de las últimas tecnologías

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Oscar G. Peinado.
Generalmente se descuida bastante la calidad del monitor, en busca de un ahorro que permita adquirir un equipo más potente, sin embargo, debería hacerse al revés, sacrificar potencia en beneficio del monitor. En esté artículo le explicamos el porqué y qué ventajas tienen las nuevas tecnologías en monitores.

La mayoría de los usuarios, cuando van a comprar un ordenador, eligen algún modelo de monitor pequeño y barato, con el fin de que resulte más económico y poder invertir su presupuesto en procesador, memoria o disco duro. Luego, durante la vida del ordenador se amplia la memoria o el disco, se cambian tarjetas gráficas y procesadores, pero en pocas ocasiones se mejora el monitor. Precisamente estas actualizaciones son uno de los motivos que nos llevan a recomendar comprar un buen monitor desde un principio, pues este elemento (junto con el teclado y el ratón) será el que más tiempo nos dure antes de quedar obsoleto. Por mucho que invirtamos en un procesador rápido, como mucho en tres años habrá quedado muy anticuado y será necesario reemplazarlo. Por un buen monitor pueden pasar diez y seguir siendo perfectamente valido durante muchos más.
Hay un segundo motivo para aconsejar que se preste una especial atención al monitor, y es el hecho de que es (nuevamente junto con el ratón y el teclado) nuestro punto de enlace con el ordenador. Así, de la calidad de estos tres dispositivos depen-derá el grado de comodidad y adaptación entre el usuario y la máquina. Un buen monitor evitará el cansancio visual y otras consecuencias de un uso prolongado, y para ello, nada mejor que orientar la compra hacia las últimas tecnologías.

Evolución de los tubos de imagen
Los monitores para ordenador tuvieron su época de rápida evolución hace años. Los primeros modelos eran monocromos, utilizaban fósforos verde o naranja y apenas ofrecían la resolución necesaria para el habitual modo texto. La incorporación del color se produce con los modelos CGA, que podían representar cuatro colores a 320 x 200 puntos. Esto se superó en forma sucesiva con los EGA, VGA y SVGA. A partir de este momento las mejoras que se producen van orientadas a aumentar la resolución y las frecuencias de refresco, pero sin variar el modo básico de funcionamiento. Las mayores evoluciones ocurridas desde entonces giran en torno a la tecnología utilizada para representar la imagen.
Los monitores monocromos de tubo de rayos catódicos tienen un funcionamiento bastante sencillo: un haz de electrones parte de la zona trasera (cañón de electrones) y, tras ser convenientemente desviado por varias bobinas, impacta en la pantalla, que está recubierta de un material fosforescente. Este material, al ser excitado por los electrones emite un brillo, cuyo color depende de sus propias características.
Para construir un monitor en color se utilizan tres cañones de electrones idénticos, que impactan sobre fósforos de tres tipos diferentes. Ante el mismo tipo de excitación uno brillará en rojo, otro en verde y otro en azul (RGB, Red-Green-Blue). Por ello se habla de haz rojo, verde y azul, aunque en realidad los electrones son idénticos en todos y no tienen colores. En nuestra retina se combinan estos tres colores básicos en diferentes grados de intensidad, lo que produce toda la gama cromática posible. Este sistema requiere una alineación perfecta de los tres haces en cualquier zona de la pantalla, pues de otro modo la calidad se resentiría. Los tubos de máscara de sombra son los primeros en aparecer, y utilizan una rejilla metálica perforada inmediatamente detrás del recubrimiento de fósforo. Su objetivo es hacer pasar los tres haces por el mismo agujero antes de llegar al grupo de tres fósforos. Si uno se los haces se desviase y pasase por otro agujero se producirían defectos de convergencia. El primer tubo de este tipo que funcionó satisfactoriamente tenia dispuestos los cañones formando un triangulo (tríadas en delta) y fue desarrollado por RCA hacia 1950, destinado a su uso en televisión. Una evolución posterior colocó alineados los tres cañones, lo que facilitaba el proceso de ajuste. En estos tubos los fósforos se colocan contiguos, y las aberturas de la máscara tienen forma ovalada. La muestra más reciente y avanzada de este sistema es la tecnología CromaClear de NEC.
Los tubos de máscara de sombra se reconocen por ser su pantalla un segmento de esfera, es decir, tienen curvatura en cualquier dirección. Esto es una característica inherente a su propio modo de funcionamiento, pues, para poder alinear y enfocar correctamente los tres haces en cada punto de la pantalla se debería dar la situación ideal de que existiese la misma distancia entre cualquiera de los tres cañones y cualquier punto de la pantalla. Esto implicaría una esfera cuyo centro fuese el cañón de electrones. Evidentemente tal grado de curvatura ya ha sido superado, pues a base del control electrónico de los haces se puede variar su enfoque de forma dinámica, al tiempo que se barre la superficie de la pantalla. En los actuales monitores de máscara de sombra tan sólo se aprecia una ligera curvatura.
Existe un cambio tecnológico importante cuando, en 1969, Sony introduce sus tubos Trinitron. En ellos se sustituye la rejilla perforada por una serie de tiras metálicas verticales continuas, formando una rejilla que da nombre a la tecnología: rejilla de apertura. Para dar estabilidad a estas tiras es necesario disponer dos finos hilos en posición horizontal que las una, lo que produce dos finas líneas características cuando las imágenes son muy luminosas. Estos tubos también están caracterizados por ser su pantalla el segmento de un cilindro, en lugar de una esfera. Esto implica que sólo existe curvatura en sentido horizontal, haciendo las imágenes más reales y suprimiendo reflejos de la luz ambiental. Pero la mayor ventaja que supuso esta tecnología fue el incremento de la luminosidad, debido a que las tiras verticales interceptan los haces electrónicos menos que la máscara de sombra. Esto, unido a otras técnicas para incrementar el contraste hizo que la calidad de imagen fuese superior a la de sus antecesores. Actualmente Mitsubishi también fabrica tubos de rejilla de apertura, recibiendo del nombre de Diamondtron.
Los últimos avances en el desarrollo de tubos de imagen van orientados a hacer más cortos los tubos y más planas sus superficies. En 1998 Sony presentó sus nuevos modelos FD Trinitron, una evolución del Trinitron en el que se suprime la escasa curvatura horizontal que estos tenían, además de mejorar otros aspectos como contraste, definición, etc. Esto, combinado con mejoras en el cristal superficial, permite suprimir casi de forma completa los posibles reflejos de luz ambiental, permitiendo una visualización perfecta desde cualquier ángulo. Aunque la diferencia de curvatura no es muy grande, su efecto visual es de tal magnitud que, una vez acostumbrados a los monitores convexos, nos parece que los planos fuesen cóncavos. Mitsubishi también dispone de su versión de tubo plano, el Diamondtron NF, mientras que LG ha desarrollado el Flatron, con un sistema intermedio entre la rejilla de apertura y la máscara de sombra. El aspecto de sus fósforos es como las líneas de una rejilla de apertura, pero con minúsculos alambres de separación horizontales que producen tríadas de puntos. Sin embargo, al

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