| Artículos | 01 JUL 2000

Mayordomos para la red

Tags: Histórico
Joan C. Ambrojo.
Personalizar contenidos, acceder a las mejores ofertas de la red sin intervención humana, participar en subastas, optimizar circuitos de telecomunicaciones e incluso proporcionar mayor autonomía a los robots. Estos son algunos de los posibles campos de actuación de los agentes de software, una tecnología que comenzará a dar sus frutos con la próxima estandarización de sistemas.

Los denominados agentes de software no son ninguna novedad. Los informáticos llevan trabajando sobre ellos más de una década. Pero ahora podrían engendrar la nueva revolución de la era de la información y, más concretamente, del comercio electrónico. Ésta es una de las conclusiones del congreso Autonomous Agents 2000, organizado en Barcelona por el Instituto de Investigación en Inteligencia Artificial (IIIA) del CSIC. Este certamen, uno de los más importantes en su género, ha reunido alrededor de 400 investigadores de todo el mundo.
¿Qué es un agente de software? Son programas más o menos complejos, según la función que cumplan, que tienen cuatro características fundamentales: son autónomos, proactivos, reactivos y sociales. Es decir, son capaces de actuar sin intervención humana, a no ser que el programa decida lo contrario; se dirigen por objetivos (un robot es capaz de sortear obstáculos para llegar a la otra punta de una habitación; un agente de software buscaría las mejores ofertas de viaje según los deseos del usuario); también reaccionan ante imprevistos o cambios: por ejemplo, la aparición de nuevos productos o precios en una web comercial o, para un robot, evitar obstáculos en su camino. Por último, los agentes reconocen la existencia de otros "congéneres", se comunican entre sí y cooperan. Son los multiagentes, con roles distintos, o también grupos de autómatas, como los jugadores de fútbol de la Robo Cup, proyecto desarrollado por el laboratorio de la universidad de Carnegie Mellon.
Uno de los focos relevantes del congreso ha sido el desarrollo de infraestructuras. Los investigadores llevan trabajando en el desarrollo de agentes de software más de una decena de años, pero en el ámbito de la investigación básica, de tipo horizontal. Hace unos años comenzaron a crearse los primeros desarrollos de tipo comercial, normalmente en el terreno del comercio electrónico. En 1996 apareció Jango, un agente inteligente que se dedicaba a buscar por la red precios de los productos, y desde entonces han salido varios sistemas similares. "Es necesario coordinar todos estos esfuerzos", explica Carles Sierra, investigador del IIIA y responsable del congreso.

Estándares únicos
Distintos centros de investigación y empresas de Estados Unidos, Europa y Japón están trabajando en el desarrollo de estándares: desde la agencia de defensa norteamericana Darpa, la National Science Foundation y la Comisión Europea a la organización internacional FIPA. Estos esfuerzos se encaminan a unificar estas herramientas informáticas "para que la industria del comercio electrónico pueda despegar", añade. Por ejemplo, serán necesarios servidores de agentes que permitan la interacción de distintos agentes de software en operaciones comerciales. Norman Sadeh, responsable técnico de la Comisión Europea, considera que a finales de este año veremos estándares aceptados universalmente. "Sun e IBM han entrado dentro de FIPA, quizá Microsoft dentro de poco, y están interesados en la adopción de estos estándares", añade Carles Sierra.
Por ejemplo, DARPA promueve dos proyectos centrados en el mundo de los agentes de software, según explicó James Hendler, responsable del programa de sistemas basados en agentes de DARPA. TASK permitirá el desarrollo de técnicas para modelar y analizar el comportamiento de estos programas. En cambio, el programa DAML (DARPA Agent Markup Language Advanced) facilitará la creación de tecnologías bajo XML que permitan a los agentes identificar y entender los recursos informativos de forma dinámica y, además, que interactúen entre ellos semánticamente. La primera versión del sistema aparecerá en septiembre de este año.
Los expertos creen que a largo plazo estarán disponibles agentes de software especializados. Por ejemplo, en viajes tropicales. El usuario introducirá su perfil, sus gustos y lo que le desagrada, la época del año en que quiere viajar, las características de negociación de precios basadas también en la calidad del hotel (siendo más duro en las tarifas pero no tanto en las bondades del establecimiento). O el agente irá aprendiendo paulatinamente. Pero, sobre todo, serán muy fáciles de utilizar.
Estos agentes podrán residir en el ordenador personal del usuario o serán móviles. Es decir, viajarán por la red para recoger información y negociar. Regresarán cuando hayan finalizado su tarea y perciban (enviando un ping) que el equipo vuelve a estar conectado a la red. En ese tiempo habrán visitado varias decenas de mercados de turismo. En caso de que no hayan encontrado un paquete completo, confeccionarán uno seleccionando las mejores opciones de cada oferta. En este sentido destaca el proyecto europeo Casba.
Las posibilidades de los mayordomos digitales son innumerables. Ante el cumpleaños de su hijo, un agente inteligente buscaría un regalo que gustara al pequeño y los ingredientes para un pastel de aniversario. Y haría que lo llevaran todo a casa. "Son tareas complejas que implican algo que hoy día no hacemos: es bastante cansado buscar durante varias horas por Internet. Un programa de este tipo lo hará automáticamente según nuestras preferencias", explica Sierra. También pueden tener un papel fundamental en las subastas de Internet. Un grupo de investigadores españoles del IIIA ha desarrollado la primera subasta virtual de pescado, el proyecto Fish Market. Los usuarios pueden asignar a los agentes el rol de comprador o vendedor para que actúen automáticamente en su nombre según los requisitos preestablecidos.
Los agentes de software no siempre utilizan inteligencia artificial, tecnología empleada habitualmente en las negociaciones electrónicas o en las interacciones con otros agentes. En estos casos son capaces de aprender a medida que viajan por la red y permiten conocer si el resultado ha sido positivo o no. También pueden utilizar técnicas de flexibilidad proporcionadas por la lógica difusa o las redes neuronales: es decir, ser capaces de ceder algo en un aspecto o ser fuertes en otro.
"Poder instruir a un agente utilizando estos conceptos requiere que detrás exista un abanico de tecnologías de inteligencia artificial, aunque es posible crear agentes sencillos que no necesiten todo ello. El hecho de dar a un agente autonomía y proactividad implica unas ciertas capacidades inteligentes".


Agentes hormiga
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El investigador de la Université Libre de Bruxelles ha presentado una interesante ponencia sobre los algoritmos hormiga. Dorigo utiliza el comportamiento biológico de estos pequeños insectos para inspirar modelos computacionales. Sus congéneres artificiales imitan la comunicación por feromonas (sustancia que segregan y reconocen para seguir un camino) para aprender y buscar el encaminamiento más beneficioso a través de los nodos de una red de comunicaciones, por ejemplo. Teóricamente, s

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