| Artículos | 01 FEB 2007

Mobile Web 2.0: Internet se adapta al móvil

Tags: Histórico
Ricardo Varela.
En estos tiempos que corren, “Web 2.0” es el concepto de moda. En el nuevo mundo de la web, las empresas son pequeñas, dinámicas, tienen webs llenas de colores vivos, fuentes grandes, y lucen nombres sonoros y divertidos como digg, del.icio.us, MySpace o YouTube. Según este principio, uno no está a la última si no es 2.0. Por supuesto, los “grandes” de la informática se han apresurado a actualizar su número de versión para incluir el nuevo “bálsamo de Fierabrás” de la tecnología. Así, Microsoft, con su plataforma Live, o los nuevos servicios de Yahoo!, quieren traer aires de renovación a las ofertas de estas compañías, mientras Google sigue lanzando productos para cultivar su imagen de empresa maniobrable, mezcla entre startup, laboratorio universitario y parque de atracciones.

Al margen de aspectos empresariales y de marketing, podemos simplificar el concepto de Web 2.0 definiéndolo como el (interesantísimo) efecto de la combinación de dos factores: los cambios en la tecnología y los cambios en las personas que usan esas nuevas tecnologías. La idea es que las formas normalizadas de publicar la información y su representación (como XHTML o CSS), de comunicar esa información entre distintos sistemas (mediante formatos como XML, RSS, SOAP o Atom), y de unir esto a las nuevas capacidades de clientes ligeros multiplataforma, incluyendo el ejemplo por excelencia (el navegador web), han permitido a particulares y empresas esbozar nuevas ideas con una rapidez nunca vista hasta ahora.
Pero eso no ha sido todo, la reciente disponibilidad de ancho de banda a bajo coste ha permitido el acceso a la información disponible en la Red, desde su propia casa, a personas que antes no se habían planteado la utilidad que el acceso a la Red pudiera tener cabida en sus vidas. Nuevos usuarios con unos perfiles muy diferentes a los que venían siendo habituales, y que demandan servicios muy distintos: redes sociales, métodos fáciles para crear y compartir datos con su círculo de amigos, aplicaciones de lo que se ha venido a llamar “estilo de vida digital”, que agrupen todos estos aspectos que nos son preciados: nuestras fotos, nuestra música, nuestros recuerdos...
Como el lector despierto habrá advertido, existen muchas similitudes entre el proceso que ha resultado de la actual avalancha de aplicaciones y empresas Web 2.0, y el que, poco a poco, se está gestando en el ámbito de las tecnologías móviles. Cada vez tenemos más usuarios móviles que demandan nuevos servicios, y los avances en tecnología móvil y conectividad en las gamas medias, y medias-bajas de los distintos fabricantes, son cada vez mayores. Es decir, en breve, por no decir ya, un gran segmento de la población tendremos la posibilidad de acceder a servicios móviles a bajísimo coste.

¿Qué es Mobile Web 2.0?
Empecemos por dejar claro un aspecto: Mobile Web 2.0 es un nuevo concepto que intenta resumir dos ideas principales: una, que los dispositivos móviles son el canal adecuado para que las nuevas aplicaciones de internet sean más útiles para los usuarios, y dos, que para aportar ese valor extra, se requerirán cambios en el panorama de las aplicaciones móviles (aunque nótese que éstas no tienen porqué utilizar las mismas tecnologías de, lo que en la actualidad es, la Web 2.0).
En septiembre de 2005, Tim O’Reilly publicó un articulo llamado “Qué es Web 2.0: patrones de diseño y modelos de negocio para la próxima generación de software”. En él, establecía los principios de lo que se podía entender como Web 2.0, remarcando el hecho de que, a pesar del pesimismo inicial que siguió a la burbuja de las puntocom, la web tenía un papel cada vez más importante en nuestra sociedad. O’Reilly remarcaba que lo que los usuarios demandan no son aplicaciones específicas, sino información. El valor que una empresa puede aportar no está en crear aplicaciones, sino servicios. Además, ese servicio puede aprovechar el valor de la inteligencia colectiva, que es, ni más ni menos, que nutrirse de la información que proporcionan los usuarios para ofrecer la mejor información. El mismo principio que permite a Google ofrecer resultados que otros usuarios han validado, o a Amazon decidir, basándose en tus últimas compras, que podemos estar interesados en un nuevo producto. Lo que es aún más importante es que esos servicios se dirigen directamente al usuario común: no es necesario tener unos amplios conocimientos de informática para buscar en Google, ni ser un experto en comercio electrónico para vender por eBay. De hecho, el valor de la inteligencia colectiva hace que estos servicios intenten complacer al usuario aún más, ya que, a mayor número de usuarios, mejores resultados pueden ofrecer.
Entre esos principios Web 2.0, sólo algunos párrafos mencionan la plataforma tecnológica que debe sustentar los servicios, lo que deja abierto un largo abanico de opciones en términos de plataformas, protocolos, lenguajes... En un mundo regido por estándares, las plataformas importan poco. Lo único que debe variar en las empresas de desarrollo es el proceso y la mentalidad. Se habla de que el ciclo de desarrollo lento está obsoleto, porque no tiene suficiente adaptación a las necesidades cambiantes de un usuario web, y que un modelo ligero de programación que permita realizar ejemplos rápidos para probar su efectividad (prototipado), es mucho más efectivo. Estos nuevos servicios deben ofrecer algún modo de interconectarse con otros de forma sencilla. Así, frente a los modelos más complejos de RPC de las aplicaciones de escritorio, como CORBA o COM, la nueva ola de aplicaciones usa sistemas sencillos, como XML-RPC o RSS. De este modo, florece lo que se llama innovación de la combinación, es decir, qué nuevos servicios pueden crearse, tan sólo a partir de la combinación de servicios existentes, dando como resultado que es la novedad de la idea lo que cuenta.
Lo que Mobile Web 2.0 anticipa es que un terminal móvil conectado es el dispositivo definitivo para hacer realidad la idea de internet social. Los móviles modernos tienen capacidades equivalentes a las que tenían los PC hace unos años, sin contar con el hecho de que la mayoría de la población tiene uno y está además familiarizado con su uso. Pero, lo que es aún más importante: para la mayoría de usuarios, el móvil es un dispositivo más cercano que el ordenador. Usuarios que jamás se han sentido cómodos con un PC, son capaces de usar su móvil, personalizarlo, descargar juegos y otras aplicaciones, prácticamente sin ayuda. Al mismo tiempo, el móvil es un dispositivo personal de comunicación, los usuarios guardan en él sus contactos, sus mensajes, sus fotos. Para el usuario medio, el ordenador de casa es EL ordenador, pero su móvil es SU móvil. Además, es un hecho común y aceptado que el móvil sea omnipresente en la vida moderna (¿quién no lleva su móvil encima desde que se levanta hasta que se acuesta? De hecho, puede que incluso nos despertemos con la alarma del teléfono móvil). Esto lo convierte en el dispositivo que tengamos, más que probablemente a mano, cuando necesitamos cualquier tipo de información.
Como contrapartida, a día de hoy, muchos usuarios se sienten aún incómodos con la interfaz que les ofrecen sus terminales m

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